Diario de Valladolid

EDITORIAL

Deficiencias universitarias pese a la menor tasa de abandono

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EL SISTEMA UNIVERSITARIO de Castilla y León tiene fortalezas y debilidades. Es el que registra la tasa de abandono más baja del país, según el último informe del Ministerio de Educación. Es también uno de los que presentan mayor nivel de escolarización entre los jóvenes de 18 a 24 años. Sin embargo, una de sus grandes debilidades radica en que muchos de sus grados tienen numerosas plazas sin cubrir.

A esta debilidad estructural se refirió recientemente el Consejo de Cuentas de Castilla y León cuando constató la existencia de una oferta sobredimensionada y recomendó la supresión de 20 grados al tiempo que advertía del peligro de desaparición de 31 másteres.

La planificación y la coordinación entre universidades brilló por su ausencia durante muchos años, a pesar de que se ha puesto coto a esta situación en los últimos ejercicios y pese a que se ha tenido que retrasar la implantación del mapa de titulaciones.

El informe sobre Datos y cifras del sistema universitario español sitúa a los estudiantes de la Comunidad como los más constantes y con menos dificultades para terminar sus carreras. A la vez, certifica, a diferencia de la mayoría de las comunidades autónomas, que en los centros públicos hay menos abandono que en los privados, un valor añadido de las universidades públicas de la región y un factor diferencial sobre el resto.

Los principales datos del informe apuntan a la necesidad urgente de cambios en las universidades y a una gestión más eficiente del gasto público.

Castilla y León siempre ha presumido del nivel de sus universidades. Un hecho claro es que los centros de la región logran atraer a estudiantes de otras comunidades limítrofes. Sin embargo, a pesar de esta fortaleza, el hecho de que un importante número de carreras registre numerosas plazas sin cubrir constata que algo no se estaba haciendo bien en el pasado.

Estos cambios obligados y urgentes invitan también a abordar reformas en otros campos, como la apuesta investigadora, la especialización y la obligada conexión entre el mundo universitario y el de la empresa. Hay avances en este sentido, pero son más lentos que los necesarios y eso resta también competitividad a los campus de la región.

Cuanto más se retrasen todas estas reformas más deterioro sufrirá el sistema. La universidad y en general el modelo educativo son claves para el desarrollo de una comunidad. Hoy más que nunca es necesario corregir los desequilibrios coyunturales y estructurales de nuestros sistemas. Eso si, siempre teniendo en cuenta sus fortalezas y sobre todo buscando una mayor eficacia y eficiencia para elevar su calidad.

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