Diario de Valladolid

URBANISMO

La antigua Estación Gourmet de Valladolid se transforma para dar paso a tres torres de pisos y oficinas

El PGOU contempla un bloque de siete plantas para viviendas y dos edificios singulares de quince y siete alturas

Estas casas se sumarán a las 2.500 que se levantarán en los antiguos talleres de Renfe

Antigua Estación Gourmet donde se va a levantar parte de la nueva estación de tren y las tres torres de viviendas y oficinas.

Antigua Estación Gourmet donde se va a levantar parte de la nueva estación de tren y las tres torres de viviendas y oficinas.PHOTOGENIC

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Valladolid entrará en el futuro ferroviario con la estación más vanguardista de España, pero también sacará músculo urbanístico alrededor de esta nueva infraestructura, ya que, según contempla el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), aprobado en 2020, se podrán levantar tres torres de viviendas y oficinas en la zona de la antigua Estación Gourmet y el actual aparcamiento de Renfe.

En concreto, el documento recoge dos parcelas: una de ellas de 10.136 metros cuadrados en la que se podrá levantar un bloque de siete plantas para 92 viviendas, y otra de 24.892 metros cuadrados que podrá albergar dos edificios singulares, que podrían ser despachos, con 15 y 7 alturas, respectivamente.

Se situarán al lado de la plataforma peatonal y ciclista que actuará como nexo entre entidades urbanas preexistentes: centro y Las Delicias. Sus 180 metros de longitud y 12 de anchura promoverán la movilidad sostenible, según explicó el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante la presentación de la nueva estación de trenes.

Esta pasarela, provista de ascensores panorámicos, rampas mecánicas y escaleras convencionales, trasciende la función de mero paso elevado. «Se convertirá en un balcón urbano, un mirador hacia el entramado ferroviario y la ciudad circundante, un espacio de confluencia y tránsito accesible para peatones y ciclistas», añadió.

Además, en esta zona se habilitarán 9.300 metros cuadrados, transformando espacios residuales en núcleos verdes de revitalización urbana, de los cuales el 80% se destinará a zonas ajardinadas y espacios de esparcimiento, que se sumarán a los ya existentes: el Campo Grande y el jardín público de la calle Recondo.

Una zona que mudará su piel no solo por la nueva infraestructura ferroviaria, sino por la posibilidad de nuevas edificaciones destinadas tanto a viviendas como a oficinas. Una vuelta de tuerca para un entorno que albergó la fallida Estación Gourmet, que nació en diciembre de 2013 para «completar la gran oferta hostelera que hay en Valladolid y animar a la gente a que salga a la calle», según aseguró Alberto Lázaro, responsable de este espacio gastronómico durante su inauguración. Un cadáver inmobiliario que tiene los días contados.

Eso sí, para que todo eso se convierta en realidad la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (SVAV) tiene que recibir los terrenos, urbanizarlos y ponerlos a la venta para saldar parte de la deuda de 400 millones que contrajo en 2011. «Aún no los tenemos», confirmaron fuentes de Adif.

Esta operación urbanística se llevará a cabo en una de las cinco zonas que acabarán en manos del administrador de infraestructuras ferroviarias cuando se liberen del uso ferroviario. A la zona de Recondo, en la que se ubicarán las citadas tres torres, se sumarán la de los antiguos talleres de Renfe (paseo Farnesio), Ariza (donde estaba la antigua estación), polígono de Argales (en la empresa Redalsa, especializada en la realización de los raíles para todas las líneas de alta velocidad de España) y Puente Colgante, en la actual estación de autobuses, cuya remodelación se adjudicó hace unos días por 4,8 millones de euros y con un plazo de ejecución fijado en 18 meses, que empezaría en abril.

Cabe recordar que la Sociedad Valladolid Alta Velocidad se reunirá a principios de marzo, aunque, tal y como apuntaron las mismas fuentes, aún no hay orden del día, lo más seguro es que ninguno de estos asuntos se lleve a ese encuentro. «Lo lógico es que primero se entreguen y luego ya se lleve la propuesta para ponerlos a la venta», apostillaron.

No será la única operación inmobiliaria en el entorno de la nueva estación de ferrocarril. Al otro lado de las vías, en el barrio de Delicias, están los antiguos terrenos de Renfe (18,3 hectáreas), en los que está prevista la construcción de cerca de 2.500 viviendas. Para que eso se traspase del papel al terreno, tienen que producirse tres pasos tras la entrega de los terrenos a la Sociedad Valladolid Alta Velocidad: descontaminación –Renfe confirmó el pasado mes de septiembre a la Junta de Castilla y León el inicio de la descontaminación del suelo–; demolición de las antiguas naves 

–todas menos una que tiene protección especial–, y urbanización. El siguiente paso sería la venta de los terrenos para la construcción de los nuevos pisos.

Revitalizar la zona 

Este espacio, cargado de historia industrial, donde antaño resonaba el trajín de talleres y la actividad ferroviaria, se prepara para un cambio radical, para renacer. Y en esa metamorfosis, la ciudad deposita grandes esperanzas.

Uno de los proyectos estrella que se vislumbra en el horizonte es el embrión de un nuevo barrio, un distrito residencial que aspira a revitalizar la zona y a dar respuesta a la creciente demanda de vivienda en Valladolid. Hablamos de cifras importantes: hasta 2.460 viviendas podrían alzarse en este nuevo enclave urbano, en diferentes fases de construcción. La primera etapa, ya en el punto de mira, contempla la edificación de 1.070 pisos. Un impulso demográfico y urbanístico de calado, que promete cambiar la fisonomía de la zona y dinamizar el mercado inmobiliario local. Es verdad que el proyecto más importante de esta zona es la nueva estación de autobuses, pero, tras la licitación de la reforma de la antigua, situada en Puente Colgante, este proyecto se vislumbra a largo plazo.

Uno de los pasos más importantes será la demolición de las naves más antiguas y sin valor histórico del viejo complejo de Las Delicias. Un proceso selectivo, que respetará el legado industrial más valioso y que permitirá limpiar el terreno para las futuras construcciones. Y junto con la demolición, una tarea imprescindible: la descontaminación del suelo. Años de actividad industrial han dejado su huella, y es fundamental sanear el terreno para garantizar un entorno seguro y saludable para los futuros vecinos. Se han reservado tres millones de euros para estas primeras operaciones.

La última tasación de los terrenos, realizada en 2022, arrojó una cifra: 256 millones de euros. Un valor que refleja el potencial de esta parcela, su ubicación estratégica y las expectativas que genera su desarrollo. Pero antes de ver bloques de viviendas y autobuses circulando, queda mucho trabajo por hacer. Hay que urbanizar, trazar calles, crear zonas verdes, dotar al nuevo barrio de todos los servicios necesarios. Y por supuesto, comercializar las parcelas.

El barrio de Farnesio ya está creciendo a nivel inmobiliario con 155 pisos en la zona de los antiguos cuarteles a los que se suman los 53 de la Ciudad de la Comunicación. Datos solo del último año. De hecho, en una de las últimas juntas de Gobierno del Ayuntamiento se aprobó la concesión de la licencia de obra para la construcción de un bloque de 27 viviendas en la calle Farnesio número 23 y número 25 y en la calle Coloquio número 1. 

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