BARRIO A BARRIO | CALLE ECHEGARAY
La calle 'mini' que dio de comer a Valladolid
Conecta la iglesia de Santa María de la Antigua con el teatro Calderón y acogió el primer comedor social de España durante más de 70 años, además de ser el hogar de José Zorrilla

Un grupo de peatones observa el cruce de dos autobuses en la calle Echegaray en la década de 1970
El entorno que rodea al teatro Calderón de Valladolid siempre se ha caracterizado por contar con un ambiente diverso. Desde la iglesia de Santa María de la Antigua hasta la plaza de Portugalete o el propio teatro Calderón, que convierte cada año durante una semana a la capital del Pisuerga en escaparate del cine al acoger la semana internacional de cine de Valladolid (Seminci), lo cierto es que una ‘mini calle’ cercana a este entorno cobra especial protagonismo dentro del callejero de la ciudad.
Pese a contar con una escasa longitud, la historia se abre paso en sus escasos metros, con una huella que se remonta ni más ni menos que a tiempos de Felipe el Hermoso. La «rúa oscura», como fue conocida en un primer momento esta vía, paso a llamarse a continuación ‘de los baños’ «que ya en la Edad Media se conocían, cerca del ramal del norte del Esgueva, de los cuales no se tienen noticias detalladas y concretas ya de su disposición, ya de su funcionamiento», según explica Juan Agapito y Revilla en su libro titulado Las calles de Valladolid.
De este mismo asunto reflexiona en su libro Agapito y Revilla, donde reflexiona que «es probable que dada la proximidad del sitio al Esgueva, de este se tomaran las aguas, si es que no servían para su uso las de algún manantial o fuente que por allí brotase». Algo que, afirma Agapito y Revilla, podría darse debido a que «los desagües de los baños habían ir al Esgueva, pues que sus cauces recorrieron siempre todas las aguas sucias de la villa que le salían al paso».
Mientras en aquellos tiempos medievales esos primeros baños públicos comenzaban a hacerse hueco entre la población, también comenzaban a volverse presentes en la correspondencia de la época. «Se citan estos baños casi a mediados del siglo XIII en una carta que otorga el abad de Valladolid, infante don Felipe, concertando un trueque con el Cabildo de Santa María la Mayor, datada en 15 de enero del año 1247». Una carta en la que el hijo de San Fernando y dila Beatriz de Suabia se referían a «una aceña cerca de los baños».
El propio archivo de la catedral guarda en su archivo la constancia de estos aseos públicos, en concreto en el Libro de Becerro. Este mismo ejemplar apunta también a «venta de unas casas a los baños» de una mujer, Cathalina Gonzalez, "muger que fue de Rodrigo Martinez de la Cortesana , otorgó una escritura de venta a favor de Juan Escudero, Pregonero del Concejo de Valladolid, y de Cathalina Sanchez, su muger, vecinos de Valladolid, de unas casas adonde dicen entrambas aguas». Algo que Agapito y Revilla define como «interesantísimo» ya que podría referirse al Esgueva y el Catuñuelo. Unos baños que, tal y como afirma este autor «imitaban a los árabes y no escasearon en Castilla».
Ya adelantando ligeramente la máquina del tiempo, nada más y nada menos que hasta la Guerra Civil, lo que hoy en día en el edificio Calderón fue en esos años el primer comedor social de España. Fue la institución benéfica Auxilio de Invierno la encargada de instalar estos servicios para los niños, ancianos y desempleados. Permaneció en la calle Echegaray hasta el año 2009 tras 73 años de servicio, cuando el Ayuntamiento de Valladolid optó por trasladarlo al barrio de Huerta del Rey, en la calle Arzobispo José Delicado.
Entre todas estas huellas históricas, ya traído al presente, es la tienda Caléndula Shop la que se posiciona como uno de los comercios ubicados en esta calle a un paso del Calderón. El negocio, que fue premio de arquitectura de Castilla y León, arrancó hace ya dos décadas en la calle Labradores y posteriormente optaron por abrir en el local que aún conservan en Echegaray. «Es una calle en la que siempre está pasando mogollón de gente y hay mucho turismo», explica Nati, una de las trabajadoras que, tras 19 años atendiendo a sus clientas, concluye en que no tienen un perfil fijo. «Viene un poquito de todo, desde las mamás con sus hijas hasta gente más mayor», explica.
Aparte de la clientela ocasional, son muchas las personas que hacen de este negocio su parada obligatoria incluso de lugares de fuera de Valladolid. «Tenemos clientas de Madrid que cuando vienen para acá se pasan siempre por aquí». Una calle que sirve «de paso» y que ayuda a realizar «un recorrido de tienditas». «Entras por esta calle, pasas por aquí, y aprovechas para mirar las que están cerca». Además, Nati apunta al impacto de los eventos que se celebran en el teatro Calderón. «Las obras de teatro y Seminci dan mucha vidilla a la zona», confiesa. Si tuviera que destacar algo de esta céntrica vía, sin duda sería su ambiente, algo que, confía, no se pierda pese al paso del tiempo.
Más allá de su ambiente, del cambio de nombre o la huella que los espacios de aseo dejaron en la época incluso en la correspondencia, esta corta calle fue el hogar de uno de los escritores vallisoletanos más conocidos a nivel internacional: José Zorrilla. El autor de Don Juan Tenorio pasó los últimos años de su vida en Echegaray. Zorrilla recibió así en su domilio a figuras ilustres como el hispanista francés Boris de Tannenberg, de quien fue ‘guía turístico’ por los principales monumentos de la capital del Pisuerga partiendo desde esta misma calle, en aquel momento aún conocida como calle de los Baños, y que aparece relatado en La poesía castellana contemporánea. Curiosamente, fue otro José también muy ligado a las letras el que terminaría dándole su nombre definitivo: el premio Nobel de literatura José Echegaray.
En la esquina con la calle Angustias, el kiosco Calderón emerge como un testigo del paso del tiempo, especialmente a nivel urbanístico. «A los edificios de esta zona se les quitó a todos la terraza». Así lo cuenta Alejandro Pérez, al frente desde hace casi 14 años y que ha sido testigo, por ejemplo de la instalación del monumento al imaginero. «Anteriormente en ese lugar había un buzón de Correos», explica el kiosquero. Aunque, sin expresar ninguna duda, la joya de la corona se la lleva Seminci.
«Es el momento del año en el que tengo más clientela, junto con la época navideña», confiesa Pérez, quien, además de trabajar allí, ha sido vecino de la zona. Por su cercanía con el teatro Calderón, que acoge cada año las galas de inauguración y clausura, trayendo hasta Valladolid a caras conocidas del cine español. «En una ocasión atendí a Imanol Arias», explica Pérez. Aunque confiesa guardar más en el recuerdo al actor y presentador Joaquín Reyes. El intérprete de títulos como Cuerpo de élite o ¡A todo tren!, destino Asturias es ya un habitual del Calderón por su papel en el festival MeetYou. «Le conozco por presentar algunas funciones y cuando viene por el Festival MeetYou».
Una zona que, con el paso de los años, ha sufrido el cierre de algunos comercios, una cuestión que apena al kiosquero ‘vigilante’ del Calderón. «Es una pena, ahora hay más locales de hostelería, pero igualmente sigue siendo una buena zona comercial con unos buenos vecinos», sentencia. Hay quienes recorren esta mini calle con el objetivo de disgrutar de una obra de teatro, mientras otros se detienen a ver sus comercios, pero, para quienes llevan décadas viendo sus cambios han sabido apreciar que también actúa como una calle de encuentro en la que, pese a que el reloj continúa corriendo, ha sabido conservar las huellas de lo que un día fue.

