DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER DE MAMA
Maite y Marta, juntas en Valladolid contra el cáncer de mama
Dos vallisoletanas comparten sus experiencias con la enfermedad y destacan cómo "la investigación y la ciencia aportan esperanza y vida"

Maite y Marta participan con la Asociación Española Contra el Cáncer
«En ese momento yo quería levantar la vista, pero no tenía horizonte, no veía horizonte, veía como un muro sin color delante de mis ojos», así relata Maite Castro el momento en el que le contaron en el año 2022 que tenía cáncer de mama con metástasis por segunda vez. «Afortunadamente, como digo, gracias a la medicina y a todos los apoyos que recibimos, pues a mí me permite vivir y creo que vivir con una buena calidad de vida», reflexiona.
La celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama pone un altavoz sobre la realidad de la enfermedad. Mientras, Maite y Marta explican que la marcha solidaria «no sólo sirve para recaudar sino para sensibilizar a la población de una necesidad que tenemos todos, porque la investigación y la ciencia aportan esperanza y vida».
Maite fue diagnosticada en 2018 y 2022, y tras encontrar el tratamiento que le permite tener «calidad de vida» resalta que en todo este camino con la enfermedad uno de los puntos más importantes «va más allá de lo que es puramente oncológico» con un tratamiento multidisciplinar. «Requerimos casi desde el inicio apoyo psicológico y apoyo nutricional. Una vez que estás un poco más en equilibrio, requieres atención de fisioterapia y actividad física», explica Maite sobre las áreas de la medicina que piensa que deberían de estar desde el momento en el que se diagnostica. Además, incide en que en cánceres hormonodependientes es «muy importante la atención a la salud sexual».
Gracias al avance de la investigación, Maite explica cómo ha evolucionado su tratamiento, pasando de estar una hora y media recibiendo la medicación a estar ocho minutos con el fármaco. «La sensación de enfermedad es mucho menor y eso nos ayuda a nuestro bienestar», afirma.
«Yo intenté mantener mi imagen corporal desde el principio para hacer menos visible la enfermedad y que la gente se sintiera más cómoda cuando está conmigo. Así no se sentían obligados a preguntar de manera constante ¿cómo estás?, ¿cómo va el tratamiento? Porque hay gente que a veces lo pregunta bien y hay gente que no lo pregunta bien», expone Maite sobre la gestión social. «Hay que saber preguntar para no dañar», enfatiza.
Un aspecto que resalta Maite es la «humanización» en la administración y en la sanidad. «Yo tengo un calendario lleno de citas marcadas, pero he solicitado a la administración y al propio hospital si me permiten recibir ese tratamiento fuera de esta ciudad, donde reside mi familia, que es a 500 kilómetros, y en otra comunidad autónoma», indica. Maite va a poder recibir su tratamiento en Valladolid como en la ciudad de su familia. «Gracias a que alguien se ha puesto en mi lugar, de la administración y del nuevo hospital que me recibe, he conseguido poder desplazarme de ciudad y recibir el tratamiento», explica.
En el caso de Maite, ella recibe «un tratamiento permanente» y es una persona «dependiente hospitalaria» porque únicamente se puede administrar desde el hospital. «Gracias a eso estoy viva, me siento una persona afortunada», afirma con emoción en su mirada.
Marta Prieto descubrió que tenía cáncer después de un cribado de la Junta de Castilla y León en 2023. «No esperas nada, no sabes nada y este afán de ocultación es que yo decía, ¿y por qué no iba a ir bien? Sí esto ya me lo han hecho en más ocasiones», relata sobre la forma en la que le comunicaron que le habían encontrado un tumor de «nueve milímetros».
«Fue todo tan seguido y tan extraño», explica recordando la frialdad con la que recibió la noticia mientras estaba sola en la consulta. Aunque Marta comprende que los profesionales sanitarios se enfrentan habitualmente a estas situaciones, considera que eso «no quiere decir que pierdas la empatía de esa manera tan desgarradora».
Tras tardar en localizarle el tumor y, después del diagnostico el proceso hasta que empezó el tratamientos fue en un corto periodo de tiempo. «Eterno», así define Marta como ha sido para ella. El 28 de junio puso fin ha su tratamiento.
«Cuando caes enfermo más te vale que tengas un mínimo una mínima reserva económica», incide Marta. Algunos de los gastos que no se incluyen en recetas médicas van «desde la alimentación, todo el tema de las prótesis capilares, refuerzos o cremas» . Por otro lado, los especialistas que no están incluidos como es «la ayuda psicológica».
«De hoy para mañana te dicen que tienes cáncer. Todos hemos conocido a alguien con cáncer que ha fallecido y ves que tu vida se para es como en las películas», concreta Marta. «Se para en seco, vuelves a la casilla de salida y te planteas la vida de manera totalmente distinta», explica.
Asimilar la enfermedad es un proceso que cada persona vive de forma distinta. «Hay un momento en que se desdibujan por completo tus márgenes como persona, pero sobre todo como mujer», describe Marta. «Tienes que pasar por esos trámites de la enfermedad que estéticamente no te reconoces en el espejo», incide. La vallisoletana comenta que «la cirugía plástica reconstructora no está incluida en el tratamiento carditóxico». Ambas destacan la importancia del servicio multidisciplinar ya que «los oncólogos aportan y solucionan la vida» pero se presta «el apoyo a lo más básico y elemental y se olvidan del resto de disciplinas».
«Aquí tenemos que seguir dando guerra mucho tiempo», concluyen Maite y Marta, mirándose mientras entrelazan sus manos. La carrera solidaria que se celebra el domingo ayuda a impulsar y visibilizar la investigación contra el cáncer. A través de las experiencias de estas dos mujeres se refleja cómo paso a paso se va mejorando en el tratamiento de esta enfermedad.