ELECCIONES GENERALES 29-N
La vallisoletana casada con un ex vice primer ministro británico que lidera un partido en España para el 29-N
Natural de Olmedo, la esposa de Nick Clegg, Míriam González, funda 'Democracia 21', un partido con el que concurrirá a las elecciones generales
«Nos dijeron que había dos Españas. Curioso: para repartirse los cargos nunca parecen tan distintas», apostilla en la presentación de su formación política

Míriam González visita Valladolid en una foto de archivo.
Saltó a la palestra de los medios de comunicación en 2010, cuando su marido, Nick Clegg, ascendió al cargo de vice primer ministro del Reino Unido en la administración de David Cameron. En ese cargo permaneció durante cinco años pero la familia no dejó de pasar los veranos en la localidad vallisoletana de Olmedo, su pueblo natal. Míriam González Durántez vuelve ahora a la actualidad por haber fundado un partido político que concurre a las elecciones el próximo 29-N. Se trata de 'Democracia 21', una formación que reivindica los valores y métodos del centro.
La opinión pública española empieza a conocerla ahora, pero en la provincia de Valladolid se la conoce desde mucho antes. No por ser esposa de Glegg, sino por ser hija de un hombre que fue todo un referente político de la provincia y de la Comunidad Autónoma de Castilla y León: José Antonio González Caviedes, senador en las Cortes Generales por Valladolid en tres legislaturas y primer alcalde de Olmedo de la Democracia, cargo en el que permaneció durante 21 años y del que solo le separó, como del de senador, un trágico accidente de tráfico.
Se la conoce por ser esposa e hija pero hace ya mucho tiempo que llegó el momento de ser reconocida por ser ella misma. Y es que es ella la que despunta desde el primer momento. Abogada, especialista en derecho de la Unión Europea, residente en Madrid y Londres, es miembro de la firma internacional de abogados Cohen Gresser. Además, desde 2013 impulsa el proyecto Inspiring Girls International, que tiene por objeto conectar a las niñas con mujeres profesionales que les ayuden a ver otros modelos lejos de los estereotipos de género. Es también colaboradora de medios de comunicación británicos y españoles.
Valladolid
Nava del Rey pone el punto y seguido a una prueba cetrera de relumbrón
Leonardo de la Fuente
Su inquietud política fraguó en 2023 con la fundación de España Mejor, una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es servir de plataforma para formular propuestas de políticas públicas. Ahora, va un paso más allá con la fundación de Democracia 21, una formación política con la que concurrirá a las elecciones del 29-N en las circunscripciones de Madrid y Barcelona.
Un partido que, asegura al inicio de su web, ha llegado para «unir y no dividir», que reivindica el centro político y que no duda en criticar el bipartidismo: «Nos dijeron que había dos Españas. Curioso: para repartirse los cargos nunca parecen tan distintas», apostilla. «Mientras discutían, la vivienda se volvió imposible, los jóvenes se fueron y la burocracia creció como una religión. Sobran opiniones. Falta dirección. No venimos a salvar España. Venimos a modernizarla. Y, sinceramente, ya tocaba», añade.
Experiencia profesional no le falta. Entre 2010 y 2014 fue miembro del consejo de administración de Acciona, además de formar parte del de UBS España (una sociedad suiza de servicios financieros). Tras ejercer como directora no ejecutiva de UBS en Londres desde 2016, accedió en 2018 a la vicepresidencia de UBS Europa.
Ella propone, en un manifiesto hecho público con motivo de la presentación de Democracia 21, el pasado 10 de octubre en el madrileño espacio Domo 360, «la otra política». Una política «que no vive del miedo. Ni del insulto. Ni de la nostalgia. La que entiende que el siglo XXI no se gobierna con reflejos del XX».
Asegura que su formación quiere un país donde «la transparencia no sea marketing, la tecnología no dé miedo, el mérito no pida perdón, y la política vuelva a parecerse al trabajo». También reivindica el trabajo, «esa cosa rarísima que consiste en resolver problemas antes de convertirlos en tertulia». Y es que, concluye, «no venimos a salvar España. Venimos a modernizarla. Y sinceramente, ya tocaba».