Valladolid recupera su época imperial
Un nueva ruta guiada recoge los lugares clave en los que estuvo la comitiva del embajador del rey Jacobo I en su visita a la capital en 1604 para ratificar el Tratado de Londres

Momento de la visita en el que la guía muestra láminas de los antiguos edificios de la Valladolid imperial.-JOSÉ C. CASTILLO/ PHOTOGENIC
Valladolid, 1605. La ciudad recibe la visita de ‘600 herejes ingleses’ en nombre del rey Jacobo I para ratificar el Tratado de Londres de 1604. La capital imperial acoge con cierta curiosidad a la embajada inglesa y se prepara para hacer de anfitriona de tan distinguida comitiva. El objetivo: agasajar al visitante para celebrar el fin de casi 20 años de guerra entre ambos países. Atrás quedaron, hundidos en el Atlántico, los restos de la Armada Invencible española y de la respuesta que se envió desde las islas británicas: la Contraarmada. La guerra no le vino bien a ninguna de las naciones, pero ahora toca celebrar un paz tensa con los festejos del bautizo del recién nacido Felipe IV.
Cuatro siglos más tarde las mismas calles, cambiadas por el paso del tiempo, una ruta rememora la visita de la llegada a Valladolid en 1605 de dicha embajada. La visita guiada, que comenzó ayer y durará hasta el 19 de diciembre, se desarrolla en el marco de la programación de rutas turísticas ‘Paseos de Otoño que pone a disposición el Ayuntamiento.
Esta ruta es resultado de un trabajo de investigación de los doctores Berta Cano, del Departamento de Filología Inglesa de la Universidad de Valladolid y de Mark Hutchings, de la Universidad de Reading.
El bautizo del heredero de la Monarquía Hispánica fue el acontecimiento que sirvió de catalizador para celebrar el acuerdo. Lugares como la calle Santiago, Plaza Mayor, Macías Picavea, Platerías, la plaza de San Pablo y el palacio del Sol, residencia del conde de Gondomar y de la delegación inglesa fueron escenarios en los que la corte y la embajada festejaron la paz alcanzada.
La ciudad del Pisuerga fue la capital política en el momento de mayor expansión territorial del Imperio Hispánico entre 1601 y 1606. Durante este periodo, bajo el reinado de Felipe III, Valladolid acogió el trasiego de las principales figuras del Siglo Oro.
Aunque el acuerdo se firmó en Londres, Felipe III quiso que se ratificará en Valladolid para demostrar el poder de la Corona. La comitiva llegó a la capital para verse inmersa en una ciudad sacralizada llena de conventos e iglesias católicas que pretendían amedrentar al antiguo enemigo, de doctrina protestante anglicana.
El almirante Notthingam, embajador de Jacobo I, recibió una entrada triunfal por una de las puertas de la ciudad amurallada. Por la calle Real, ahora calle Santiago pudieron ver la Valladolid imperial con edificios religiosos y esplendorosos palacios. Además del bautizo del futuro monarca, la comitiva pudo de disfrutar en la plaza Mayor de festejos taurinos, entre otros festejos.
La visita guiada recupera la memoria de la Valladolid imperial y permite hacerse una idea de la importancia de la capital del Pisuerga. Además, se rescata la figura de vecinos como Miguel de Cervantes, que ese 1605 publicó la segunda parte del Quijote, y también se teoriza con la posible visita de William Shakespeare formará parte de la delegación inglesa.