BARRIO A BARRIO | CALLE PUENTE LA REINA
La calle vallisoletana que creció junto a la vía
Situada en el corazón de La Pilarica, esta calle conserva una marcada vida vecinal
Los negocios históricos resisten entre persianas que bajan para no volver a subir y la esperanza de acoger nuevas aperturas

Calle Puente la Reina en obras, con vehículos y ciclistas cruzando el paso a nivel en los 70
Las formas de contar una historia son muchas y muy variadas. Desde el boca a boca a las anotaciones en libros antiguos, otra de las maneras de descubrir la historia de un lugar reside en los rastros que dejan las propias transformaciones urbanas. De eso saben mucho en la calle Puente la Reina, una de las principales vías del barrio de la Pilarica.
Aunque al pensar en esta calle a muchos se les pueda venir a la cabeza el pueblo navarro Puente la Reina, donde se juntan los dos caminos que vienen de Francia (Roncesvalles y Somport) para formar el Camino Francés, el arquitecto e historiador Juan Agapito y Revilla recoge en su libro Las calles de Valladolid que el origen del nombre de la calle vallisoletana responde a otro motivo muy distinto que tampoco termina por estar claro del todo: «Conducir el puente por el Esgueva desde el paso a nivel del Ferrocarril del Norte, titulado del mismo modo, sin saber por qué motivo».
Y es que esta calle vallisoletana, donde antes un paso a nivel permitía una conexión más directa con la otra parte del barrio y el centro de la ciudad, se despidió de este sistema en el año 2015. Más de una década después, aunque las cosas han cambiado, se mantiene viva la unión entre los vecinos que se conocen «de toda la vida», ya sea de jugar en la plaza de la zona desde niños, de ir al colegio o tomar vermús en los bares cercanos.
Les gustaría que volviera a haber risas de niños por la calle. «Si algo echamos de menos , eso es que haya más niños», apunta uno de los vecinos, que lamenta el envejecimiento del barrio. Pese a ello, el Centro Cívico del barrio, ubicado en esta misma vía bajo el nombre ‘Pilarica’, aporta su pequeño granito de arena y acoge numerosas actividades que motivan a los pequeños de la zona o calles cercanas a acudir hasta allí, sin importar el abrasante calor del mes de julio. Ventanas abiertas para que entre el frescoy a disfrutar de los juegos y cuentacuentos.
«Es un sitio que da mucha vidilla al barrio, personalmente es de mis cosas favoritas de calle», apunta Elena Toranzo, propietaria de la farmacia Elena Toranzo Rodríguez, en la esquina con la calle Salud. Un negocio que ha conseguido traspasar generaciones. «Mi padre abrió en 1975», recuerda la farmaceútica, que, tras la jubilación de su padre, se mantuvo al frente del local primero junto a su hermano y desde el año pasado ella sola.
Si tiene que hablar de cambios, sobre todo se le vienen a la cabeza otros negocios, entre ellos una pescadería y una panadería que antes ejercían de sus particulares ‘vecinos’. «Han cerrado muchos», lamenta. Una situación que se experimenta en diferentes zonas de la ciudad y que se vuelve «más complicada» conforme va pasando el tiempo.
«Yo detecto un cambio en el carácter de la gente», explica. «Tienes que entenderlos a ellos, pero ellos no te entienden a ti muchas veces. Hay que tener mucha paciencia». Pese a ello, la farmacéutica afirma que le encanta trabajar cara al público, especialmente porque en su negocio se respira un «ambiente muy familiar». «Lo que más viene son pensionistas, gente del barrio, la verdad es que es un ambiente muy local». Sin embargo, confiesa que no es solo cosa de los clientes, sino por su propia implicación. «Muchas veces no es que me lo cuenten, es que como ya nos conocemos soy yo la que pregunta directamente», confiesa.
Un escenario, no obstante, que cambia si la farmacia está de guardia. «Es ahí cuando aparecen los desconocidos», explica entre risas. En un negocio que ya tiene el título de ‘histórico’, son muchas las anécdotas que Elena ha tenido la oportunidad de ver o escuchar, aunque hay sobre todo una guardada en su retina, también relacionada con la vía. «Hace como diez años había un paso subterráneo y lo cerraron por obras. Cuando esto era paso a nivel, pusieron un andamio gigante, como unas escaleras, que daban vértigo», explica Torozos.
La mejora de la calle, a su juicio, pasa por la apertura de nuevos negocios para «aportar dinamismo a la vía». Si tuviera que definirla en , lo haría poniendo el foco en los contrastes climáticos. «En verano hace muchísimo calor, pero en invierno es doblar la esquina y quedarte helado», afirma desde su próxima experiencia.
Continuando el paseo, entre nuevos murales artísticos que aportan luz y color y un ambiente completamente de barrio, el kiosco Adrián y María se convierte en el lugar de parada obligatoria para los amantes de las chucherías, bolsas de patatas, chicles y demás golosinas que no entienden de favoritos entre mayores y niños.
Un pequeño local en el que todos se llaman por su nombre de pila y comentan su día a día. En estos días, es el abrasante calor de julio el que copa todos los comentarios. «Menudo calorazo. Pero bueno, luego hará frío y lo echaremos de menos. No sabemos ni qué queremos», comentan broemando dos clientes habituales entre ellos con Sonia González, propietaria del kiosco que abrió hace algo más de veinte años.
«La clientela es fiel. Es gente de toda la vida a la que conozco y tengo mucho cariño», explica la dependienta, que, al igual que la farmacia, lamenta la transformación que hizo la desaparición del paso al nivel en la calle. «Desde que pasó eso, gran parte de los clientes no pasan la vía para venir a comprar y esto está muerto», señala González. Un escaso tránsito que se notó, sobre todo, a partir del estallido de la pandemia, allá por 2020. «La gente es la que hace todo y lo mejor de la calle», afirma con rotundidad mientras atiende a una clienta a la que guarda cada día el pan.
Un escenario, el de la falta de tránsito de personas y, por ende, el descenso de los clientes, que se une al alto precio del alquiler del local. «Pagamos un alquiler muy alto para cómo están ahora porque la situación no es la misma», explica la vendedora. A una «calle vacía» se le suma, desde su punto de vista, el difícil acceso a la misma, especialmente para los mayores. «Pusieron unos ascensores, pero muchas veces ni siquiera funcionan». También señala a los pasos inferiores. «Las rampas una persona mayor no las puede subir bien. Aunque haya ascensor, hay que subir primero una pequeña rampa», lamenta.
La vía también acoge en sus 350 metros la sede de la asociación Enfermos de Fibromialgia y síndrome de fatiga Crónica de Valladolid (AFICRO-VALL) y la red de federaciones de jubilados y pensionistas de Castilla y León, además de dos bares que ejercen de punto de encuentro entre vecinos y familiares:el bar El Pilar, y el el Macón, en la esquina con la calle Templarios.
Quienes se deciden por un cambio de look acuden a la peluquería Nuovaessenza. A los mandos se encuentra Nerea Muñoz, que apostó por este local, en la esquina con Juan Carlos I, para desempeñar su profesión, dominada por las planchas de pelos, secadores, tintes, rulos y demás materiales del mundo del pelo. Aunque natural de La Cistérniga, se ‘mudó’ laboralmente hablando hace ya siete años. «Mi padre tenía aquí este local y por eso me decidí directamente por poner el negocio aquí».
La localización del local le permite vivir una perspectiva muy distinta a la que experimental desde el otro lado de la calle. «Al limitar con Juan Carlos I es una parte en la que continuamente están pasando coches. Hay mucho movimiento», explica. Un camino, el del emprendimiento, lleno de retos, pero que merece la pena por dedicarse a su vocación. «Se trabajan muchas horas y se paga mucho», afirma.
Pese a eso, si tuviera que quedarse con algo, sería, sin titubear, con la cercanía de la gente. «Es como tener una gran familia. Al final acabas conociendo a todo el mundo y formando tú también parte de la familia». Así, pese al cambio de los tiempos, esta calle de La Pilarica mantiene como inamovible un carácter de barrio marcado por la cercanía vecinal.

