Empleo
Carnero contactó con un obispo de México para evitar el cierre de Bimbo en Valladolid
El alcalde contactó con el agustino vallisoletano Francisco Javier Acero, que medió con los dueños de la factoría: «Ojalá la solución de Lauki se hubiera parecido», señala el regidor

El alcalde, Jesús Julio Carnero, durante una intervención en el Pleno de este lunes. PHOTOGENIC
El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, se mantuvo en contacto con un amigo suyo, agustino vallisoletano y obispo auxiliar de México Distrito Federal, Francisco Javier Acero, para que mediara con la familia dueña de Bimbo, residente en aquel país. El objetivo era evitar el cierre de la empresa, algo que no se consiguió, pero al menos sí se logró una salida para los trabajadores. «Ojalá la solución del cierre de Lauki se hubiera parecido en algo a la de Bimbo», declaró el regidor en el Pleno celebrado este lunes, en referencia a la fábrica de productos lácteos que cerró sus puertas en la ciudad durante el mandato de Óscar Puente.
El primer edil vallisoletano daba así un golpe de efecto tras un amplio debate en el que el Grupo Municipal del PSOE había achacado a Carnero no haber «hecho nada» para evitar el cierre de Bimbo o paliar el Erte de Iveco. Precisamente la formación política solicitaba, en una moción al Pleno, que el alcalde hiciera públicos «los documentos que acreditan todas las reuniones, acuerdos, decisiones y actuaciones llevadas a cabo» con esos objetivos, moción que defendió el portavoz socialista, Pedro Herrero.
«Voy a hablar un poquito», comenzó el alcalde, y expuso brevemente lo hecho en relación a la fábrica de automoción: «Cuando conocimos Erte me pues en contacto con el señor Lagunilla, director de Iveco España, y me transmitió que se trataba de un asunto coyuntural, de mercado, y que en el primer trimestre del próximo año se volvería a la normalidad», zanjó.
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«En el caso de Bimbo, como en todo este tipo de situaciones, ocurre algo que se da de bruces con la trasparencia, que es la discreción, un trabajo sosegado y soterrado», subrayó. «En cuanto tuvimos conocimiento por la directora de comunicación de la empresa del cierre de Bimbo, al día siguiente nos reunimos con el comité de empresa e hicimos algo fundamental, trabajar de forma coordinada entre la Administración del Estado, la Junta de Castilla y León y este Ayuntamiento, respetando todas las decisiones que se iban adoptando con el comité de empresa y el propio Bimbo», relató.
«¿Qué hicimos a mayores?», preguntó el regidor, de forma retórica. «Uno de los obispos auxiliares de México Distrito Federal, es un agustino vallisoletano. En esa situación dramática yo le llamé por teléfono. La propiedad de Bimbo es de una multinacional mexicana. Le dije: '¿No conocerás a la familia propietaria de Bimbo?'. Respondió: 'La conozco y voy a comer hoy con ellos'». Así, Carnero le solicitó si podía mediar, porque aquí en Valladolid, la información que había aportado la empresa «fue escasa». El obispo «siguió hablando con la familia propietaria», añadió el regidor.
Por otra parte, la fundación Anclaje siguió trabajando en buscar una solución, «en contactos y conversaciones que no están documentadas, son de carácter privado», admitió el alcalde. «Había propuestas a nivel empresarial, de empresarios de esta ciudad, que yo voy a respetar lo que me dijeron, que se guardara el anonimato, y seguimos trabajando con esos empresarios, de tal manera que surge una propuesta que se produce de la mano de Comisiones Obreras, y esa propuesta es la que ha fructificado, y es la que ha llegado al acuerdo entre Bimbo y el comité de empresa de que la solución tenga una triple pata: una serie de trabajadores se ha ido a Medina del Campo, otros se han prejubilado y otros se han ido con la nueva propietaria, que es Martínez Marcos. Este es el proceso que se ha producido», remarcó.
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«Lo que le hubiera gustado a este alcalde es que la actividad permaneciera en Bimbo», aclaró. «Pero como no podía ser, lo que hemos hecho es apoyar en todo momento al comité de empresa. Si alguno tiene alguna duda, hablen con los sindicatos. Habrían explicado parte de lo que yo he dicho. Es lo que hay: un trabajo soterrado y sosegado, porque no se trata de aparecer en el periódico, hablando o amenazando. Qué pena que en Lauki no se hubiera producido un tercio del rescoldo que queda en Bimbo Valladolid», concluyó.