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Auvasa acelera la jubilación de articulados diésel de Valladolid con una inversión de tres millones

La sociedad adquiere otros seis vehículos ‘dobles’ para estrenarlos después del verano, tras los quince renovados hace dos años

El gerente anuncia que el próximo objetivo es retirar los de gas licuado del petróleo porque «han dejado de ser útiles»

Uno de los autobuses articulados que se retirará de la circulación cuando lleguen los nuevos.

Uno de los autobuses articulados que se retirará de la circulación cuando lleguen los nuevos.PHOTOGENIC

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La mitad de los autobuses articulados de Valladolid que todavía se alimentan con diésel tiene los meses contados y dejarán de prestar servicio después de verano tras quince años en funcionamiento para ‘ceder su plaza’ a otros más modernos. Será en torno al mes de octubre, según cálculos del gerente de Auvasa, Eduardo Cabanillas, cuando lleguen las seis nuevas adquisiciones y los usuarios puedan estrenar estos vehículos propulsados por Gas Natural Comprimido (GNC), cuya compra ya se está tramitando con una partida de tres millones de euros.

Se trata de una inversión asociada al convenio marco de veinte millones de euros firmado en 2021 para la renovación de la flota, y cuya vigencia se extiende hasta agosto de este año, aclaró el responsable de la sociedad de Autobuses Urbanos de Valladolid. Dentro de ese convenio hay que recordar que ya se adquirieron 29 autobuses rígidos y 15 articulados entre 2022 y 2023 a Solaris, que fue la empresa con la que se firmó el acuerdo para el suministro de autobuses durante el citado periodo.

Teniendo en cuenta esas adquisiciones previas y el lote que está ahora en marcha, el balance a escasos meses para que expire el acuerdo con el productor polaco se concreta en la llegada de 29 autobuses de tamaño estándar y 21 de tamaño doble. Ambas cifras están, de momento, por debajo de las previsiones que se programaron por el anterior equipo de gobierno, pues la idea era comprar 35 de los primeros (de 12 metros de longitud) y 22 de los segundos (18 metros), por lo que el saldo son seis menos, a falta de saber si se tramitan más compras en la recta final del convenio.

La decisión, en todo caso, depende del Ayuntamiento y no directamente de Auvasa, expuso Cabanillas. Y es un anuncio que no se ha realizado. De hecho, la última renovación de flota de transporte público de la que habló el alcalde, Jesús Julio Carnero, fue en noviembre del año pasado y hacía referencia precisamente al conjunto de articulados que se están gestionando ahora. Con una variación al alza, eso sí, porque el regidor dijo hace tres meses que se comprarían cinco autobuses de fuelle por 2,2 millones de euros y finalmente van a ser seis, por un desembolso de 3,1 millones.

Ante el cercano vencimiento del actual convenio marco con Solaris, Auvasa tiene ya la vista puesta en el siguiente acuerdo y, aunque es pronto para concretar cifras de inversión económica o de número de vehículos que se pretenden renovar en el siguiente periodo, sí hay una premisa clara: el objetivo será jubilar los que funcionan con GLP (Gas Licuado del Petróleo) porque «han dejado de ser útiles».

Según avanzó el responsable de la sociedad que gestiona el transporte público de la capital vallisoletana, el GLP es un carburante en desuso que tiende a desaparecer. Tanto, que ya hay marcas que no continúan produciendo vehículos con este tipo de carburante, ante el avance de otras alternativas más pujantes. Por eso la intención es sustituirlos.

Los 45 de GLP que quedan en circulación en Valladolid –de dos tipos diferentes– son los más antiguos del parque de Auvasa. De ellos, el lote más anticuado lo forman los 26 autobuses rígidos Man J22 que se adquirieron entre 2001 y 2004, con un aforo máximo para 88 pasajeros, lo que supone que algunos vehículos llevan dos décadas recorriendo la ciudad y, además, tienen la capacidad más baja de toda la flota, según la información albergada en la web de la entidad.

El otro lote de GLP abarca los 19 autobuses Man Lions City A21 (también rígidos, de 12 metros de longitud) que se adquirieron entre 2008 y 2009. El aforo es superior al del cupo anterior, pues llega a una capacidad máxima de 92 usuarios, pero también es de las más bajas. Baste comprobar que el resto de buses (de los sencillos, no dobles) tienen por lo menos sitio para 93 pasajeros.

Dentro de los rígidos, los más espaciosos son los cinco Mercedes Citaro de gasoil que se adquirieron en 2010-2011 y que forman de un lote que se seguirá utilizando, pues los que está previsto renovar de gasoil con la compra que se está tramitando en la actualidad no corresponden con la medida de 12 metros, sino con la de 18.

Respecto a los articulados, los más espaciosos son los quince comprados por el Ayuntamiento a Solaris en 2022-2023, con un aforo para 135 usuarios y así se prevé que sean también los seis que estarán operativos en torno a octubre, puesto que los suministrará la misma empresa.

Cuando en otoño lleguen los nuevos –bajo la justificación de que la renovación «pretende alcanzar una mejora sustancial del servicio», «paliando el envejecimiento» y reduciendo «los elevados costes de mantenimiento que de ello se derivan y de la emisión de gases atmosféricos»– el balance de la flota de autobuses de Valladolid teniendo en cuenta el combustible con el que se alimentan será el siguiente: 11 eléctrico, 57 de Gas Natural Comprimido, 18 híbridos (GNC), 22 de gasoil y 45 de Gas Licuado del Petróleo (GLP).

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