PEÑA SOLARCO
Una cima discreta, un paisaje inmenso
Desde Torrestío, un itinerario invernal que se adentra en los valles de Babia para alcanzar un excelente mirador natural entre Somiedo y la cordillera Cantábrica

Un montañero a la entrada del Valle de Cualmarce, con la Peña Solarco al fondo.
En el extremo noroccidental de la provincia de León, donde la cordillera Cantábrica comienza a fundirse con Asturias, se extiende Babia, una comarca de amplios valles de origen glaciar, pueblos pequeños y montañas de perfil amable pero carácter rotundo. En este entorno vamos a ir hasta la localidad de Torrestío, a los pies del Puerto de Ventana, un paso histórico entre León y Asturias. Torrestío es un pueblo de montaña en el sentido más pleno del término: pequeño, recogido y estrechamente vinculado a su entorno natural. Desde sus calles parten antiguas rutas ganaderas y caminos que hoy sirven de base para algunas de las excursiones más interesantes de Babia.
El invierno se ha instalado definitivamente en estas montañas y la nieve, por fin, ha vestido de blanco las cumbres más altas, transformando el paisaje en un escenario silencioso y luminoso de enorme belleza. Es el momento de disfrutar de las condiciones, pero ahora más que nunca, con la debida prudencia. La exigencia de planificar bien la actividad, adaptándola a nuestro nivel físico y técnico, en invierno se multiplica, puesto que el estado de la nieve, el riesgo de avalanchas o la presencia de placas de hielo pueden convertir un recorrido sencillo en una actividad comprometida. Llevar material adecuado y saber utilizarlo es, sencillamente, obligatorio. Con esas condicionantes, rutas como la que hoy proponemos, nos pueden permitir disfrutar de una agradable jornada de montaña
Torrestío, puerta de entrada a la montaña
Nuestro punto de partida es la localidad leonesa de Torrestío, localidad que atravesamos completamente en dirección oeste hasta cruzar el puente sobre el río en dirección hacia el puerto de la Farrapona.
Será el momento de dejar el coche. Apenas dejamos atrás las últimas casas, un desvío marca nuestra ruta. La pista principal continúa hacia la Farrapona y los lagos de Somiedo, pero nosotros giramos a la izquierda, hacia el sur, remontando con decisión una primera cuesta junto al arroyo Valverde. Superado este tramo, el paisaje se abre de repente y nos da la bienvenida el amplio y hermoso valle de Valverde. Caminamos ahora con más comodidad por un terreno suave, mientras al fondo aparece la poderosa silueta del Morronegro, una de las cumbres emblemáticas de la zona.
Entre Vallera y Solarco: el paso del Cualmarce
A la altura de la cabaña ganadera de Meroquil comenzamos a bordear las faldas orientales de Peña Vallera, avanzando poco a poco hacia el valle del Cualmarce, que representa el paso natural que separa las cumbres de Peña Vallera y Solarco.
Entramos en este valle en dirección oeste, con los verticales farallones del Cualmarce cerrando el horizonte. Poco después giramos nuevamente al sur, buscando la collada de Solarco, punto de unión entre Peña Solarco y Peña Calabazosa. Un corto pero empinado repecho nos deposita finalmente en la cima de nuestra cumbre.
Desde aquí, la recompensa es mayúscula. Peña Solarco se convierte en un magnífico mirador sobre los valles de Babia, un auténtico balcón natural desde el que se dominan cumbres tan cercanas como Morronegro, Calabazosa o Peña Congosto, todas ellas envueltas en un paisaje invernal de gran pureza.
El regreso: decidir con prudencia
El descenso por la vertiente contraria no es una opción: Se trata de una pendiente fuerte y muy peligrosa, que además con frecuencia está cubierta de nieve dura y hielo, muy propensa a las avalanchas. Lo más sensato es regresar por el mismo itinerario de subida hasta la collada de Solarco.
Desde aquí, en función de las condiciones de la nieve, podremos plantearnos completar un circuito descendiendo hacia el sur, al valle del Congosto, y rodear la montaña para regresar al valle de Valverde desde su cabecera. Esta alternativa, exige evaluar con atención el estado de la nieve, especialmente en la vertiente noreste del Solarco, donde no es raro que se formen avalanchas. En ese caso, la prudencia aconseja separarse mantenerse alejados de las laderas más empinadas pasando incluso a la margen derecha del arroyo Valverde para evitar problemas.
El regreso nos devuelve al amplio valle de Valverde y, siguiendo nuestros propios pasos, de nuevo a Torrestío, cerrando una jornada de montaña que resume a la perfección el encanto del invierno en Babia: espacios abiertos, silencio, luz y la sensación de caminar por un territorio aún auténtico.