Diario de Valladolid

LEÓN

El templo de la mejor carne de buey

La parrilla del Húmedo, un lugar para degustar carne de primera calidad

Fernando Aparicio muestra el género de las carnes de raza rubia gallega.-EL MUNDO

Fernando Aparicio muestra el género de las carnes de raza rubia gallega.-EL MUNDO

Publicado por
Henar Martín Puentes

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Si hay un lugar donde se puede degustar carne de primera calidad ése es la Parrilla del Húmedo. Situado en la calle Azabachería, en el punto más alto de la ciudad de León, este acogedor establecimiento lleva por bandera un lema: «de lo bueno, lo mejor». Con ese reto Fernando Aparicio y José María Barrios abrieron en octubre de 2007 un bar restaurante que se ha especializado en carnes rojas de la mejor calidad. Se trata de las más selectas carnes de vaca, de raza rubia gallega de más de diez años, con maduraciones de más de 40 días. «Trabajo con el mejor proveedor de carnes del mercado, en mi establecimiento se pueden degustar las mejores carnes de todo el Noroeste de España», dice Fernando, uno de los dos socios del restaurante al referirse a Carsegal, la empresa gallega, de Sarria (Lugo) con más de tres décadas de trayectoria.

Una vez al año compran un buey autóctono de entre 1.500–2.000 kilos de peso para organizar unas jornadas en torno a este animal. Chuletón, solomillo o hamburguesa de buey son algunos de los manjares que podemos saborear en esta cita culinaria, que habitualmente se celebra en el mes de febrero, y que se ha convertido ya en un clásico en el invierno leonés. «Son animales que casi no se ven; el último lo compré en León, pero también he ido a buscarlos al País Vasco y a Portugal», señala. Se trata de carnes con maduraciones mínimas de 45 días donde las infiltraciones de grasa las hacen únicas a la vista y al paladar.

Aparte de las carnes rojas también ofrecen lechazo churro de Sahagún al sarmiento, de máximo 5 kilos, y chuletillas, pierna o paletillas hechas al momento a la brasa por Suso San Julián, el responsable de la parrilla. «Siendo el género bueno, el mérito nuestro es no estropearlo», argumenta Fernando. La carta se completa con un amplio surtido de raciones como la cecina leonesa de reserva o las exquisitas mollejas con foie o el excepcional embutido de León.

El comedor tiene una capacidad máxima para 40 comensales. Se trata de un espacio tranquilo y acogedor adosado a la muralla romana del siglo I (podemos contemplar en el comedor parte de estos restos, cuidadosamente conservados): «la rehabiltamos con mucho cariño con canto de río y con teja del siglo pasado», argumenta. Nada más entrar, se respira el ambiente de un restaurante con sabor a historia y tradición donde impera la decoración rústica, sin perder de vista el paso del tiempo y la tradición.

Junto con el amplio abanico de carnes, emblema de la casa, el local destaca por otros platos como el arroz con cigalas, zamburiñas y rodaballo salvaje (mínimo para dos personas), las mollejas de ternera con setas y foie, un lomo de bacalao en su punto o la parrillada de verduras (uno de los imprescindíbles). Trabajan mucho con hortalizas bercianas como los pimientos asados (una auténtica delicia para acompañar a las carnes).

En la barra también ofrecen tapas variadas. «Intentamos cambiarlas todos los días, variamos las raciones, siempre con las primeras calidades como la gamba procedente de Huelva», dice.

Su bodega tampoco desmerece. Cuenta con más de 100 referencias de las mejores zonas vitivinícolas del país: Bierzo, Ribera del Duero o Rioja son algunas de las denominaciones de origen aunque prácticamente están todas presentes.

Entre los postres, resulta imprescindible pedir el flan de bombón Ferrero Rocher con helado de vainilla, elaborado de forma casera. La crema de queso con mousse de chocolate y Baileys son otros de los dulces con los que no fallas.

Diez años después de su apertura el restaurante sigue mirando al futuro «con la misma ilusión de siempre», como dice Fernando. «Mi mayor reto es ver que cada cliente que entra por la puerta marcha contento y vuelve», dice. Por el momento puede estar más que satisfecho pues la buena fama que han alcanzado sus viandas han atraído la visita de gente procedente de distintos puntos del país como Barcelona, Sevilla, País Vasco o Madrid. Y es que, como el dice «el que prueba, repite».

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