Lendl y el tudanquismo electoral

EL PSOE DE Tudanca, que es el que sigue rigiendo los destinos inescrutables cortesanos, comprobará que su gozo acaba en un pozo. Acabarán apodándole el pocero senatorial. En el pozo de las urnas, que como en el cuento del lobo, vendrán cuando no se las mente. Vendrán en marzo, que es cuando convocará Mañueco, decidido desde el 13 de febrero de 2022 a agotar mandato, se pusiera VOX como se pusiera, y eso que se puso muy soviético abandonando el ejecutivo autonómico. Se ponga como se ponga el camarlengo de Carlos Martínez, los comicios serán el 15 de marzo de 2026, como manda la santa madre iglesia y viene certificando hace más de un año este Regalado. No será hasta entonces cuando Martínez tenga que decidir si acepta el acta autonómica o la repudia para atrincherarse en la alcaldía de Soria. Sería harto precipitado urdir la estrategia de Ana Redondo en la candidatura autonómica, ella que está más entusiasmada en apartar a Pedro Herrero del cartel municipal para medirse a Carnero en 2027, que en desdichas regionales. En cualquier caso, el PSOE tiene un campo de margaritas por deshojar. Jardinería que, por otra parte, el PP tiene resuelta merced a la hegemonía cosechada. La primera de las flores que tiene pendiente es la del cartel regional, que como la virtud en las doncellas, se le presupone al de Soria, que ya está que trina por Bruselas con el cáliz de la sucesión de Tudanca. Pero, como él mismo dice, faltan los tiempos procesales del asunto. Y Mañueco no se los va a aliviar con adelanto precipitado. De tal trance sólo puede salvarle Pedro Sánchez, que tampoco está por la labor de adelantar para perder. Este pájaro sólo adelanta para ganar. Se les van a hacer más largos estos meses que un set en Roland Garros con Lendl, un tipo que se ponía al fondo de la Philippe Chatrier y te aburría a golpes y pelotazos. Match ball, en marzo. Aviso para ansiosos, tudanquistas y de las JONS y los que no las cheiran.