OCIO
El centro comercial fantasma de Valladolid: Equinoccio se convierte en una bolera
El negocio de Zaratán vive su momento más crítico desde su apertura, y abre cada día con un solo establecimiento activo

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
En el año 2002, la ciudad de Valladolid vivía con entusiasmo la llegada de un moderno centro comercial, el Equinoccio de Zaratán. Un lugar nuevo, rompedor e impoluto que buscaba aportar a los vallisoletanos una amplia oferta de servicios: "Decoración, bricolaje, ocio, gimnasio, restaurantes, moda y cine". Hoy, esta oferta solo es visible en los grandes carteles que cubren los locales cerrados, un adorno más en un cementerio de tiendas vacías.
Lejos quedan los tiempos en los que cientos de visitantes acudían a Equinoccio para comprar las últimas novedades de electrónica, comer en alguno de sus restaurantes o ver una película en sus cines. Ahora su rotonda de entrada, en la que hace años se colocaban los controles de la policía porque, según recuerda un taxista, "mucha gente iba allí tomar unas copas", se encuentra completamente despejada.
Esa es la cruda realidad que asola al Equinoccio Park de Zaratán. Un espacio casi desértico, que consta de un edificio principal con un solo establecimiento abierto y naves vacías a su alrededor. El aterrizaje de Río Shopping en 2012, con el posterior traspaso de Leroy Merlin y Media Markt, fueron mazazos demasiado duros para el centro comercial, que ahora permanece activo únicamente por su bolera, su última oferta disponible, su última bala contra la desaparición. A día de hoy, su visita es un golpe de realidad para aquellos curiosos que deciden activar el sensor de su puerta principal y sumergirse en lo que no es más que un refugio de recuerdos para los más nostálgicos.
A su entrada, se percibe el silencio más absoluto. Las escaleras mecánicas de acceso al parking han dejado de moverse, y un cartel celebra con optimismo nuestra visita con el mensaje "juntos de nuevo" como si fuera consciente del paso del tiempo. El espacio permanece impoluto, los baños abiertos y los trabajadores del servicio de limpieza mantienen el jornal de tiempos pasados. Todo ello hace dudar al visitante si el parque comercial está abandonado o si el tiempo se ha detenido por completo.
Y es que, en su interior, el Equinoccio sigue igual. Las flechas continúan indicando el rumbo hacia la Plaza de los Manantiales, la vieja cafetería aún ruega a sus clientes que "recojan sus consumiciones en la barra" y los niños en los carteles del cine siguen sonriendo como lo hacían décadas atrás. La plaza de la fuente, antiguo lugar de reunión de jóvenes y niños, es ahora un ágora silencioso, un espejismo de su pasado en el que los jóvenes depositaban sus monedas en el fondo del agua, emulando la Fontana de Trevi. Ahora, solo algunos céntimos oxidados coexisten allí con el fluir del agua y el ruido de la escalera mecánica.
En la zona central, dos jóvenes observan los adornos con lástima, recordando lo que fue y asumiendo lo que pronto será el Equinoccio de Zaratán. La estética, aunque ligeramente obsoleta, mantiene el encanto de tiempos pasados: "Estábamos comentando lo bien decorado que está" —afirma uno de ellos—. "Creo que podría seguir siendo el centro comercial más bonito de la ciudad", reconoce.
La juguetería Poly, que acogía a cientos de niños, es ahora un local opaco que ha perdido su magia. El circuito de karting hace meses que ya no ruge, y en las academias de baile ya no hay bailarines, solo sus siluetas. Atrás quedan también el bazar, el supermercado y el que en su día fue un innovador minigolf ambientado en la época de los dinosaurios, irónicamente extinto.
El trayecto finaliza en la parte superior, la antigua zona de restauración, a la que se puede acceder a través de la única escalera mecánica en funcionamiento. Por allí deambulan otros jóvenes observadores, que reconocen su tristeza al enfrentarse al doloroso presente del Equinoccio. "Recuerdo venir aquí hace años, pasear por la zona central con mis amigos, cenar en el kebab... Verlo así me da mucha pena", afirma un joven. Allí, las mesas y las sillas permanecen limpias y perfectamente colocadas, como si el turno de comida estuviese a punto de comenzar. Frente a ellas, sus antiguos locales de pertenencia, ahora marchitos, mantienen sus barras y sus rótulos en lo alto de sus fachadas.
El cine, que durante sus casi 18 años de actividad constituyó un importante reclamo para visitantes de todos los rincones de la provincia, se encuentra ahora cubierto por los carteles que lo anunciaban. Dentro de sus cristaleras, aún hay posters de algunos de los grandes títulos de hace años. Sus puertas cerraron en 2021, tras la crisis del Covid-19, que supuso un golpe demasiado duro para los negocios restantes y precipitó su cierre. Y es que la pandemia fue el caldo de cultivo perfecto para que el Equinoccio, que ya vivía una situación delicada, viera cómo los últimos establecimientos emprendían su éxodo lejos de Zaratán.
Las cuatro academias de baile echaron sus verjas en 2023, junto al minigolf y la escuela de pádel. A ellas se sumó la última baja de calibre: el cierre del circuito de karting indoor, otra de sus grandes fortalezas. Sus directores declararon tras su final que, después de 10 años, se veían abocados al cese de su actividad ante la negativa de la propiedad de Equinoccio de extender su contrato "a pesar de los esfuerzos realizados".
Una propiedad que busca un final para un espacio de más de 120.000 metros cuadrados que sobrevive y mantiene sus luces encendidas por la actividad de un solo local: la bolera. Un oasis en un desierto de escaparates vacíos que cuenta con diferentes espacios de ocio y que, al contrario que el centro comercial, no tiene prisa por colgar el cartel de "cerrado". A día de hoy registra más de 600 socios y tiene contrato con la propiedad hasta el año 2029, fecha límite para descubrir si la enfermedad del gigante comercial remite o lo conduce a un final que en este momento parece irremediable.
En el presente, de aquel centro comercial que ilusionaba a los ciudadanos de toda la provincia por su amplia oferta solo queda la cáscara. El Equinoccio vive sus últimos años de vida como un centro comercial fantasma con servicio de limpieza activo y un personal de seguridad que, según afirma un vecino de la zona, interviene muy de vez en cuando: "Solo si algún niño intenta tirarse al agua".

