Diario de Valladolid

EDITORIAL

Prioridad con los incentivos a la corrección de los desequilibrios

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EL EJE que une Valladolid con Palencia y con Burgos es el que ha recibido en los últimos años dos de cada tres euros de las ayudas regionales concedidas por el Gobierno, que han registrado este año un notable aumento, hasta casi duplicar sus cuantías.

Castilla y León gana peso en el conjunto de los recursos nacionales para financiar inversiones productivas y fomentar la actividad empresarial. De representar un 7% el año pasado ha subido al 9% del total de las subvenciones financieras de la Administración central.

Sin embargo, el propio concepto que la Dirección General del Ministerio otorga a estos incentivos regionales apunta como factor prioritario la superación de los desequilibrios interterritoriales. En ese aspecto no cabe sólo tener en cuenta las brechas entre comunidades autónomas, sino atender las propias diferencias que existen en el seno de las comunidades entre provincias e incluso zonas o comarcas.

Llama la atención que ayer mismo la comarca de Benavente salió a la calle para exigir al Gobierno y a la Junta medidas de reactivación industrial. Esa debe ser una de las funciones de los incentivos regionales, apostar con más fuerza y más volumen de ayudas de Estado por los territorios con más paro.

No obstante, el balance de los cuatro años revela que durante la crisis se ha apostado más por mantener vivas determinadas actividades y sus empleos que por el reto de la creación de puestos de trabajo, cuya cuantía ha sido escasa a tenor de los datos oficiales que hoy publicamos.

No obstante, las ayudas a fondo perdido han perdido fuerza y hoy se valora más las subvenciones financieras y las que priman la I+D+i. Todas estas deben apoyar con más intensidad la creación de empleo estable en zonas más desfavorecidas. Las experiencias de deslocalización hacen necesario blindar más los proyectos subvencionados, sobre todo teniendo en cuenta que los centros de decisión no pocas veces están fuera del ámbito nacional.

Esta necesaria apuesta por la corrección de desequilibrios interterritoriales no debe menoscabar la enorme importancia de los grandes proyectos del sector de la automoción y la agroalimentación para la economía regional y para su dinámica exportadora. Esas compañías que han hecho de Castilla y León el núcleo duro de sus inversiones están contribuyendo a la recuperación con un empleo estable que va más allá de sus plantillas directas y se extienden a una potente industria auxiliar.

En cualquier caso, el plan industrial que está a punto de aprobarse debe primar en el ámbito regional aquellas zonas donde el cierre de empresas está elevando el diferencial de paro. Corregir esos desequilibrios crecientes debe ser una de sus prioridades.

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