PREMIO XII SUPERCUIDADORES 2026
Antonio, el 'supercuidador' vallisoletano en el top nacional: "Es un premio para mi esposa porque ella era la protagonista"
Antonio Gómez recibe el primer accésit en los Premios Supercuidadores tras casi dos décadas atendiendo a su mujer con Alzheimer

Antonio Gómez, premio al supercuidador de Valladolid.
Detrás de cada persona enferma, muchas veces hay otra que intenta adaptarse a la nueva realidad que le asola. A sus 78 años, el vallisoletano Antonio Gómez conoce bien ese camino. Durante casi dos décadas atendió a su mujer, enferma de Alzheimer y ahora, su historia ha sido reconocida con un primer accésit en los XII 'Premios Internacionales Supercuidadores' 2026.
Su relato 'El cuidador y su amor prevalece', se distinguió entre 243 candidaturas. Pero Antonio tiene claro a quién le pertenece realmente el premio. "Es un premio para mi esposa porque ella era la protagonista", asegura.
Recibió la noticia por correo electrónico, apenas "seis o siete días antes" de la ceremonia celebrada en Madrid el pasado 30 de octubre. Antonio envió la historia sin demasiadas expectativas. No buscaba el premio, sino contar todo lo que había vivido y dar visibilidad a una realidad que, en muchas ocasiones, permanece en las paredes de los hogares. "Quería dar validez a lo que yo había hecho y que se enterasen de lo que es un cuidador de Alzheimer, que es muy duro", relata.
Cuando escuchó su nombre y recibió el premio, supo que esos años de sacrificio por fin tenían su reconocimiento. "Me dio un vuelco el corazón. Pensé en mi mujer y en todo lo que había pasado", recuerda. "Es una recompensa por lo que he hecho".
Casi dos décadas de ciudados
Detrás de este premio hay una historia de amor y sacrificio. Todo comenzó con pequeños cambios. En 2004 su mujer empezó a perder su capacidad de hablar. En este sentido, Antonio lo recuerda como uno de los momentos más complicados. "Estar con una persona que no podía hablar, era más duro todavía".
La enfermedad avanzaba despacio, pero sin detenerse. Cada día traía consigo un nuevo obstáculo. Antonio recuerda cómo su esposa, Genita, fue perdiendo capacidades, sus palabras dejaron de salir y los gestos cotidianos empezaron a adquirir una importancia "extraordinaria".
"Al final de su vida era hacer todo con ella", relata. Sus hijos trabajaban y él asumió sus cuidados diarios. Aprendió a atenderla y a adaptarse a una enfermedad "que no se manifiesta igual en todas las personas", recuerda.
Dentro de proceso también encontró pequeñas escapadas donde sentir un poco de felicidad. Entre ellas, topó con la Fundación INTRAS, donde un grupo de psicólogos y familiares consiguieron hacerle el día a día más llevadero. Gracias a ellos, consiguió ponerle nombre a la enfermedad de su esposa y pudo formarse para atenderla lo mejor posible.
En 2018 celebraron sus bodas de oro. Genita ya estaba muy afectada por la enfermedad, pero Antonio conserva la alegría de aquel día, rodeados de hijos y familiares. "Yo la veía contenta", explica.
También recuerda con especial cariño el apoyo que recibió cuando ambos contrajeron covid. La Fundación siguió acompañándolos mediante llamadas, ejercicios y actividades. Antonio ponía música, hacía los ejercicios con su mujer y bailaban juntos en casa. "Fue casi una unión ya al cien por cien con ella. Yo la veía que disfrutaba por la cara, la veía que sonreía", cuenta.
La enfermedad fue avanzando hasta que Genita dejó de hablar. Antonio seguía acompañándola en las pequeñas rutinas que daban forma a sus días. Hasta que llegó aquel día. Había llevado a su mujer a la peluquería y, después, la sentó en casa para darle la merienda. Entonces sufrió un infarto cerebral fulminante. Genita falleció en 2022 tras una larga lucha contra su enfermedad.

Antonio Gómez, premio al supercuidador de Valladolid.
Su apoyo a otras familias
"Tengo que continuar aquí". Esta fue una de las primeras frases que se le vino a la mente. Después de su pérdida, Antonio decidió seguir involucrado en la Fundación INTRAS para "poder ayudar a quien lo necesite".
Desde entonces, acude cada miércoles y ofrece su acompañamiento a familias que están viviendo algo parecido a lo que le pasó a él. "Les vale mucho todo lo que les decimos. Continuaré ayudándoles hasta que pueda", afirma.
Antonio quiere que su historia sirva de orientación a quienes ahora atraviesan situaciones parecidas. No pretende presentar su experiencia como un modelo idéntico para todas las familias, porque sabe que el Alzheimer tiene muchas caras.
"Te tienes que volcar con un cariño y un amor total", afirma. Y añade unas palabras que resume casi veinte años de cuidados: "Con amor y mucha paciencia se consigue, por lo menos, darle una calidad de vida lo mejor posible".