Diario de Valladolid

Redacción de Valladolid

'Mi extranjero, no entender'

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A ESTO de la trama eólica y de la compra de la ‘Perla Negra’ y los terrenos del polígono de Portillo le va que ni pintada la frase de un amigo mío cuando quiere hacerse el sueco o hacer ver como que aquello que se está produciendo no va con él: «Mí extranjero, no entender».

Y eso es justo lo que parecen hacernos creer ahora desde la Junta de Castilla y León en todo lo que tiene que ver con la trama eólica y el caso de la ‘Perla Negra. Que todos eran extranjeros y que nadie conocía ni sabía ni entendía lo que hacía el ínclito Rafael Delgado y sus amigos con el dinero de todos.

Vamos que este sujeto, a quien la Agencia Tributaria –la misma que ahora señala que en apenas tres años se habría embolsado unas ganancias millonarias– le devolvía en su declaración de la Renta, hacía y deshacía en la Consejería de Economía del otro ínclito, Tomás Villanueva, sin que nadie lo supiera.

Lo peor de la declaración de Pilar del Olmo no es oírla decir que Gesturcal fue quien realizó todas las gestiones para la compra ese mamotreto de edificio que se vislumbra nada más entrar a Valladolid por la A-62, no. Lo más duro de su hora y cuarto de testimonio ante el juez es comprobar cómo alguien puede tener entre sus manos la capacidad de decisión sobre una ingente cantidad de dinero público, sin que ninguno de sus superiores ejercieran el más mínimo control.

El descontrol de Gesturcal era tan evidente que hasta el propio Consejo de Cuentas pidió una auditoría ante lo desproporcionado de su deuda. Y, mientras, Villanueva seguía mirando para otro lado, haciendo ver como que todo aquello no iba ni con él ni con esa Consejería de Economía que dirigía y que ahora se está descubriendo como una red de supuestas tramas, a la vista de las investigaciones judiciales en marcha.

Que Gesturcal y Rafael Delgado estaban bajo la tutela y el control de este pequeño gran hombre, que se subió a la poltrona de consejero allá por el año 1995 y no se apeó hasta 2015, era tan evidente que no hacía falta que Pilar del Olmo lo corroborará en su declaración ante el juez.

Quizás, y sólo quizás, llegados a este punto el verdadero problema radicaría en conocer quién controloba a aquel que tenía que ejercer de controlador de Rafael Delgado.

No se esfuercen en preguntarlo. A buen seguro que a esa pregunta más de uno hará como mi amigo y se agarrará a ese ‘mí extranjero, no entender’.

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