BARRIO A BARRIO | CALLE DIVINA PASTORA
La calle de la primera bolera de Valladolid
A caballo entre la calle Panaderos y la plaza Madrid, esta vía conserva el carácter cercano de una calle de barrio en el centro
Sus comerciantes reivindican «la unión entre negocios» mientras lamentan el cierre de los más emblemáticos

Vista de la calle Divina Pastora, con automóviles circulando y vehículos aparcados en ambas aceras en los años 70
Durante los años 70 y 80, los planes de bolos se hacían siempre en la calle Divina Pastora, una céntrica vía que conecta la calle Dos de Mayo con la plaza Madrid. Donde hoy es el ajetreo diario del centro de Valladolid el que invade estas vías entre notarías y oficinas, en un pasado, en medio del trayecto entre estas calles lo ocupaba un local donde el centro de las conversaciones eran los zapatos de bolos, elegir la mejor bola o hacer un pleno antes que cualquier otro miembro del grupo de amigos con el que se hubiera iniciado la competición.
A pesar de que aquel conocido lugar llamado Dakota, bolera pero también sala de fiestas y con cafeterías junto a la pista, se alzara como la primera bolera de la ciudad del Pisuerga y cerrara finalmente en los años 90, el entorno de esta vía reunía antaño otro tipo de edificios que permitían el tránsito de personas de todo tipo. Así, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, en el número 8, atraía una buena cantidad de clientes, tal y como recuerdan los negocios veteranos.
«Desde que quitaron lo de la Seguridad Social y la delegación de Hacienda se ha notado la bajada de clientela y la calle ha quedado mucho menos transitada», explica Santiago, propietario de la tienda de reparación de calzado Salón. En su tienda, abierta desde hace 28 años y donde vislumbra la jubilación este próximo mes de diciembre, los clientes «son los de siempre, los de toda la vida». «Viene gente sobre todo de la zona que me conocen desde hace muchos años. Pero también viene gente de Las Delicias pese a que cambiamos de local de lugar».
Si algo lamenta el comerciante es el cierre de los comercios históricos que habitualmente formaban parte de la calle. No obstante, prefiere quedarse con el lado bueno de las cosas. «Es un trabajo que es esclavo porque si hay jaleo tienes que quedarte a rematar lo que sea, pero es cierto que no hay que hacer grandes madrugones y el trato cercano con la gente es la mejor parte», confiesa el comerciante, que define la calle como «no excesivamente cerca, pero que está cerca de todo».
Además, son varias las figuras públicas conocidas que han dejado sus zapatos en manos de este profesional de la materia, desde cómicos como JJ Vaquero hasta el histórico exalcalde de Valladolid Tomás Rodríguez Bolaños. Si algo atesorará Santiago una vez llegue su jubilación eso es la relación con el resto de comerciantes de la vía. «Si con algo me quedo es con la relación con los compañeros que quedan y aún no se han jubilado».
En electricidad García, una de las más veteranas de la calle con más de 60 años de historia, Olga permanece al frente de un negocio que principalmente tiene como clientes a las personas mayores. «Lo mejor de mi trabajo es el contacto con la gente. Nos conocemos desde hace muchos años y me cuentan hasta su vida», explica agradecida. Olga también extraña antiguos negocios que bajaron la persiana hace ya un tiempo, como las míticas Bolsos Julio y la relojería de Miguel Ángel. Pese a su desaparición, esta comerciante también reivindica la unión entre el resto de comercios. «Si podemos echarnos una mano en lo que sea, lo hacemos».
Continuando por el paseo por Divina Pastora, una de las tiendas aparece con el nombre de una calle cercana: Gamazo 11. El local, destinada a la repografía, comenzó su andadura en la calle Gamazo, y por motivos de traspaso hace 3 años se movieron a Divina Pastora. Así lo cuenta Mira. «Es una calle que la conozco desde niña porque mis abuelos vivían aquí al lado, en Gamazo. Es cierto que antes tenía más auge», explica.
