EDITORIAL

Una unión de fuerza y sobre todo cargada de razones

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LA DESPOBLACIÓN. eSE es el drama que asola a Castilla y León, pero no sólo. Un problema que trasciende territorios y que exige de una estrategia nacional y europea. La España vacía no puede combatir en solitario ese grave problema. Entre otras cosas, porque resulta evidente que las políticas y medidas hasta ahora aplicadas no han funcionado.

Lo que se exige ahora, lo que se precisa es una estrategia política supranacional. La alianza que acaban de sellar Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Galicia, La Rioja y Asturias es una unión de fuerza, que viene a alertar al Gobierno y a Europa que así no se puede seguir.

Como bien remarcan los presidentes de estas comunidades la estrategia contra la despoblación no puede continuar durmiendo el sueño de los justos, guardada en un cajón. Como no se puede continuar un segundo más con un modelo de financiación que no atiende a los criterios que tienen que ver con la desplobación de España y de Europa.

El viejo continente de Europa «es más viejo que nunca». Lo mismo ocurre en más de la mitad del territorio español, el formado por las Comunidades de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Asturias, Galicia y La Rioja, y ante esa situación los presidentes de todas esas autonomías sostuvieron ayer que «ese sobreenvejecimiento tiene su coste».

Es ahí, donde el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, reclama que el nuevo modelo de financiación establezca entre sus principios el elevado coste que supone prestar servicios básicos a una población sobreenvejecida y situó los 65 años como la edad a partir de la cual el modelo de financiación autonómica debe «hacer hincapié».

Herrera reclama que «el rótulo de la España vacía se convierta en el rótulo de la España llena de posibilidades». Algo que sólo se conseguirá, como bien detalla el presidente castellano y leonés, con un modelo de financiación que contemple el «factor del gasto real», es decir el coste efectivo de llevar los servicios a cada lugar y a cada persona; que se base en el principio elemental de «igualdad esencial de los españoles».

Y, a partir de ahí, la financiación. El modelo que se debe aplicar y que obligatoriamente debe pasar porque cuando el Ejecutivo central «legisle contemple cómo se van a financiar esos gastos», y «no endose» ese gasto extra a las comunidades, para evitar así el ya conocido ‘yo invito y tú pagas’, que es justo que se ha venido haciendo hasta ahora, y la mejor demostración es la Ley de Dependencia.

El documento firmado por estas seis comunidades no puede volver a caer en saco roto, como ya sucedió con otros anteriores. Cierto es que su unión, su alianza es una demostración de fuerza. Pero mucho más que eso, lo que estos territorios están es cargados de razones en argumentos y exigencias.