Diario de Valladolid

LISTA ROJA DEL PATRIMONIO / X ANIVERSARIO

Diez años registrando las ruinas

Desde que en 2007 la asociación comenzase a inventariar en España el patrimonio en peligro, Castilla y León ha sido la Comunidad que ha ‘inscrito’ más bienes, 240, recuperando 39

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Julio Tovar
Valladolid

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En 1976, haciéndose eco de la demanda del Consejo de Europa de involucrar a la sociedad civil en la conservación del patrimonio, nacía la Asociación Hispania Nostra con el objetivo de «defender», «promocionar» y «difundir el conocimiento del Patrimonio Cultural y Natural en todo el territorio español, en colaboración con las instituciones». Hace justo una década, Hispania Nostra impulsaba su Lista Roja del Patrimonio, con el fin «de dar a conocer aquella parte que se encuentra en abandono y peligro», como recuerda la asociación en su página web.

Desde que el 3 de diciembre de 2007 entrara a formar parte de este triste ‘inventario’ el monasterio de San Antón, un antiguo convento, hospital y hospedería fundado en 1146 por Alfonso VIII en Castrojeriz (Burgos), 240 iglesias, cenobios, construcciones militares, ermitas, palacios, edificios singulares o yacimientos de Castilla y León han inscrito su nombre en la lista; 39 han conseguido salir del vergonzante catálogo, el 16,25% del total.

Además, el monasterio-hospital de Santa María de las Tiendas, en Lédigos de la Cueza (Palencia), fue excluido por «derribo total», mientras que el entorno exterior de las Murallas de Ávila se eliminó «por consumación del atentado urbanístico», derivado del «atroz impacto visual» que supuso la construcción del Centro Municipal de Exposiciones y Congresos, que «destroza la vista histórica mantenida durante siglos», a juicio de la Asociación Hispania Nostra.

Ese porcentaje de recuperación del 16,25% sitúa a la Comunidad dos puntos por encima de la media nacional, 14,1%, si bien Castilla y León está muy lejos del resto en cuanto al número de monumentos en situación de riesgo: Andalucía, con 90, ocupa el segundo puesto, seguida de Castilla-La Mancha (72), Aragón (69), Extremadura (57, Valencia (34), Murcia (25), Galicia (24), Navarra (23), Cantabria (22), Asturias (22), Madrid (21), País Vasco (12), Cataluña (12), La Rioja (11), Canarias (5), Ceuta (2), Baleares (1) y Melilla (1).

«Esa diferencia con el resto de autonomías se explica, por un lado, porque en esta Comunidad se encuentra la mayor parte del patrimonio de España. No hay más que ver el número de declaraciones de Bienes de Interés Cultural», explica el catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares Javier Rivera Blanco, Premio Castilla y León de Conservación y Restauración del Patrimonio y vocal de la Asociación Hispania Nostra. «Por otro lado, aquí se incluye la protección del patrimonio agrario, lo que no ocurre en todas las regiones. Se están valorando fincas antiguas de los siglos XVI y XVII, por ejemplo, mientras que en Aragón o Valencia ni se contemplan», advierte el palentino, que recuerda que en el pasado Castilla y León era la Comunidad que más invertía en la conservación del patrimonio. «Ahora, esas cantidades son similares a las destinadas en otras regiones. El recorte con la crisis ha sido tremendo, excesivo, y es algo que tenemos que echar en cara a nuestra administración regional», subraya Rivera.

Baste recordar que si en 2008 la Dirección General de Patrimonio Cultural disponía de 34.878.320 euros para inversiones, en los presupuestos de 2016 la partida consignada se había recortado la mitad, hasta los 17,4 millones de euros.

Unos días después de que Castilla y León inscribiera su nombre por primera vez en la Lista Roja, de la mano del citado convento gótico de Castrojeriz, se sumaron, el 16 de diciembre de 2007, 36 más, incluidos el palacio del conde Luna, en León, «abandonado y sujeto al vandalismo» –antigua sede del Tribunal de la Inquisición, ya ha sido restaurado–; los últimos vestigios del castillo de los condes de Saldaña, en Saldaña (Palencia), destruido en el 995 por Almanzor y reconstruido años después para ser última morada de doña Urraca; el castillo de Mota del Marqués (Valladolid), levantado en tiempos de Alfonso X El Sabio y con la única torre del homenaje de planta circular de Castilla –parcialmente destruido por los franceses en 1810, los trabajos de consolidación iniciados en esta última década excluyeron a la fortaleza del catálogo de Hispania Nostra–; o el convento Agustino de Extramuros de Madrigal de las Altas Torres (Ávila), en el que profesaron las hijas de Fernando el Católico, doña María y doña Esperanza de Aragón, nacidas de sus relaciones con la noble vizcaína Toda de Larrea y con la portuguesa Juana Pereira.

