Diario de Valladolid

GANADERÍA

La cabra moncaína resiste en los rebaños abocada a desaparecer

En apenas cinco años se ha reducido a la mitad el censo de estos animales que tuvieron en su momento gran presencia en Campo de Gómara y el Moncayo

En Soria apenas quedan tres rebaños con ejemplares de cabra moncaína

En Soria apenas quedan tres rebaños con ejemplares de cabra moncaínafoto cedida por santiago álvarez

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Irene Llorente Yoldi

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Incluida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, la cabra moncaína ha tenido una importante presencia en la comarca soriana de Campo de Gómara y las faldas del Moncayo, pero en la actualidad la gran mayoría de los ejemplares puros se concentran en la vertiente aragonesa de la sierra. De hecho, en Soria apenas quedan media docena de rebaños de cabras y ovejas que incluyen alguno de estos animales, pero no superarán la veintena y sin certificados que avalen su raza.

Hace más de una década la cabra moncaína fue incluida en el Programa nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas que entonces puso en marcha el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, al estar dentro del catálogo de razas autóctonas en peligro de extinción. Pero lejos de recibir un impulso en los cinco últimos años su censo se ha reducido a la mitad: apenas hay 23 ganaderías activas con un total de 1.404 animales, y en el registro del Ministerio figuran todas ellas en la provincia de Zaragoza. En 2021 había 2.787 cabras y 41 explotaciones, pero es que en 2016 el censo superaba las 3.100, lo que da una idea de la recesión de la raza.

La realidad es que en la actualidad sólo Aragón tiene un programa de cría presentada por la Asociación Aragonesa de Ganaderos de Caprino de Raza Moncaína. En Castilla y León no se contemplan ayudas para el fomento de esta raza, de modo que los ganaderos de la provincia no han encontrado el respaldo económico para apostar por la cabra moncaína en la cara ‘oeste’ de este monte del Sistema Ibérico, si bien dada la evolución del censo tampoco está teniendo resultado hasta el momento.

En la provincia de Soria apenas quedan rebaños con algún ejemplar de cabra moncaína, y uno de ellos es el de Pedro Cabrejas Peña, que gestiona la explotación junto con su hermano. Cuentan en Ciria con unas 90 cabras que pastan junto con las ovejas y «menos de diez» son de la raza moncaína. Hace unos años tenían más del doble, unas 24, pero las han ido quitando primero porque su manejo es más difícil que las ovejas, pero también porque no resultan rentables para producción. «Crían menos y dan menos leche», señala este ganadero, comparando con las ovejas, que sacan 25 corderos al año, las cabras solo dan 15 animales y la moncaína alguno menos, incluso.

Pedro y su hermano son la quinta generación de ganaderos. Han tomado el relevo de su madre, Adela, y por el momento quieren seguir con el oficio, eso sí, ellos solos, ya que no encuentran gente para trabajar como pastores.

Pedro lamenta también el «martirio de los papeleos». Cree que las administraciones apoyan sólo de palabra el mantenimiento del ganado extensivo, porque en la práctica no hay más que pegas que complican todo el funcionamiento diario, que ya de por sí es costoso, porque con los animales no hay descanso.

«Todos los días hay que sacarlos y darles de comer, lo que supone una esclavitud para el que se dedica a ello. Si luego los precios compensaran, ese esfuerzo, se podría mantener este oficio, pero si los precios están por los suelos y no hay ayudas reales para sostener la ganadería de extensivo, acabará desapareciendo por falta de rentabilidad», y añade que «cada día es más difícil y no por el cuidado de los animales, sino por el papeleo y la burocracia».

Sobre todo defiende la ganadería de extensivo por la limpieza de los montes que realizan los animales, lo que debería llevar a las administraciones a implicarse de verdad, más en los últimos tiempos, con los incendios forestales que se han registrado.

Pedro calcula que no habrá más que dos o tres rebaños en Soria con cabras moncaínas. «Nosotros las mantenemos porque nos gustan, pero no vamos reponiendo». Y es que se explota principalmente para la producción de carne de cabrito y, en menor medida, para la elaboración artesanal de quesos debido a sus cualidades lecheras.

En Castilla y León las razas en peligro de extinción se pueden beneficiar de las ayudas a las asociaciones de razas autóctonas, destinadas al fomento de razas autóctonas en peligro de extinción reconocidas por la Junta; y las ayudas a la inscripción de ejemplares de razas puras de Castilla y León en libros genealógicos, cuyo objetivo es fomentar la inscripción de ejemplares en el registro definitivo de los libros genealógicos de las razas consideradas de Castilla y León. Pero en ninguno de los listados figura la cabra moncaína, de modo que los ganaderos sorianos se quedan fuera. De hecho, la falta de subvenciones ha provocado que los animales ni siquiera cuenten con certificados que den fe de su pertenencia a esta raza.

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