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Entrada del centro comercial Equinoccio.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Escaleras de acceso al garaje, desactivadas.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Pasillo del Equinoccio, a la altura de la antigua cafetería.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Parque infantil.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Carteles de anuncio del cine.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Sala de entrada de Equinoccio.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Entrada de Equinoccio Zaratán.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Entrada de Equinoccio Zaratán.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
"Plaza de los Manantiales" del Equinoccio.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Fuente con decoración.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Pasillo con zona WiFi y parque infantil.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Carteles de anuncio de la bolera.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Puerta principal del Equinoccio Park.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Carteles que anuncian el cierre del parking.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Zona de descanso, frente a locales cerrados.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Pasillo principal.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Cartel de la cafetería.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Acceso a la "Plaza de los Manantiales".

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Barra de la cafetería en la actualidad.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Espacio de descanso de Equinoccio con vallas para impedir el paso.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Equinoccio Zaratán en la actualidad.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Plaza principal del Equinoccio Park.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Escaparate decorado.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Estado actual de el Equinoccio Park.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Local decorado con tazas de café.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Mural de anuncio que anuncia la oferta de ocio del centro comercial.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Parque para niños en un pasillo del Equinoccio.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Escaparate decorado.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Carteles que anuncian la oferta deportiva de Equinoccio.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.
Carteles que anuncian la oferta deportiva de Equinoccio.

Equinoccio Zaratán en la actualidad.