AJO DE SOPAS (PALENCIA)
Una vuelta a la cocina castellana en Palencia
El proyecto de Alberto Soto combina lo "informal" con un nuevo concepto en cuanto a texturas y presentaciones

Alberto Soto, chef y propietario de Cepa 21 y Ajo de Sopas, en la terraza exterior donde se sitúa el invernadero.
Ajo de Sopas surge de la morriña de «volver a casa» para llevar a Palencia «todo lo aprendido y acercarlo a los palentino». Alberto Soto, chef y propietario, tras finalizar sus estudios de cocina y pasar por los fuegos de diferentes restaurantes consiguió escalar puestos hasta alcanzar ser jefe de cocina.
Después de este punto de inflexión inició su propio proyecto dentro de la hostelería con Cepa 21. Pero Ajo de Sopas es un represo a su «ciudad natal» con el objetivo de darle «una vuelta a la cocina castellana».
La carta esta compuesta por dos conceptos: «picoteo» y el gran menú. La primera opción el chef la define como «informal» en la que predominan las «raciones para compartir» que se sirven en una terraza en la que tienen situado a su vez un invernadero.
Entre los platos más aclamados por los comensales en esta opción son el huevo con bechamel trufado, las empanadillas Robuchón compuestas del langostino con el mismo nombre con albahaca, el surtido de croquetas cremosas y el cerdito que se basa en una base de patata aliñada con un toque de picante, torrezno de Soria y chimichurri de pistacho.
Mientras que el Gran Menú Ajo de Sopas se esta formado por cuatro aperitivos dependiendo de la época del año pueden pasar de guisos a cremas frías o platos más frescos, cuatro principales que se dividen en un plato de pescado y uno de carne, el prepostre basado en sabores cítricos y el postre con la apuesta dulce.
A través del producto de «cercanía y palentino», Alberto define el concepto del restaurante como «una comida un poco rara», en el buen sentido. Alberto Soto ha apostado entre los fogones por dar «una vuelta»: «Coger el producto y el plato castellano de toda la vida y le damos una vuelta en cuanto a texturas y presentaciones».
El restaurante tiene como principal objetivo que los comensales puedan disfrutar de una experiencia «absolutamente sensorial» en el que se funden en las sartenes y los cazos el producto con la creatividad del chef y la estética.