Hasta este lugar se acercan estudiantes, pero también gremios como el de los abogados o algunas empresas de arquitectura para imprimir sus planos. Para Mira, la competitividad entre los comercios de la zona se hace a un lado y prevalece en su lugar el compañerismo. «A mí me tratan bien y yo les trato bien. Sé que si necesito algo puedo ir a preguntarlo o pedir que me presten algo urgente en caso de que se me retrase un pedido, y eso es lo importante», remarca.
En Ortopedia Castellana la tercera generación de esta empresa, que ofrece artículos especializados en materia de calzado y otros productos, acumula 60 años en la capital del Pisuerga, 30 de ellos en Divina Pastora. «Viene mucha gente joven de la universidad porque vendemos también material de laboratorio, pero también personas mayores». Tampoco se le escapa a Pilar, su propietaria, el paso del tiempo. «Da mucha pena ver cómo van cerrando».
Su negocio también se convirtió en escenario de cine «hace ya muchos años». «Fue hace tantos que ni recuerdo cómo se llamaban los actores», recuerda entre risas. Pese a definir la zona como «tranquila, familiar y cómoda», la propietaria considera que sus hijos no continuarán con el negocio una vez la generación actual se jubile. «Me acuerdo que cuando vinimos aquí todos los negocios estaban abiertos y hoy en día hay aperturas y cierres de manera más constante por el tema de que no hay relevo generacional. Hay que reconocer que es muy sacrificado», considera. Si tuviera que lanzar una petición al aire, esta sería el añadir nuevos negocios a la calle para revitalizarla. «Es algo que siempre está bien», valora.
La mayor parte del escaparate de la pastelería Belaria, emblemática de Valladolid y que llegó a la ciudad hace ya dos años, se encuentra en Divina Pastora. «A nivel personal me da mucha nostalgia porque mi abuela vivió allí muchos años», explica Mario, gerente de la empresa, inmerso en plena temporada de venta de buñuelos de crema y nata. El gerente valora, además, la luz del local y que la calle sea ancha. «Hemos tenido buena aceptación desde que llegamos y ahora estamos en plena campaña por el puente de Todos los Santos».
En la esquina con la calle Panaderos, La Casa de las Ollas es de esas que también ha cambiado de ubicación. «Llevamos aquí ya diez años, antes teníamos esta tienda en la calle Arribas y tenemos también otra en Camino de la Esperanza con la que llevamos ya más de 50 años en activo». Después de tantos años de experiencia, el comerciante ha podido analizar el cambio de la venta especialmente por factores como Internet. «Hay mucha gente que compra por Internet y eso hace que las vemtas hayan disminuido, además de la subida de los combustibles o la subida del IPC, pero tenemos la suerte de que nos va bien».
Bajo el punto de vista de Alberto, la zona en la que ubican su tienda hace de enclave entre centro y barrio. «No deja de ser una calle de centro, entonces tiene la parte de turismo, gente trabajando por el tema de las oficinas, pero también está la zona residencial porque está bastante cerca de Las Delicias».
Entre persianas que bajan para volver a levantarse y pese al cambio que ha experimentado con el paso de las décadas, la calle Divina Pastora continúa empujando para soportar el pulso de Internet. Así, entre reparaciones de calzado, impresiones o ventas que pasan de una generación a otra, la calle conserva la historias que unen a los vecinos y comerciantes y que refuerzan esa idea de la importancia de mantener el vínculo del barrio vivo.

Urbanización de la calle Divina Pastora en los años 70
La calle de la primera bolera de Valladolid

Vista de la calle Divina Pastora con el antiguo mercado del Campillo al fondo en los años 60
La calle de la primera bolera de Valladolid

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.
La calle Divina Pastora en la actualidad.

La calle Divina Pastora en la actualidad.