A lo largo de la década, Hispania Nostra fue añadiendo puntos rojos al mapa del patrimonio en Castilla y León hasta sumar 48 en León, 31 en Palencia, 31 en Soria, 28 en Burgos, 27 en Zamora, 22 en Valladolid, 17 en Salamanca, 17 en Ávila y 16 en Segovia. 2014 fue el año en que más bienes fueron incluidos en el catálogo para demandar su restauración, 65, seguido de 2008, con 54, y de 2007, con 37, mientras que en 2012 y 2016 sólo se registraron 4 y 2 bienes, respectivamente. En 2017 aún no se ha incluido ninguno.

No faltan nombres ilustres, como el Alcázar de Toro (Zamora) y su puente sobre el Duero, asediado el primero en su día por los Reyes Católicos, en su lucha contra la Beltraneja, estratégico el segundo, en tanto que junto con los de Zamora y Simancas fue durante siglos el único punto de paso en la zona media del río. Recuperada la fortaleza, el otro monumento presenta sin embargo «un estado de conservación lamentable», según Hispania Nostra, con la pérdida total de sus elementos decorativos o la erosión y desprendimiento de varios elementos estructurales.

También aparece el puente de origen romano de Pedrosa del Rey (León), desgastado por las aguas del pantano de Riaño y por el expolio. O los canales de La Cabrera, que surtían de agua del deshielo las minas romanas de la zona y de Las Médulas. O la iglesia mudéjar de San Lorenzo en Sahagún, felizmente recuperada.

E inscriben su nombre, víctima de un «hundimiento progresivo», el palacio gótico-mudéjar de los Acuña, en Dueñas (Palencia), donde nació Isabel de Aragón, primera hija de los Reyes Católicos, así como un emblemático monumento contemporáneo levantado en 1930 por Victorio Macho como el Cristo del Otero, intervenido ya de los desprendimientos y grietas que le amenazaban.

Y con letras rojas figura el convento, o lo poco que queda de él, de San Francisco, en Burgos, víctima del «abandono social», como advierte la asociación, inclemente con la antigua sede del Archivo de los Reyes Católicos que pudo ser fundado en 1213 por San Francisco de Asís.

La provincia de Valladolid es la que aportó las dos últimas referencias, las únicas consignadas en 2016: la tumba megalítica de Los Zumacales, en Simancas, que estuvo en riesgo por la dispersión de sus piedras y por expolio hasta que la administración regional acondicionó los accesos y restituyó a su emplazamiento original los bloques dispersos; y el palacio fortificado de los Zúñiga, en Curiel de Duero, despojado de sus yeserías y artesonados, desmembrado hasta condenarlo al abandono en fragmentos que reposan en el Museo Arqueológico Nacional, el Alcázar de Segovia o… en California (EEUU).

Y en «ruinas» y en «completo abandono» se encuentra el Palacio de Valsaín (Segovia), pabellón de caza de Enrique III y su nieto Enrique IV, de los Trastámara, y frecuentado después por Felipe II y su sucesor. La provincia ha ‘retirado’ de la Lista Roja al monasterio cisterciense de Santa María de la Sierra, en Collado Hermoso, así como la ermita románica de San Miguel, en Sacramenia.

Hispania Nostra también anima a la preservación de entornos singulares como el del jardín renacentista El Bosque, en Béjar (Salamanca. O como el del dolmen prehistórico de la Ermita, en la charra Sahelicejos, otrora lugar de culto pagano y hoy, perdida su cubierta, convertida en vulgar cochiquera. O como el de la presa romana del río Arevalillo, cerca de la abulense Nava de Arévalo, en «un estado de conservación deplorable». O como el de la necrópolis celtíbera de Carratiernes, en Soria, «a merced del expolio» por su abandono, perdidas ya «estelas, urnas y ajuares por las labores agrícolas de labranza» de la que fuera una ciudad estado en el siglo II antes de Cristo.

Son tesoros de la historia que, en algunos casos, parecen condenados a su desaparición. ¿Falta sensibilidad por parte de la sociedad? «Desde la llegada de la Transición se ha producido una defensa del patrimonio que no existía en el franquismo, cuando era una carga», recuerda Rivera Blanco antes de matizar: «En estos años de democracia hemos visto que países como Francia o Italia viven en buena medida de su patrimonio, que representa cerca del 10% de su Producto Interior Bruto, mientras que en España casi no llega al 2%. Nuestro Gobierno central apuesta por el turismo de sol y playa, no por el turismo cultural y natural. Uno de nuestros mayores problemas es la falta de una Ley de Mecenazgo: en el mejor de los casos la inversión en patrimonio puede desgravar algo más del 30%, mientras que en Italia y Francia llega al 75%. Ese incentivo ayudaría en una Comunidad como esta, en la que la mitad del patrimonio está en manos de la Iglesia, un 25% pertenece a las administraciones y el otro 25% es propiedad de particulares que necesitan líneas de financiación y créditos blandos», afirma el restaurador.

Los 39 bienes del patrimonio histórico y cultural de Castilla y León que han sido retirados de la Lista Roja procedían de Palencia (8), León (7), Soria (6), Zamora (5), Valladolid (5), Burgos (4), Ávila (3), Segovia (2) y Salamanca (1).

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