RESTAURACIÓN
El chef Dámaso abrirá en abril el bar de la Pérgola del Campo Grande de Valladolid y sumará un comedor de invierno
El cocinero de La Galera confirma que las obras arrancarán "entre el 7 y el 18 de enero"

Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande de Valladolid.
El proyecto para devolver la vida a la Pérgola del Campo Grande ya tiene calendario definitivo. Tras meses de preparativos y gestiones administrativas, el cocinero Dámaso Vergara confirmó a este periódico que las obras comenzarán «entre el 7 y el 18 de enero». El objetivo es que este espacio, memoria viva de la ciudad, reabra sus puertas el 6 de abril, justo después de Semana Santa, para recuperar su actividad como bar de raciones y terraza de verano.
Esta primera fase de los trabajos se centrará en la adecuación de las estructuras existentes. «Hay que hacer la cocina dentro de la caseta y añadir un módulo para la zona de servicios», explica. Uno de los puntos críticos de esta etapa inicial es la resolución del suministro eléctrico. Al tratarse de un espacio verde protegido, la operación para llevar una línea de tensión adecuada requiere permisos específicos del operador y el visto bueno municipal. «De momento no tenemos la solución definitiva, pero no parece que sea un problema grave», asegura el chef.
La propuesta para los meses de calor, que se extenderá de abril a septiembre, busca recuperar la esencia del recreo en el parque. Con una capacidad para unas 240 personas sentadas, el establecimiento abrirá todos los días en horario de 11:00 a 23:00 horas. «El funcionamiento de la Pérgola será con raciones de toda la vida», apunta Dámaso, quien prevé la creación de «unos 35 puestos de trabajo» durante la temporada alta para atender el volumen de una terraza de estas dimensiones.
La cultura será el otro pilar fundamental de este mítico enclave. De la mano del colectivo Laika, el mismo que organiza eventos como el festival Véral, la Pérgola contará «con una programación de una docena de conciertos durante el verano». El cartel combinará artistas locales con nombres internacionales. «Me han pasado ya propuestas para cinco o seis internacionales; la idea es seguir un modelo de música del mundo», detalla.
La gran transformación llegará en una segunda fase, prevista para "finales de 2026 o principios de 2027". Dámaso descartó el antiguo modelo de cerramientos mediante estructuras hexagonales –similares a iglús– para apostar por una instalación que permita abrir durante todo el año. Se trata de un salón de unos 150 metros cuadrados que se «integrará» bajo la estructura porticada de la Pérgola.
Este nuevo enclave no funcionará como el bar de verano. «En invierno el concepto cambia. Se convierte en un restaurante que seguirá la línea de la propuesta gastronómica de La Galera», afirma Vergara. Esto supone una cocina más elaborada, basada en el respeto absoluto al producto de temporada, guisos auténticos, casquería y verduras de primera calidad. El menú cambiará continuamente según lo que dicte el mercado, fiel al estilo que le ha valido el reconocimiento en su actual ubicación.
En los meses fríos, el personal se reducirá a «un equipo de entre seis y ocho personas». «El espacio –continúa– estará diseñado para funcionar como restaurante de alta cocina de octubre a marzo, y durante el verano se integrará en el resto de la terraza como una zona cubierta o 'wine bar'».
El diseño del nuevo comedor, firmado por el arquitecto Alberto Martínez Peña, destaca por su sensibilidad hacia el entorno histórico. «No se trata de una edificación permanente, sino de una instalación prefabricada y totalmente reversible». El material protagonista será el acero cortén, cuya capacidad de transformación con el paso del tiempo permite que la estructura «envejezca con nobleza y dialogue con el jardín».
Según la memoria del proyecto, la instalación se insertará cuidadosamente dentro de los límites de los pilares de ladrillo y vigas de hormigón actuales. «No se altera la estructura ni el pavimento en el que se apoya, sin necesidad de emplear anclajes ni tornillería alguna», detalla el informe técnico. El arquitecto subraya que el montaje se realizará por piezas para aprovechar al máximo la altura permitida bajo la pérgola existente, creando volúmenes compactos que funcionen como «pequeñas cajas» insertadas en los pórticos.
«Se trata de una intervención discreta, que no busca imponerse ni destacar, sino integrarse en la estructura existente. Esta estructura porticada abraza la fuente del Cisne, y constituye el esqueleto y el alma del lugar. Las trepadoras que ascienden por los pilares, cubriéndolos y filtrando la luz, son parte de ese recuerdo compartido que este proyecto busca preservar en su totalidad», añade la memoria.
El proyecto nace de una concesión municipal por un plazo de 10 años, prorrogable a 15, tras una puja en la que Vergara dobló el canon inicial hasta los 260.260 euros por la década completa. Con el inicio de las obras en enero, se cierra un largo periodo de espera para un enclave que busca ser, de nuevo, el centro de la vida social de Valladolid. «Tenemos muchas ganas de verlo arrancado y de comprobar cómo responde la gente a esa nostalgia de lo que fue la Pérgola», concluye el cocinero.

Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande de Valladolid.
Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande

Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande.
Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande

Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande de Valladolid.
Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande

Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande.
Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande

Infografía de la estructura que acogerá el restaurante de la Pérgola del Campo Grande.