AÑO SANTO JUBILAR
El arzobispo de Valladolid: "La amistad entre padres e hijos y entre hombre y mujer es un error"
Argüello insiste en que las familias "no son carteles con padres muy guapos y niños muy rubios con ojos azules"

El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, durante la eucaristía en la Catedral.
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, cargó este domingo contra uno de los conceptos más extendidos en la crianza actual durante la homilía de la Sagrada Familia. «La amistad entre padres e hijos, y entre el hombre y la mujer, es uno de los errores de la vida moderna», sentenció el también presidente de la Conferencia Episcopal Española, quien advirtió a los fieles congregados en la Catedral que ese tipo de vínculo no es el que «constituye la relación paternofilial».
En su intervención, que sirvió para clausurar el Año Santo Jubilar en la diócesis, subrayó que el amor debe presidir el hogar, pero matizó que las jerarquías son necesarias. «Claro que han de amarse y quererse, pero la relación es asimétrica», explicó, para después extender esta diferenciación al vínculo conyugal. Según su análisis, esta asimetría también existe «entre el varón y la mujer» debido al propio «significado de la diferencia sexual».
El arzobispo de Valladolid quiso alejar su discurso de cualquier idealización romántica. Rechazó que la defensa de la institución familiar implique vender una realidad inexistente o libre de sufrimiento. Las familias, aseguró, «no son carteles con padres muy guapos y niños muy rubios y de ojos azules». Por el contrario, recordó que dentro de los hogares existen «conflictos, días alegres y tristes, y dolor de amor». «No duele nada como el dolor experimentado dentro de una familia», reconoció ante los asistentes.
La propuesta del presidente de los obispos pasa por una vida cristiana que no se limita a «hacer cosas como ir a misa los domingos, realizar un acto de piedad o dar una limosna» sino que se manifiesta en la calidad de las relaciones humanas marcadas por el sacrificio. Argüello apeló a un amor con «la marca de la Cruz», capaz de perdonar y de ejercer la tolerancia y la paciencia, incluso cuando la carga diaria proviene de alguien cercano.
Durante la eucaristía, vinculó la esperanza cristiana directamente con la demografía. Recordó las palabras del fallecido Papa Francisco en la bula de convocatoria del jubileo, donde identificaba la falta de natalidad como el mayor síntoma de desesperanza en el mundo actual. El arzobispo de Valladolid exhortó a los presentes a «promover la natalidad» y lamentó que la sociedad contemporánea excluya la posibilidad de «traer hijos al mundo» de su horizonte vital. Para la Iglesia, colaborar con Dios implica ser «procreadores».
Esta ceremonia puso fin al Año Santo ‘Peregrinos de Esperanza’ en Valladolid, una efeméride marcada por el fallecimiento del Papa Francisco el pasado mes de abril y la llegada de su sucesor, León XIV, con quien los jóvenes vallisoletanos ya tuvieron un primer encuentro en Roma. La clausura diocesana cierra un ciclo en el que la Iglesia local también ha puesto el foco en la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual, como parte del legado social de este tiempo jubilar.
En este contexto, desde el Servicio de Desarrollo Humano Integral de la Archidiócesis de Valladolid se decidió crear una comisión para «dar a conocer la respuesta que la Iglesia da a este drama y el acompañamiento que la propia Iglesia ofrece, a través de distintos recursos, a las víctimas».
Luis Argüello concluyó pidiendo a los fieles que «se levanten» y acojan a quienes tienen al lado para caminar hacia el cielo, sin olvidar que la santidad se edifica en la realidad cotidiana y no en escenarios idílicos.