ATLETISMO
La Carrera a El Henar completa un nuevo capítulo de su historia
La 69ª edición, celebrada el pasado 12 de octubre, se desarrolló con la tradicional prueba con relevos portando un ramo de flores, desde la parroquia de La Milagrosa hasta el Santuario de la Virgen de El Henar

Carrera a El Henar en su edición de 2026.
Con toda normalidad, la “LXVIII Carrera a El Henar” volvió a completar el pasado 12 de octubre un nuevo capítulo de una historia que comenzó en 1959 y que, 68 años después, continúa celebrándose de forma ininterrumpida. Una longevidad verdaderamente excepcional que convierte esta singular prueba en mucho más que una carrera: es ya parte de la memoria deportiva, familiar y sentimental de varias generaciones.
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La Carrera a El Henar o la peculiar carrera que se transmite de generación en generación desde 1959
Diario de Valladolid | El Mundo
La jornada arrancó en la parroquia de La Milagrosa, donde, antes de la salida, el párroco bendijo el ramo de flores y se dio lectura a la ofrenda de esta edición. Después, el primer relevista emprendió el camino hacia El Henar. El ramo fue pasando de mano en mano a través de Herrera de Duero, Aldeamayor de San Martín, Arrabal de Portillo, Santiago del Arroyo, San Miguel del Arroyo y Viloria del Henar, localidades cuyos vecinos volvieron a acompañar el paso de la carrera con sus aplausos y su aliento a los participantes.
Como ocurre desde hace años, los tramos se adaptaron a las edades y posibilidades de cada corredor. Así, niños y veteranos, con un total de 56 participantes, pudieron compartir una misma carrera y contribuir, cada uno desde su distancia, a completar un recorrido que tiene en el relevo su principal seña de identidad. Ya cerca del Santuario, el último corredor recibió el acompañamiento de todos los participantes para afrontar juntos los últimos metros y subir las escalinatas del templo. El ramo fue depositado a los pies de la Virgen de El Henar, culminando así el recorrido iniciado cuatro horas antes en Valladolid.
La celebración continuó con la eucaristía, durante la cual se leyó la tradicional ofrenda, expresión de las intenciones y deseos de quienes mantienen vivo este compromiso año tras año. En la homilía el celebrante destacó los valores de esta singular manifestación deportiva y de amor a la Virgen, y expresó el deseo de que pueda continuar durante muchos años más. Cabe destacar la participación del Coro de la Parroquia de Herrera de Duero, que puso música y solemnidad a los cánticos de la misa, con la maestría que le caracteriza. Después, la visita al camarín de la Virgen y la tradicional fotografía de grupo pusieron el punto final a la jornada.
Sesenta y ocho años después, aquella iniciativa de un pequeño grupo de jóvenes se ha convertido en una tradición intergeneracional. Y ahí está, precisamente, su mayor hazaña: 68 años después, el relevo continúa. El ramo vuelve a pasar de mano en mano y una nueva generación toma el testigo para que esta historia, lejos de terminar, siga escribiendo nuevos capítulos.