Acabar con los fallos de Medora tiene que ser una prioridad
LO DENUNCIAN médicos y pacientes, que son justo los que lo sufren. Los fallos del sistema informático Medora, bajo el que se dirige todo el sistema sanitario de Castilla yLeón, son ya una constante habitual en el día a día de la Sanidad castellana y leonesa, por más que desde la Consejería se trate de minimizarlos.
Hoy es un «problema de la infraestructura ya solucionado», mañana será una caída puntual del sistema informático y ayer se trató de un error de configuración, que a buen seguro fue mínimo, como todos los que se producen a decir de la Consejería de Sanidad que dirige Sáez Aguado.
La responsabilidad inicial, evidentemente, no está en quienes llevan las riendas de la Sanidad castellana y leonesa. Esa, la inicial, aquella que genera el problema es única y exclusiva de la empresa de la que depende la gestión de este maltrecho sistema informático de nombre Medora.
Pero lo que sí tiene la Consejería es la responsabilidad última. Esa que está intrínsecamente ligada con la de exigir a la empresa que programó, instaló y gestiona ahora Medora responsabilidades por los continuos fallos. Y de no hacerlo, el responsable final será la propia Consejería.
Es hora ya de actuar y de moverse, como bien exigen los médicos y los usuarios que son los verdaderos damnificados de un software que, lejos de agilizar la actividad sanitaria, que es uno de los objetivos por los que se concibió, la ralentiza, cuando no la paraliza por completo.
«Algo tendremos que hacer para mover del sillón a los responsables de la Consejería de Sanidad», señala el presidente del Colegio de Médicos de Castilla y León, José Luis Díaz Villarig. No le falta razón. Llegados a este punto, los responsables de la gestión sanitaria castellana y leonesa no pueden mirar para otro lado. Y, mucho menos, tratar de minimizar o quitar hierro a los continuos errores del sistema.
Cuando los facultativos y los pacientes, quienes utilizan en primera persona el Medora, ven sus continuos fallos y alertan de los mismos, lo que menos esperan es que no se les escuche o que aquello que denuncian se frivolice como un simple fallo más, sin importancia.
Nadie exige la perfección máxima, entre otras cosas porque no existe. Pero lo que sí resulta exigible es que se aspire a que el número de incidencias sean prácticamente nulas. Negar ahora que Medora tiene y genera problemas en el día a día de la Sanidad de Castilla yLeón es ir en contra de una realidad tan preocupante, como real. Desde la Consejería de Sanidad se tiene que actuar ya en la corrección de esos esos erroes.
Es obligado que entienda que poner fin a los fallos de Medora es, hoy por hoy, una de sus prioridades máximas.