Espartano de corazón
El vallisoletano, campeón del mundo de obstáculos en la prueba celebrada en el Lago Tahoe de California, se marca nuevos retos para la próxima temporada

El vallisoletano Jorge San Román posa con las medallas obtenidas en el Mundial con el puente de San Francisco a sus espaldas.-EL MUNDO
Nadar en el lago Tahoe en California que estaba a solo 11 grados, correr 300 metros con dos sacos de 27 kilos cada uno, atravesar fosas de lodo, voltear ruedas de 200 kilos, saltar muros de hasta tres metros y así hasta 31 obstáculos durante 22 kilómetros con un desnivel positivo de 1.300 metros. De esta manera, ‘tan sencilla’, un vallisoletano como Jorge San Román se puede proclamar campeón del mundo de carreras de obstáculos (OCR) en la categoría de 18-24.
«Suena bien eso de campeón del mundo». Aunque nadie dijo que fuera fácil conseguirlo. «Se me hizo eterno, sobre todo salir del lago porque estaba congelado y en esa prueba se retiraron muchos rivales», explica San Román, quien ha logrado subirse a lo más alto de una prueba que se celebró en el famoso lago californiano donde participaron más de 50 atletas, todos ellos clasificados previamente, ya que no era abierta a todo el mundo. Lo más curioso es que al salir todos juntos, él no supo que iba a ser el mejor del mundo hasta que no lo vio en una pantalla al cruzar la línea de meta. «Durante la carrera tuve buenas sensaciones pero nunca sabía que iba primero», recuerda que se arrodilló y cuando lo vio comenzó «a llorar de alegría» y llamó a sus padres para contárselo. Al final, menos de tres horas (2:59:05) que le valieron para subir a lo más alto del podio. «En esos instantes te acuerdas de los momentos más duros, de los entrenamientos, de los esfuerzos, de los sacrificios y de la gente que tanto te ha apoyado», evoca.
A diferencia de otras carreras y conforme a la filosofía del Spartan Race la organización no facilita ninguna información sobre la longitud exacta, ni el número, ni tipo de obstáculos hasta el mismo día de la prueba. «Cada prueba es un desafío y una incógnita», asegura el vallisoletano. No conforme con eso, al día siguiente corrió la Ultra Beast Spartan Race Sub-25.50 kilómetros más en sus piernas, 65 obstáculos, 2.900 metros de desnivel que completó en algo más de ocho horas. «En esta no competí, la hice para disfrutar porque es algo increíble», afirma con una medio sonrisa.
El vallisoletano, que agradece el apoyo que ha tenido por parte de todos para llegar a lo más alto, fue el único español que subió al podio en Tahoe. Sí lo hizo, pero al tercer escalón una mujer. «Es otro nivel de organización, no en vano es el mayor deporte en auge en Estados Unidos. Tiene un gran impacto y en algunas categorías hay premios en metálico», dice. En su caso no lo hubo, pero sí material deportivo y de entrenamiento.
Pero la vida de espartano continúa y ya tiene nuevos proyectos. En dos semanas será otro campeonato del mundo en Esparta, «¡qué mejor lugar para hacerlo!», exclama. Allí habrá tres distancias, sprint, super y beast. El segundo día se celebra la prueba reina con los tiempos acumulados del día anterior. El campeón será el que acumule menos tiempo en las tres carreras. «Si estoy bien quiero estar», augura.
Desgraciadamente no pudo participar en la OCR World Championship que se celebró hace unos días en Londres. «La salud será siempre lo primero. Estaba muerto físicamente y mentalmente», afirma, por lo que su gran sueño lo aplaza un año. «Será mi principal objetivo de la temporada» y para ello sigue a la búsqueda de patrocinadores.
La proeza de San Román cobra acordes de hazaña cuando se recuerda que es diabético y asmático. «Una carrera de obstáculos es una metáfora de la vida misma, y gracias a Dios yo puedo superar todas las pruebas», comenta. «No hay límites, es la mejor medicina que puedo tener para controlarme la glucosa y llevar una vida ordenada. Si tienes un sueño por cumplir todo llega».