TRAGEDIA A-67
Tristeza, dolor y mucho afecto para despedir a los cuatro fallecidos en el accidente de Palencia
La Catedral de Valladolid acogió el funeral para despedir a Iván Sanz, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años: "Hay lazos que ni el tiempo ni la distancia, ni siquiera la muerte pueden romper"
Compañeras de los dos menores fallecidos: «Carlota va a tener 10 nuevas hermanas mayores»

Funeral por el fallecimiento de Iván Sanz, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años
La Catedral de Valladolid fue lugar de compasión, tristeza, lágrimas y mucho afecto para arropar a unas personas que atraviesan el duro trance de tener que decir adiós a una familia tras un fatal accidente de tráfico en la A-67 en Palencia que dejó cuatro fallecidos y una única superviviente. Cientos de personas se juntaron para acompañar a esta familia en su dolor y dar el último adiós a Iván Sanz Cid, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años.
Una calurosa mañana de julio dio lugar a llantos interminables, a abrazos de consolación para intentar arropar a la familia Sanz-Garijo en su durísimo trance. Distintos sectores de la sociedad, bodegueros, políticos y amigos arroparon a los allegados de los fallecidos en una multitudinaria misa funeral en la que estuvieron autoridades como Alfonso Fernández Mañueco, Carlos Pollán, Jesús Julio Carnero, Conrado Íscar, Joaquín Antonio Pino o María González Corral, entre otros.
Al final de la eucaristía, amigos de los dos menores y la familia tomaron la palabra para recordar a sus seres queridos: «No sé si existen palabras capaces de aliviar un dolor como este. Solo nuestra fe nos ayuda a encontrar un poco de luz en el medio de tanta oscuridad», señaló Marta Sanz Cid tras lamentar, frente a los ataúdes que guardan sus cenizas, que hay «cuatro vidas que se han ido demasiado pronto y dejan un vacío imposible de llenar».
«Hoy habla una familia rota por el dolor, pero inmensamente agradecida por haber compartido la vida con ellos», significó en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y dedicó unas palabras para cada uno de los fallecidos y a la única superviviente. «Iván era mi hermano pequeño, siempre ocupará un lugar único. En mi corazón hay lazos que ni el tiempo ni la distancia, ni siquiera la muerte pueden romper. Hermano, allí donde estés quiero que sepas que siempre te hemos querido y siempre te querremos», significó con la voz entrecortada.
A Irene le agradeció «el amor» con el que cuidó del CEO de Dehesa de los Canónigos: «Gracias por caminar siempre a su lado, por vuestra complicidad, por la familia tan bonita que formasteis y por la generosidad con la que viviste». Significó que la hija de ambos, Irene, representaba «la ilusión, la dulzura y la bondad»: «Tenías toda una vida por delante y nos dejas tu recuerdo lleno de luz que nunca se apagará». En último lugar mencionó a Álvaro, el pequeño de 14 años que también perdió la vida en aquel trágico accidente: «Eras un niño excepcional, noble, cariñoso, educado y con un corazón inmenso. Tu sonrisa, tu bondad y tu forma de querer permanecerán para siempre entre nosotros».
Tras estas emocionantes palabras a los fallecidos, la hermana del bodeguero se dirigió a las madres de Iván e Irene y abuelas de los dos menores. «Hoy queremos abrazar especialmente a nuestras madres. A nuestra madre que hace poco más de un año despedía a nuestro padre y que jamás pudo imaginar que tendría que despedir también a un hijo. Y a la madre de Irene, que hace unos años perdió al amor de su vida y ahora sufre el inmenso dolor de despedir a una hija y a dos nietos. No existen palabras capaces de aliviar un sufrimiento así, pero queremos que sepa que nunca estará sola».
Tras asegurar que los cuatro fallecidos «dejaron una huella imborrable» se dirigió a la única superviviente del accidente, Carlota, que sigue en Burgos recuperándose de las heridas: «Con solo nueve años la vida te ha puesto delante un camino que ningún niño debería recorrer. En todos nosotros encontrarás una familia que te abrazará, te cuidará y te querrá siempre. El amor de tus padres, de Irene y Álvaro vivirá para siempre en tu corazón».
