TRIBUNALES
Los cinco acusados por la pelea con dos antifascistas en un pub de Valladolid niegan la agresión
La abogada de los denunciantes pide tres años de cárcel para cada uno de los implicados, mientras que la Fiscalía solicitará sanciones económicas de dos meses

La abogada de los antifascistas agredidos en el Desierto Rojo pedirá tres años de cárcel para los cinco acusados.
El Juzgado de Instrucción número 2 de Valladolid ha dejado inconcluso este viernes el juicio seguido contra cinco jóvenes acusados de agredir a dos antifascistas en el bar Desierto Rojo tras más de dos horas de vista oral, debido a la incomparecencia de un testigo considerado indispensable por las partes. A pesar del aplazamiento de la sesión hasta el próximo 27 de octubre, la acusación particular ha adelantado que solicitará para los cinco procesados penas de tres años de prisión por un delito de lesiones con objeto.
En concreto, la acusación particular ha anunciado de que pedirá con carácter principal tres años de cárcel para cada uno de los investigados en virtud del artículo 148 del Código Penal, mientras que, de forma subsidiaria, reclamará una pena de dos meses de multa con una cuota diaria de 12 euros por un delito leve de lesiones. Por su parte, la Fiscalía, salvo cambio de postura en última instancia, tiene previsto solicitar para los imputados una sanción de dos meses de multa a razón de 6 euros de cuota diaria por un delito leve de lesiones.
Durante la jornada han prestado declaración los dos agredidos, quienes han ratificado que los hechos ocurrieron el 27 de agosto sobre las 03.00 horas en el citado establecimiento de la calle Doncellas. Uno de los agredidos, Ignacio Javier D.A., ha explicado, en declaraciones recogidas por Europa Press, que fue atacado en el exterior del bar por Fernando M.F. y Álvaro G.S. para acudir en defensa de su amigo Enrique P.G., quien había sido golpeado en el interior del local por llevar una camiseta con simbología antifascista, en concreto por llevar la leyenda 'Siempre antifascista'.
Ignacio ha sostenido que tras esa primera agresión de la que fue víctima su amigo a manos de Manuel A.A., el portero del establecimiento sacó a todos a la calle, excepto al agredido, y que fue en la calle cuando comenzó a ser golpeado por Fernando, Álvaro y otros más a los que no ha llegado a identificar. Asegura que no solo recibió puñetazos y patadas sino que sintió que era golpeado con otro tipo de objetos, en alusión a lo declarado en su día por otros testigos que refirieron que los participantes utilizaron un casco de moto y maderas recogidas en una obra cercana.
El declarante, personado en la causa como acusación particular, ha denunciado que sufrió lesiones de las que tuvo que ser atendido en Urgencias en varias ocasiones y que en la agresión perdió también sus gafas.
El otro joven agredido, Enrique P.G, quien ha declarado por videoconferencia, ha confirmado la agresión de la que fue objeto cerca de la barra del local, por el único motivo de llevar una camiseta antifascista, si bien no ha aportado detalles de la agresión registrada después en la calle porque, como así ha precisado, él quedó dentro mientras era atendido por una camarera. Sí ha enfatizado que desde lo ocurrido hace dos años aún siente miedo de salir por la calle ante la posibilidad de volver a sufrir un episodio de este tipo a manos de las mismas personas.
Los cinco aludidos, sin embargo, han negado su participación en la agresión o han manifestado no haber presenciado enfrentamiento alguno dentro o fuera del pub. Los procesados Marcos H.A. y Fernando M. han argumentado que no llegaron a acceder al local y que la Policía Nacional les dejó marchar tras identificarles en las inmediaciones de la catedral, mientras que Álvaro G.S., Manuel A.A. y Pedro José M.G. han rechazado de igual modo haber agredido a las víctimas. En el caso de Álvaro G.S, el acusado entiende que su implicación obedece a su elevada altura: "Cuando mides dos metros, cada vez que dicen que participó un tío alto, al final siempre eres tú", ha lamentado.
La vista no conclusa ha contado igualmente con el testimonio de un agente de la Policía Nacional instructor del atestado, quien ha precisado que la investigación se inició a raíz de una denuncia por posible delito de odio y que los reconocimientos fotográficos permitieron identificar a los cinco sospechosos, cuyo nexo es su pertenencia a la Peña Real Valladolid Club de Fútbol 1984. El agente ha sido categórico al precisar que "la agresión es evidente que se produjo porque figuran los partes de lesiones de los dos afectados".
Por su parte, el policía municipal que circulaba aquella madrugada en una unidad camuflada ha recordado que tras ser informados por el portero del local sobre la dirección tomada por algunos de los implicados, se acercó hasta las inmediaciones de la catedral, junto a la Cárcava, y allí encontraron a dos de los supuestos implicados, Fernando y Marcos, el primero de ellos provisto de un casco con pegatinas de ultraderecha.
"Les identificamos y se pusieron en plan vacilón. Se lo tomaron como una broma, como si fuera algo habitual para ellos", ha apuntado el policía municipal, quien también ha recordado que en ese momento se acercó hasta ellos una mujer muy nerviosa e identificó a ambos jóvenes como quienes poco antes habían arrojado cerca de allí una camiseta negra con el logo de Juventudes Comunistas.
El portero del establecimiento, Jonathan B., ha aportado un testimonio muy poco clarificador sobre lo ocurrido aquella madrugada puesto asegura que no vio nada. En su declaración, el joven ha mantenido que se hallaba fuera del local y fue entonces cuando el DJ, a través del "pinganillo", le advirtió de que había jaleo dentro y le pidió ayuda.
"Al entrar vi un tumulto cerca de la barra y saqué a toda la gente a la calle, entre trece o catorce personas, entre las que se encontraba Ignacio Javier D.A", de quien ha precisado que fue quien más hostil se mostró ya que le propinó un empujón que el portero le devolvió antes de sacarlo del establecimiento.
El testigo ha añadido que incluso dos de los encausados colaboraron con él en la tarea de desalojar el Desierto Rojo, al tiempo que ha minimizado la repercusión de lo ocurrido: "He tenido movidas bastante peores que ni siquiera han llegado a juicio".
Con carácter previo a la celebración del juicio, más de una decena de jóvenes se han concentrado a las puertas del Edificio de los Juzgados con el fin de mostrar su apoyo a los agredidos y la condena de los hechos que iban a ser juzgados.
Los concentrados se han apostado tras una pancarta en la que se podía leer 'No a la impunidad del fascismo y la ultraderecha', respaldando así la convocatoria de condena realizada por el PCTE, al que pertenece el agredido Ignacio Javier D.A.