Diario de Valladolid

REGALADO

De los alborotos de Lauki a los sigilos de Renault

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SI USTEDES RECUERDAN, no hace ni dos años que a cuenta del cierre de la planta de Lauki en Valladolid, con 67 empleos, sindicalistas, políticos y otras huestes de diversos signos y credos se conjuraron de tal manera que a punto estuvieron de tomar los palacios de invierno de la poderosa multinacional Lactalis, francesa también ella. Venga mociones en las Cortes, venga movilizaciones, venga campañas para que no se comprara la leche de la lechera que había decidido trasladar a otros lugares la producción ofreciendo movilidad a los trabajadores de la planta vallisoletana, además de prejubilaciones. Aquella fue la madre de todas las contiendas contra el cierre de una empresa. Jamás visto por estos reinos y miren que en estos reinos han echado el cerrojo durante la crisis industrias con medio millar de empleados.

El caso es que ahora Renault suprime 1.400 empleos de golpe y resulta que a quien lo de Lauki le pareció un desatino inaceptable, el alcalde Óscar Puente, sin ir más lejos, hoy lo de la francesa de la automoción le parece «razonable». Si es que la política cada día aguanta menos la prueba de la coherencia. Y no es que Renault, a quien hay que venerar, pero sin pasarse, en Castilla y León, no tenga sus razones, que son de producción. Pero son ni más ni menos que las que adujo la francesa de los lácteos. Ni una moción en Cortes del socialista vallisoletano Pedro González Reglero, operario de la francesa de los coches y tan ágil para otros casos y compañías. Y ahora ni mú. Argumentarán los ruidosos y alborotadores de entonces y sigilosos y complacientes de ahora que son casos que no se pueden comparar. Y es cierto: entonces fueron 84 empleos y ahora son 1.400. Ya me contarán ustedes donde vamos con tanto cinismo. ¿Cómo se mide el valor de un empleo?

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