Una de cada cuatro agresiones a sanitarios se produce en Valladolid
El informe arroja una bajada generalizada del 26,7% en la Comunidad y mantiene a las mujeres como las más afectadas en este ámbito, con un 77% de los ataques de carácter verbal o psicológicos

La consejera de Sanidad, Verónica Casadp, junto a Manuel Mitadiel y Mercedes Pérez de Miguel.-ICAL
La reunión del Observatorio de Agresiones a Profesionales Sanitarios con la Consejería de Sanidad deja encima de la mesa el informe de los 9 primeros meses de este año. El 2019 registra un total de 393 agresiones, frente a las 437 de 2018, un 26,7% menos de carácter físico y un 12,4% menos de incidentes.
Los ataques a profesionales del sector de la sanidad sólo afectan a un 1% de los trabajadores, pero continúa siendo una «lacra» a erradicar desde la Consejería encabezada por Verónica Casado. «Me gustaría comunicar que se disuelve el Observatorio porque han desaparecido las agresiones, pero, evidentemente, esto no es así, se mantienen», afirmó la consejera. Pese a esto, añadió que la valoración global es positiva ante la bajada, aunque deben «valorar» por qué se producen y «analizar» si la falta de efectivos puede ser un condicionante.
De los 393 profesionales agredidos en los nueve primeros meses de este año, 306 corresponden a mujeres y 87 a hombres. Las profesionales del sector se mantienen como las más afectadas en este sentido con ese 77% del total, ya que el año pasado fueron 341 las agredidas, frente a 96 varones, un número bastante superior. Por categoría profesional, el mayor número se produjo entre los médicos, con 150, seguido del personal de enfermería (139), auxiliares de enfermería (61), celadores (9) y otro personal (34).
De todas las provincias de Castilla y León, Valladolid es la que copa más porcentaje de acometidas, con casi un 25% del total, lo que quiere decir que una de cada cuatro agresiones se producen en esta provincia, un número que se ha visto incrementado por el aumento de estas en el Hospital Clínico, perteneciente en la zona este, –llegando a las 56, un 36,6% más que el año pasado–. Por otra parte, en la zona oeste de la ciudad, en la que se encuentra el Hospital Río Hortega, se contabilizaron 30, frente a las 40 de 2018 en el mismo periodo, lo que supone una bajada del 25%.
Del mismo modo, por áreas de salud, Ávila y El Bierzo también registran una subida de agresiones. La provincia abulense ha pasado de 29 a 35, lo que equivale a una variación interanual del 20,7%, mientras que la comarca berciana ha anotado un aumento de 16 a 27, con una variación porcentual del 68,8%.
En el otro extremo se encuentran Zamora, León y Palencia, que ocupan el pódium de mayores bajadas en las agresiones a los profesionales sanitarios. Así, la provincia zamorana baja de 36 a 17 (-52,8%), la leonesa de 56 a 29 (-48,2%) y la palentina de 28 a 18 (-35,7%).
Salamanca y Burgos también arrojan una bajada del 18,4%, pasando de 49 a 40, y 11,5%, de 61 a 54, respectivamente, mientras que Soria, con 14, y Segovia, con 20, mantienen el mismo número.
En cuanto a los incidentes registrados y trabajadores agredidos por ámbitos asistenciales, de los 393 profesionales que han sufrido un ataque, tanto físico como psicológico, 249 pertenecen a complejos hospitalarios, 137 a Atención Primaria y 6 de la rama de emergencias, mientras que el área de la Gerencia de Salud registra 1.
Comparativamente con el 2018, los incidentes en hospitales han bajado un 5,7% (de 227 a 214) y en Atención Primaria de 163 a 125, con una variación negativa del 23,3%.
Después de haber expuesto los datos, la consejera de Sanidad, Verónica Casado, hizo un llamamiento a la población castellana y leonesa: «La violencia nunca es una solución, y la violencia no solamente es física, sino que también puede ser psicológica y emocional y deja mucho daño».
Tenemos que seguir trabajando para conseguir ir disminuyendo esas cifras», añadió.
Para ello, Casado explicó que los profesionales cuentan con herramientas de defensa y prevención como el botón de alarma, gracias al que se han tramitado 8 denuncias de agresiones. Un dispositivo que se encuentra en Atención Primaria, en algunos servicios hospitalarios y en servicios de emergencia, que se está tratando extender a todas las áreas, en todos los centros de especialidades. Tras pulsarlo, suena una alarma en la sala, pero no solamente avisa a los trabajadores de una situación de fragilidad sino que también envía correos electrónicos a la Gerencia y activa varios dispositivos.
«La mayor parte de la población cuida y trata muy bien a los profesionales que les atienden, pero también queremos que ellos nos ayuden para trabajar en esta lacra», pidió la consejera de Sanidad. «Se ha propuesto trabajar a través de los Consejos de Salud, es decir, hacer intervenciones comunitarias y hablar con la comunidad para que nos ayuden a conocer cuáles son las claves para mejorar y que esto no siga pasando», concluyó.
CSIF
El sindicato considera que las 393 agresiones sufridas por profesionales de Sacyl de Castilla y León entre enero y septiembre de 2019 siguen siendo un «problema serio», para el que la Administración tiene que poner soluciones a pesar de la reducción, informa Ical.
El presidente del sector autonómico de Sanidad de CSIF Castilla y León, Juan-Carlos Gutiérrez-Rodilla, remarcó que hay que poner en marcha más medidas para evitar las agresiones, como las que apunta el propio Ministerio de Sanidad, que son la creación de un Sistema de Información de Agresiones del Sistema Nacional de Salud, establecer protocolos adecuados contras las agresiones, la aplicación de un baremo indemnizatorio por los daños y perjuicios causados, o dar más mayor seguridad jurídica a profesionales y pacientes.