Ni berlina ni doughnut: el dulce vallisoletano que lleva casi un siglo triunfando con una receta secreta
El abisinio, uno de los dulces más emblemáticos de Valladolid, mantiene su tirón en Medina de Rioseco gracias a pastelerías históricas como Cubero y a la tradición pastelera de una localidad famosa también por las célebres marinas

Los abisinios, uno de los dulces más emblemáticos de Valladolid, destacan por su masa frita, forma ovalada y relleno cremoso, una receta tradicional muy popular en Medina de Rioseco.
Un dulce frito, esponjoso, cubierto de azúcar y relleno de crema pastelera sigue protagonizando desayunos y escapadas gastronómicas en Valladolid casi un siglo después de su nacimiento. El abisinio, convertido en uno de los bocados más reconocibles de la provincia, mantiene un vínculo especial con Medina de Rioseco, donde obradores históricos continúan elaborándolo mientras la tradición pastelera de la localidad conserva intacto su prestigio.
La historia del abisinio comienza en Valladolid y tiene nombre propio: Felipe Hernández. Según explica la Oficina de Turismo de Valladolid, el maestro confitero abrió su obrador en 1928 y empezó a experimentar inspirado por recetas centroeuropeas como las berlinas alemanas o los doughnuts estadounidenses. De esa mezcla de influencias surgió un bollo frito, relleno y esponjoso que acabaría convirtiéndose en un icono gastronómico vallisoletano.
La Oficina de Turismo recuerda que el dulce recibió el nombre de "abisinio" en 1935, coincidiendo con la enorme repercusión mediática que tenía entonces la región africana de Abisinia. Aquel bollo, nacido de la innovación pastelera de la época, terminó transformándose en un imprescindible para varias generaciones de vallisoletanos.
La cuenta divulgativa Valladolid Curiosa aporta además otro detalle que ayuda a entender su singularidad: el abisinio se elabora con una masa a base de harina, azúcar, huevos, leche, levadura y mantequilla que, tras freírse, se rellena tradicionalmente de crema pastelera. Aunque suele confundirse con berlinas o pepitos, existe una diferencia clave: el abisinio es frito y no horneado.
Según esta misma fuente, Felipe Hernández ideó inicialmente el dulce rellenándolo de crema de avellanas, una receta inspirada en sabores internacionales que posteriormente evolucionó hacia la crema pastelera más popularizada. Desde El Bombón Valladolid, confitería fundada por el creador del dulce, recuerdan además que mantienen la receta original con relleno de avellanas como homenaje al fundador.
Medina de Rioseco y el abisinio: la tradición dulce que mantiene vivo Cubero
Hablar de abisinios en Valladolid lleva inevitablemente hasta Medina de Rioseco, uno de los municipios donde este dulce mantiene un enorme arraigo. Allí sigue funcionando el obrador de Cubero, una de las sagas pasteleras históricas de la provincia.
La historia reciente de la firma cambió en 2023 con el cierre de Confiterías Cubero en Valladolid capital, después de más de seis décadas de actividad. El empresario Enrique Cubero explicó entonces que el final del negocio llegó marcado por la falta de relevo generacional. «Me jubilo y no tengo alguien que me siga», declaró en una entrevista, reconociendo además que la decisión se tomó «con pena» porque el oficio era «toda mi vida».
El cierre de la histórica pastelería situada durante años en el centro de Valladolid supuso un golpe sentimental para muchos vallisoletanos, especialmente por productos emblemáticos como las roscas de Reyes, los ponchitos de Pascua o las tartas de San Lorenzo.
La despedida de Cubero en Valladolid capital no supuso el final de la marca. La familia mantiene actividad en Medina de Rioseco, donde continúa funcionando la histórica Confitería Cubero, una cafetería y pastelería especialmente conocida por sus abisinios y otros dulces tradicionales vallisoletanos. La propia firma sigue presentándose como "Confitería y Pastelería desde 1944" en la localidad.