JUICIO CRIMEN BURGOS
La carta del padre de Sergio Delgado al autor del crimen: "Nuestra familia no podrá perdonarte nunca. Tu llanto fue falso y cobarde"
"Lo mínimo que le debías a nuestro hijo era respeto y verdad. No se lo diste", refleja en la misiva a José Luis Novoa

El padre de Sergio Delgado, a su llegada al juicio por la muerte de su hijo
'Respuesta a un asesino'. Con estas cuatro palabras encabeza el padre de Sergio Delgado su carta al autor de la muerte de su hijo, el mismo que ahora disfruta de la libertad pese a haber cometido un crimen desde un puñetazo mortal. Ocho párrafos con una serie de palabras desgarradoras que concentran todo el dolor vivido por una familia vallisoletana desde aquel trágico 24 de febrero de 2024 y que se reavivó tras el veredicto del jurado popular en el que, si bien declaró la culpabilidad del burgalés, se descartó la "intencionalidad".
“No hay palabras de perdón que puedan aliviar la muerte de mi hijo. Nada de lo que escribas puede devolverlo ni borrar lo que ocurrió. Un solo golpe acabó con su vida y con una parte irreparable de la nuestra”. Así arranca la misiva, escrita desde una herida que el tiempo no sutura, cerca de cumplirse los dos años de la muerte de Sergio Delgado.
Valladolid
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Diego Santamaría
Once días antes, pero en 2024, Sergio estaba en Burgos, acompañado de cuatro amigos celebrando una despedida de soltero. Era una celebración cualquiera, una noche más que prometía risas y regreso a casa. Pero bastó una pregunta —si era de Valladolid— para que la violencia irrumpiera de forma injusta. Un solo golpe, y después el silencio definitivo.
"Dices que lo sientes, pero durante el juicio tú y tus amigos habéis mentido. Habéis intentado ocultar la verdad, minimizar lo ocurrido y eludir vuestra responsabilidad. Por eso tus palabras hoy carecen por completo de credibilidad. Te presentaste ante el tribunal escondido bajo una americana, una camisa blanca y un crucifijo colgado al pecho. Ese crucifijo no representó sinceridad ni arrepentimiento, porque la sinceridad exige verdad, y la verdad no la dijiste cuando más importaba. No se puede invocar a Dios mientras se miente sobre la muerte de mi hijo", sigue el escrito.
Y es que, entre lágrimas y sollozos, Novoa comentó ante el tribunal que hubo un momento en la conversación con Delgado que no le gustó o que le ofendió. Aun así, el acusado no fue capaz de transmitir la motivación original de la agresión, pero su "impulso" dejó al vallisoletano en el suelo con un traumatismo craneofacial y una conmoción medular a consecuencia de la caída. El final todos lo conocen.
El llanto de Novoa, para el padre de la víctima, fue "falso y cobarde", recriminándole a continuación que su "obligación" era decir la verdad. "Llorar sin asumir tu responsabilidad de los propios actos no es dolor, es una representación. El arrepentimiento no se demuestra con símbolos, lágrimas ni cartas, sino con hechos y con honestidad. Y eso no lo hubo".
Por todo ello, y pese a la insistencia del burgalés en expresar sus disculpas cara a cara a la familia de Sergio Delgado tras dos años de su muerte, la carta deja claro que también se le niega ese deseo, como él les quitó una parte de su vida: "Nuestra familia no puede ni podrá perdonarte nunca. No hoy, no mañana, no con el paso del tiempo. No por falta de humanidad, sino porque el perdón no puede construirse sobre la mentira ni sobre la humillación. El daño que causaste es irreversible y el dolor que cargamos nos acompañará el resto de nuestras vidas".
"Respeto" y "verdad" eran "lo mínimo" que José Luis Novoa debía mostrar a Sergio Delgado después de haber acabado con su vida, pero, según subraya la familia del fallecido, no se le otorgaron. "Que estas palabras sirvan únicamente para que sepas que tu petición de perdón no borra lo ocurrido, ni repara el daño causado, ni la aceptamos", concluye la carta.