Calle Puente la Reina en obras, con vehículos y ciclistas cruzando el paso a nivel en los 70
La calle vallisoletana que creció junto a la vía

Centro Cívico Pilarica en 1994
La calle vallisoletana que creció junto a la vía

Ciclista y vehículo atravesando la calle Puente la Reina inundada en los años 70
La calle vallisoletana que creció junto a la vía

Centro Cívico Pilarica en 1994
La calle vallisoletana que creció junto a la vía

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Sonia González es la dueña del kiosco Adrián y María en el número 6
La calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Cliente en el bar El Pilar.
La calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Alberto García es el dueño del bar El Pilar durante 30 años, en el número 14
La calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Manoli Luque es la presidenta de la asociación AFICRO-VALL Enfermos de Fibromialgia y síndrome de fatiga Crónica. La sede se encuentra en el número 8.
La calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Nerea Muñoz es la dueña de la peluquería Nuovaessenza, en la esquina con el paseo Juan Carlos I.
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
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Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
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Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Elena Toranzo es la titular de la farmacia Salud y está en la esquina con la calle Salud.
La calle Puente la Reina en la actualidad

Calle Puente la Reina en la actualidad
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Calle Puente la Reina en la actualidad
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Calle Puente la Reina en la actualidad
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Calle Puente la Reina en la actualidad
Calle Puente la Reina en la actualidad

Juana Abreu, dueña del bar Macón junto a uno de sus clientes, en la esquina con la calle Templarios