La historia de Noemí conmovió a Gastañaga hasta tal punto que cuando contactó con él decidió aceptar su caso «de manera totalmente altruista»: «Es uno de los pocos trabajos ‘probono’ que hago. Me ha emocionado. Su historia de adopción no fue bonita, ni con su familia biológica, ni adoptiva. No ha tenido buena suerte».
En este proceso de indagación llevan inmersos tres años. Él asegura que se han topado con medias respuestas y «poca colaboración» de las administraciones, por lo que ahora se encomiendan a la memoria y buena voluntad de algún vecino o familiar que les conociera. Ella pone la esperanza, aunque va disminuyendo. «Después de tanto silencio tengo pocas esperanzas. Si aparecen, bien. Si no, tengo que aprender a vivir con ello. Salir en la prensa es uno de mis últimos recursos», aclara quien vive envuelta en un torbellino de preguntas.
«No sé nada de la historia de mis padres. Para mí es muy importante recomponer mi puzle de vida. Saber quién soy, de dónde procedo, a quién me parezco. Lo necesito porque estoy incompleta y es como si me faltara una parte de mí. La pequeña Noemí necesita respuestas porque no tenía culpa de nada. Me he sentido muy sola y desamparada», confiesa.
Desconoce si su familia biológica aún vive y en estos años sólo ha recibido información escueta o contradictoria. En un documento oficial aparece como hija de Manuel Gregorio y María de los Ángeles. En otro, la madre se llamaba Gregoria y en otro, María delCarmen. Con los apellidos sucede algo parecido: San Martín, Sanz Martín... Se pregunta cuál será cierto. «Lo que nos da a entender que su adopción no estuvo bien hecha, los datos bailan, es confuso y no podemos identificar a nadie», concluye Iván Gastañaga.
Les han llegado a decir que un hombre llamado Manuel Martín murió en 2021 en Leganés. «No sabemos si es mi hermano porque desde Servicios Sociales no nos dan dado ninguna explicación más, ni ningún documento. Anda que no habrá gente que se llame así», reflexiona ella. «No hay más datos, no han mandado certificado de defunción, dirección de esa persona, prueba forense... nada», apostilla el investigador.
«Con lo fácil que sería mirar el padrón y ver quién vivía en esas direcciones en esos años... Explican que miraron, pero cerraron el caso porque no encontraron más información», indica Iván Gastañaga.
«Lo que sabemos o creemos saber es que se llamaría Noemí San Martín y nació en Valladolid en 1973 o 1971. Los padres podrían ser de Valladolid, León o Pontevedra», resume y agrega las dudas suscitadas: «La partida de nacimiento de Valladolid me da que está falsificada», expresa.