A la izquierda, iglesia de Santa María la Antigua y al fondo edificios de la calle Magaña que fueron demolidos, sobre los que se ve la parte trasera de la iglesia de las Angustias, y entrada a la calle Echegaray en la década de 1970
La calle 'mini' que dio de comer a Valladolid

En la imagen se ve a la izquierda una edificación de la iglesia de las Angustias. De frente un edificio de viviendas ya desaparecido, las llamadas "casas del Bolo de la Antigua" y al fondo, la iglesia de Santa María la Antigua
La calle 'mini' que dio de comer a Valladolid

En la imagen se ve a la izquierda el desaparecido Mercado de Portugalete, a la derecha casas de viviendas desaparecidas (estaban adosadas a la Catedral) y al fondo, la iglesia de Santa María de la Antigua
La calle 'mini' que dio de comer a Valladolid

Edificio en la esquina con Echegaray en una fecha desconocida
La calle 'mini' que dio de comer a Valladolid

Inclusión del edificio en el Registro de Solares. En la imagen se ve el edificio al que se refiere el expediente, en la esquina de la plaza Portugalete con la calle Echegaray, a la derecha de la imagen en 1966
La calle 'mini' que dio de comer a Valladolid

edificios de la calle Echegaray, siendo el primero de ellos por la derecha el del comedor del Auxilio Social, y el siguiente, de dos alturas, al que se refiere el expediente en 1966.
La calle 'mini' que dio de comer a Valladolid

Susana Domínguez, dueña junto a Dani de la tienda de moda y complementos Caléndula desde hace 20 años y finalista premio de arquitectura de Castilla y León. Está ubicada en el número 1.
La calle Echegaray en la actualidad.

Tienda de ropa y complementos Caléndula.
La calle Echegaray en la actualidad.

La calle Echegaray en la actualidad.
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La calle Echegaray en la actualidad.
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