BARRIO A BARRIO | CALLE ALEMANIA
La calle de Valladolid que cose Europa
Nacida en la que una vez fue la huerta del Cascabel, los comercios veteranos destacan la «tranquilidad» que ofrece esta zona y celebran la llegada de nuevas aperturas para revitalizarla

Vista de la calle Alemania en 2003
Son muchas las series y programas de televisión que consiguen, con solo encender la pantalla, transportar a los espectadores hasta países europeos que se encuentran en la lista de deseos de cualquier viajero. Sin embargo, en el caso de Valladolid, un simple paseo por el entorno del paseo Zorrilla consigue llevar a los transeúntes no solo a uno, sino a tres países en un pequeño lapso de tiempo. Y es que, aunque no sea donde se celebra el Oktoberfest ni se vendan pretzels, la calle Alemania se une con la de Italia y Portugal y conforma el ‘trío’ de calles con nombres de países del Viejo Continente dentro del callejero histórico de la ciudad.
Del libro del historiador y arquitecto Juan Agapito y Revilla Las calles de Valladolid se extrae, además, que el origen de esta calle pasó por el de la siembra. En concreto, de una huerta situada «entre el paseo de Zorrilla, calles de Salamanca, Gabilondo y Florida, que en algún tiempo llamaron Cascabel y que adquirió el notable médico Doctor Don Camilo Calleja García», de acuerdo con la explicación de Agapito Revilla. El paso del tiempo hizo que la existencia de esta huerta quedara en el olvido y el cuñado del propietario optara por construir casas «en vista del desarrollo que había tenido la edificación por los alrededores de la huerta».
Fue así como don Florentino Bobo Díez presentó una solicitud al Ayuntamiento que se terminaría traduciendo en 1937 en las calles que ahora se conocen como Italia, Portugal y Alemania. Pero antes de eso, «una de las calles, la principal, iría desde el paseo Zorrilla a la de Gabilondo; otra sería normal a ella y tendría su entrada por la calle de Salamanca y terminaría en la primera de las expresadas y la tercera terminaría partiría de esta misma, eje trazado, para tener su salida a la de Florida, pero sin tener prolongación o continuación de la segunda».
Fue en ese momento, además, cuando se decidió el que sería el primer hombre de esta corta calle, tan céntrica y a la vez tan caracterizada por su tranquilidad: Travesía de Salamanca. Su vecina se nombró entonces Travesía de Zorrilla «sin poner nombre a la tercera». No obstante, el añadir ‘travesía’ a los nombres de las diferentes vías se convirtió en algo del pasado en 1937 «con el deseo de que desaparezcan así como en 1863 se hizo con los denominados ‘corrales’ desde tiempo inmemorial, al rectificar y corregir la nomenclatura». Fue también en ese tiempo cuando se decidió que la conocida como ‘huerta del cascabel’ quedó a las vías que la conformaban ‘huérfanas’ de nombre y se acordó que recibirían por nombre la de los tres países europeos «con los nombres de las naciones europeas que mostraron simpatía por el Movimiento Nacional de España, por lo que se designó a la que se conocía con el título de calle de Alemania la que se conocía por Travesía de Salamanca», zanja Agapito y Revilla en su escrito.
Basta con dar un pequeño paseo por esta céntrica calle para descubrir que, en sus escasos metros, cuenta con la peculiaridad de unir el carácter céntrico dada su cercanía con el paseo Zorrilla y el espíritu de barrio. Esas y muchas otras razones fueron las que animaron a Natalia a abrir, hace escasos tres meses, su negocio en la calle Italia esquina con Alemania bajo el nombre Esencia Natura. «He tenido la suerte de tener una muy buena acogida por parte de la zona y de los vecinos. Lo mejor es la gente sin duda», celebra la empresaria, que centra su negocio en servicios como drenajes linfáticos, limpiezas de espalda, presoterapias o radiofrecuencias.
A sus ojos, se trata de una calle de un tránsito importante, algo que no se esperaba cuando desembarcó su negocio, que ya cuenta con varios clientes fieles. «Han sido tres meses un poco locura pero el recibimiento ha sido muy bonito», confiesa agradecida. De nuevas aperturas a negocios veteranos, desde hace 20 años en Abalibodas se encargan de proporcionar a las ceremonias esos detalles que luego los invitados se llevan a casa como un recuerdo permanente de un día especial.
