La VA-20 de Valladolid completa su transformación en abril, a falta de la capa de rodadura y pintar
El Ministerio de Transportes justifica que las obras de humanización se han dilatado un mes más de lo previsto por «problemas puntuales»

Tramo prácticamente acondicionado de la VA-20 junto a la glorieta Bibendum.
El cambio de imagen de la VA-20 de Valladolid ya es más que palpable, con carriles que han perdido buena parte de su tono asfáltico para 'teñirse' de verde, un carril bici en paralelo al tráfico, nuevas plantaciones en proceso de crecimiento, el hormigón de los bloques de la mediana recién pintados o semáforos renovados, pero los conos que estrechan la circulación en varios tramos, las señales amarillas y la presencia de operarios y maquinaria evidencian que todavía restan trabajos para que se complete el largo proceso de transformación en el que está inmersa.
Será en abril, un mes después de lo previsto inicialmente, cuando se dé por concluida la «humanización» de esta carretera –es así como ha denominado el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible la intervención– y al fin la ronda Este luzca un nuevo aspecto con el objetivo de «calmar el tráfico» –reduciendo tanto las emisiones a la atmósfera como la contaminación acústica– y de incentivar la movilidad de peatones y ciclistas.
Y es que las aceras han ganado anchura y la velocidad permitida para los vehículos estará restringida a un máximo de 50 kilómetros por hora. Es decir, cuando terminen estos trabajos no volverán a colocarse las señales de 80, como había antes en algunos intervalos, sino que se instalará la misma limitación que en el casco urbano.
Y la misma que tiene ya a partir de la intersección de la avenida de Segovia en dirección al puente de la Hispanidad, por lo que se trata de dar continuidad a la avenida de Zamora, pues hay que señalar que la intención es que la VA-20 esté «integrada» en la ciudad.
Así que de momento hay que circular con precaución porque aún se están ejecutando obras pero dentro de poco tampoco se podrá pisar en exceso el acelerador.
Respecto a los trabajos restantes, el Ministerio que gestiona Óscar Puente confirmó que únicamente falta extender la capa de rodadura y pintar, después del ligero retraso de un mes que ha sufrido la actuación.
En concreto, el modificado de plazos se aprobó en Junta de Gobierno del Ayuntamiento el pasado 17 de noviembre y se ha publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público el 11 de diciembre, para advertir de que las obras durarían 20 meses y no 19, según estimaba el plazo de ejecución previsto inicialmente.
Puesto que el proceso de transformación arrancó en septiembre de 2024 –una vez formalizado y hecho público el contrato con Ferrovial–, la reforma debía estar finiquitada en marzo, pero han surgido cambios que han obligado a ajustar los tiempos.
El modificado, en concreto, se planteó «para resolver problemas puntuales relacionados con el trazado de la vía ciclista y la red de alumbrado, y atender peticiones sobrevenidas del Ayuntamiento de Valladolid, principalmente para cambiar el sistema de riego», aclararon desde el Ministerio antes de recordar que la alteración de plazos no ha tenido repercusión en el presupuesto.
Es decir, la inversión se mantiene en los 12,7 millones de euros que se rubricaron con Ferrovial, después de que la constructora se alzase como adjudicataria de un procedimiento para el que el Gobierno central había reservado 16,1 millones. El ahorro se ha traducido en un 20% respecto a los fondos consignados.
Desde que comenzó la transformación de la ronda interior, el goteo de cortes ha sido alterno pero constante a lo largo de los 10,3 kilómetros de recorrido que discurren entre la glorieta del enlace con la carretera N-620a (junto a Mercaolid) y la glorieta de inicio de la VA-30 (junto al polígono de San Cristóbal), así como el tramo de la VA-11 de acceso a La Cistérniga, pero quienes transitan por esta importante arteria de manera habitual ya pueden activar la cuenta atrás para decir adiós a los trabajos y circular sin tropiezos por una vía renovada.
Cabe recordar que antes de que se iniciara el proceso de transformación para contar con un corredor verde, el pavimento de la VA-20 era «muy deficiente» y presentaba un «estado de fisuración importante», según se plasma en la memoria del proyecto de humanización. Así que era necesario rehabilitar el firme, aunque el verdadero cambio haya consistido en ampliar el espacio para peatones y ciclistas, en detrimento del que tenían los vehículos.
«Además de la rehabilitación del firme, la finalidad de las actuaciones proyectadas es la de impulsar la movilidad sostenible en el área, mejorando la seguridad vial y la calidad de vida de los vecinos», refleja en concreto el expediente después de aclarar que la «humanización» implicaba la necesidad de construir un nuevo carril bici.
El espacio para ciclistas, de hecho, ya está ‘oficialmente inaugurado’, después de que el pasado 17 de enero el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible anunciara que se ponían en servicio 9,5 kilómetros de carril bici con doble vía y una anchura de 2,3 metros, construidos en la margen exterior de la ronda.
«Esta vía está totalmente segregada del tráfico rodado y de las aceras peatonales en la mayor parte de su longitud, y conecta con el resto de la infraestructura ciclista en servicio o proyectada por otras administraciones públicas», destacaba el área de Puente en un comunicado hace poco más de un mes. En el texto destacaban que se trata de una «mejora sustancial de la seguridad vial tanto de los peatones y usuarios vulnerables como de los usuarios de bicicleta» y explicaban que esta parte de las obras ha supuesto una inversión de 5,1 millones respecto a los 12,7 globales.
Una vez se completen los trabajos, el Gobierno central cederá la vía al Ayuntamiento, según acordaron ambas administraciones, en sintonía con los acuerdos de entrega de vías urbanas de la red estatal a los consistorios.

Remate en la humanización de la VA-20.
Carril cortado en uno de los puentes del Cabildo

Remate en la humanización de la VA-20.
Conos de obras junto a la glorieta Bibendum

Remate en la humanización de la VA-20.
Tramo aún en obras

Remate en la humanización de la VA-20.
Detalle de un tramo en obras al paso de un camión

Remate en la humanización de la VA-20.
Estrechamiento de un carril

Remate en la humanización de la VA-20.
Señal de obras

Remate en la humanización de la VA-20.
Tramo ya acondicionado junto a la factoría Michelin

Remate en la humanización de la VA-20.
Señalética amarilla junto a Mercaolid

Remate en la humanización de la VA-20.
Detalle de tramo reacondicionado junto a Mercaolid

Remate en la humanización de la VA-20.