Diario de Valladolid

BALONCESTO / SEGUNDA FEB

Susto mayúsculo antes que trato en Pisuerga

Noche de horror en Pisuerga con un UEMC Baloncesto Valladolid que estuvo ante las cuerdas frente a un disciplinado CB Algeciras penalizado por el miedo a ganar

Hanna penetra a canasta ante Algeciras.

Hanna penetra a canasta ante Algeciras.PHOTOGENIC

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Noche de Halloween, noche de horrores también en Pisuerga. Tras el varapalo de Cáceres, lo que debería ser un camino de rosas se convirtió en un camino espinoso en el que el UEMC Baloncesto Valladolid sufrió el tremendo susto de verse derrotado en casa ante un rival desconocido, CB Algeciras, que llamó a su puerta de forma osada y a la vez valiente antes de recibir el anhelado trato en la última jugada del partido.

Porque el equipo morado, de nuevo castigado por sus propias desconexiones y las que provocó su propio entrenador, con una rotación de banquillo desigual, desequilibrada y difícil de entender, solo pudo cantar victoria posiblemente por un golpe de suerte. Sí, el UEMC Baloncesto Valladolid era mejor que su oponente aunque por momentos no lo demostrara. Sí, porque al CB Algeciras entró en fase de pánico cuando vio que podía llevarse la victoria de un pabellón Pisuerga lastrado en el tedio del pasado, del baloncesto que tuvo, que ya no tiene y que por lo visto ayer, mucho tendrá que cambiar para volver a tenerlo. Y no hablamos del baloncesto ACB, ya olvidado, sino el que degustan en Palencia, Zamora o Burgos, sin ir más lejos.

Pablo Marín intenta controlar el balón ante la defensa de Algeciras.

Pablo Marín intenta controlar el balón ante la defensa de Algeciras.PHOTOGENIC

Es difícil de entender que Algeciras dispusiera por dos veces del balón de la victoria. Pero en ambos casos, con 35 segundos por jugarse con 90-90 en el marcador, y con 91-90 y 13 segundos por jugar, los acabó perdiendo. ¿Miedo escénico? ¿Pánico en la noche del horror? Lo cierto es que el UEMC Baloncesto Valladolid, a trompicones y gracias a dos detalles, la superioridad en el rebote ofensivo (hasta 11 capturas y 11 segundas opciones para los locales), con especial incidencia en el tramo final y los aciertos de Royo desde el triple, negado y obsesionado en Cáceres pero letal ante Algeciras, ejercieron de flotador balsámico ante la anarquía de su rival que, primero vivió de los tiros libres para luego encomendarse a los triples de Artiles (6 sin fallo) para seguir enganchado.

Schutte, en el poste bajo ante Algeciras.

Schutte, en el poste bajo ante Algeciras.PHOTOGENIC

La pobre disposición defensiva en la primera línea de pase unido a la amnesia otra vez de David Barrio a la hora de repartir minutos y... de dirigir con el marcador abajo, otorgaron alas a un rival menor que creció para irse incomprensiblemente hasta los 90 puntos (45 al descanso).

Afortunadamente una falta disruptiva de los colegiados (de esas que nadie entiende) al francotirador de Algeciras Artiles (la cuarta, que le llevó al banquillo y le acabó desactivando) allanó a los locales un camino empedrado en un último cuarto jugado a ritmo de triples y marcado por rotaciones equivocadas de ambos técnicos.

Pero como no podía ser de otra manera, el miedo en la Noche de Halloween, acabó siendo protagonista en Pisuerga. Miedo primero para el UEMC CBCV y miedo final para un CB Algeciras, que entregaba el partido (93-90) frotándose los ojos una y otra vez tras tenerlo a tiro.

Ficha UEMC-Algeciras.

Ficha UEMC-Algeciras.EM

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