MENSAJES CRUZADOS
El aumento del paro es imparable
La comunidad de Castilla y León tiene más de cien mil parados y la cifra se ha incrementado durante los últimos meses según los últimos datos publicados por los Ministerios de Trabajo y Economía Social y de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Y de ese modo sabemos que en algunas de nuestras provincias ha sido aun más grande el descalabro. Que volvemos a ser de nuevo campeones en asuntos de desempleo. Y eso quiere decir que no terminamos de arrancar de un modo suficiente, como para pensar que las cosas empiezan a enderezarse. Quedaron lejos los tiempos de bonanza en los que la economía de nuestra comunidad autónoma apuntaba un ritmo esperanzador. Y los ciudadanos somos los paganos de las políticas que se abordan, seguramente, sin criterio, porque si hubiera criterio no ocurriría lo que ocurre. Son datos que desvelan el empobrecimiento de un entorno que ha de sustanciarse para volver a ser pujante en esta España cabizbaja, que se enfrenta al futuro con ritmo ralentizado. Ser líderes en lo negativo nos convierte en la tierra que ofrece muy pocas posibilidades de progreso. La Comunidad Autónoma de Castilla y León está de capa caída y eso lo demuestra el decrecimiento singular que no brinda oportunidades a quienes hemos apostado por vivir y participar en nuestro territorio.
De momento ofrecemos alarmantes datos de retroceso y eso contribuye a que nuestros jóvenes tengan que abandonarnos para instalarse en lugares con mucho más futuro. Lo digo desde la ferviente apuesta por una tierra enjuta que se sigue despoblando poco a poco, sin que nadie lo remedie. Y el problema crucial es el del desánimo que estos datos propician a quienes decidimos seguir implicándonos donde tenemos las raíces. Y aunque somos la comunidad más extensa de la Unión Europea y una de las menos pobladas, no terminamos de encontrar el lugar ni el modo de hacer que esta singular sangría demográfica llegue a su fin para, de ahí en adelante, remontar hacia posiciones menos complejas y mucho más plausibles. Y aunque nuestros políticos, de vez en cuando, argumenten con datos positivos, no ofrecen horizontes que revelen que hay una salida. La Comunidad Autónoma de Castilla y León, conformada por dos regiones reunidas y por nueve provincias, ha quedado al borde de sus expectativas, no porque yo sea negativo con mis afirmaciones; sino porque ese anunciado Corredor Atlántico no termina de ser la realidad definitiva. Lo que hace que nuestros proyectos no tengan cabida en todos aquellos futuros sostenibles que, hipotéticamente, alimentan un hilo de esperanza. La política, de los últimos años, se ha forjado como elemento distorsionador y competidor que ofrece –sobre todo en épocas electorales – miles de promesas que no se han de cumplir.