«Hoy no solo os despedimos. Hoy damos gracias a Dios por el regalo de vuestras vidas por el tiempo que pudimos compartir con vosotros y por todo el amor que sembrasteis a vuestro alrededor. Nuestra fe nos dice que la muerte no tiene la última palabra, que un día volveremos a encontrarnos y esa esperanza es hoy el consuelo al que nos aferramos. Hasta que llegue ese día, recibir el beso más grande que una familia puede enviar al cielo. Que Dios os tendrá en su gloria, os abrace con su infinito amor y os conceda el descanso eterno. Os queremos con toda el alma, descansad en paz», señaló Marta no sin dificultades por el momento. Unas palabras de la hermana del bodeguero fallecido que llenaron de lágrimas la Catedral de Valladolid.
Argüello
El arzobispo, Luis Argüello, ofició la eucaristía y centró sus palabras en la luz que se ha apagado con este fatal accidente: «Queremos que se realice una siembra de lujo porque el arrebato de la tragedia ha podido apagar nuestras luces. Una siembra de palabra porque no tenemos palabras para explicar las cosas».
«El acontecimiento trágico, asombroso, sorprendente de la muerte de cuatro personas, esposos, un matrimonio, padre y madre, sus hijos, hermanos. Nos sitúa en el desconcierto y en el silencio precisamente por tratarse de una familia», así comenzó la eucaristía el arzobispo de Valladolid. Posteriormente sostuvo que la familia y sus acompañantes se reunieron en la Catedral para «encender una llama»: «Porque una tragedia supone que en el espacio y en el tiempo se concentra algo asombroso que es como un zarpazo que arranca la vida y que el huracán que provoca apaga la vela, la vela del corazón. Apaga la vela poniendo en duda nuestra fe, nuestra vida. Apaga la vela y se abre entonces unas zonas oscuras en el corazón que ni el llanto es capaz de ablandar».
Amigos de los menores
La única noticia positiva dentro de una tragedia de tal magnitud es que la hija menor del matrimonio de Iván e Irene ha sobrevivido al accidente y se encuentra fuera de peligro en el hospital de Burgos. Varias palabras durante la misa funeral tuvieron presente a la pequeña de nueve años que ha perdido a su familia más cercana de una de las peores formas posibles: «Tened en cuenta los cuatro que Carlota va a tener diez nuevas hermanas mayores. Sabemos lo que la queríais, cuidarla a ella y a vuestra familia es como cuidar una parte de vosotros», significaron amigas de Irene.
«Os queremos mucho y aunque hayamos perdido una amiga no nos cabe duda de que el cielo gana cuatro ángeles que con toda seguridad podemos decir que serán los mejores», aseguró una de sus amigas para posteriormente añadir: «Dicen que nadie muere si no se olvida y tú eres eterna».
Tras estas profundas palabras de compañeras de clase de la menor de 17 años, fue el turno de un compañero de Álvaro, de 14 años, quien también tuvo presente a la única superviviente: «Acompañaremos y cuidaremos a Carlota que se sentirá muy orgullosa de la familia tan maravillosa que tiene en el cielo». «Si algo tenemos claro es que el Señor ha llamado a los mejores viticultores para cuidar los viñedos del cielo», afirmó para asegurar que la familia estará «todavía mucho más presente» en los grandes momentos y celebraciones.

Funeral por el fallecimiento de Iván Sanz, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años
Funeral por el fallecimiento de Iván Sanz, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años

Funeral por el fallecimiento de Iván Sanz, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años
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Funeral por el fallecimiento de Iván Sanz, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años
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Funeral por el fallecimiento de Iván Sanz, Irene Garijo y sus dos hijos de 17 y 14 años
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