A los mandos se encuentran los hermanos Ana y Eduardo, que siguen la estela de un negocio que comenzó su madre allá por 1999, lo que les ha dado la oportunidad de ser testigos de bastantes cambios, uno de ellos, lamentan el cierre de comercios emblemáticos. «Cerró la cerrajería, que era de toda la vida, y también una escuela de música». Algo que, más allá de la lástima, apuntan a lo que repercute dentro de la calle. «Es una calle cortita y aunque está céntrica está un poco escondida y si no hay locales se queda sin luz, más insegura o empeorar la limpieza». Un pequeño comercio que debe permanecer en las calles, a sus ojos, como una especie de «servicio ciudadano».
Sin embargo, otras nuevas aperturas como las de los nuevos bares o la hamburguesería Bundi dan un soplo de aire fresco a la vía. «Le dan vidilla y se celebran este tipo de aperturas», afirman los hermanos. Las bodas, comuniones y las bodas de oro o las jubilaciones se posicionan como los ‘trending topics’ de este negocio en el que la evolución de las modas ha hecho también que evolucionen los productos que ofrecen. «Todo ha cambiado muchísimo. Ahora nos piden cosas que lo tengan un poco todo y sobre todo los regalos personalizados con el nombre del invitado», explican.
«Cada año nos renovamos», explican mientras recogen la tienda para dirigirse a una de las ferias en las que promocionan sus productos. Además, la ‘moda’ de este tipo de regalos ha conseguido traspasar eventos como las bodas y las comuniones y llega también a días que se repiten año tras año, como puede ser el día de la madre o el día del padre. «Se piensa en todo el mundo a la hora de celebrar una celebración y antes se hacía un regalo individual para todo el mundo. Ahora hay regalos especiales para ciertas personas», analizan al respecto.
Tras 20 años ofreciendo estos servicios a sus vecinos, son muchas las anécdotas que han vivido, pero si tuvieran que quedarse con una se remontarían al año 2020, cuando las noticias por el Covid comenzaron a llegar a la capital del Pisuerga, en la que una mujer asiática parecía presentar síntomas de la enfermedad, algo que finalmente quedó en una falsa alarma que fue confirmada por Sanidad. «Se creía que era el primer caso del Covid y cuando llegaron los sanitarios con los epis fue un momento en el que se desató mucha psicosis».
Además, otro episodio relacionado con una oleada de robos también permanecerá para siempre en su retina, aunque tuvieron la suerte de que su negocio no se viera afectado gracias a la intervención del vecino local Bundi, que activó a tiempo la alarma. «Fue el héroe de la calle Alemania», sentencian. El bar Casa Begoña también se posiciona como uno de los veteranos de la calle. Con 19 años de experiencia tras la barra su propietaria, Begoña, que acoge entre las paredes de su local un público diverso aunque también «selecto». «Se ha notado que la afluencia de gente no es la misma desde que ocurrió la pandemia, cada año se nota un poquito más», lamenta. Sobre la apertura de nuevos locales, celebra que esto sea así pese a las dificultades que se afrontan al comenzar a emprender. «Están ahí empezando y luchando», explica.
Este veterano negocio se encuentra ‘respaldado’ por otro bar, Amordiscos, y el recién inaugurado Voga. Este último emprendió su camino hace un mes escaso. Su propietario, Alex Aguilar, se decidió por la zona para poder contar con una alternativa cuando los días fríos ya aprietan en Valladolid. «Tengo otro bar en la Rondilla que tiene terraza y se mueve más en verano pero baja un poco en invierno, entonces hemos abierto este aquí para diversificar el negocio y darle movimiento en invierno», explica Aguilar.
Así, la calle Alemania forma su particular trío con Italia y Portugal y alberga en sus escasos metros la historia de comercios más veteranos con nuevas aperturas que tratan de revitalizar la zona. Una zona que, pese a su cercanía con el centro, no pierde el espíritu de barrio, y donde la mayoría de compradores son los vecinos que viven en ella.

La calle Alemania en la actualidad.
La calle Alemania en la actualidad.

La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle que cose Europa.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
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La calle Alemania en la actualidad.
La calle Alemania en la actualidad.

Alex Aguilar, propietarios del bar Voga