PALENCIA

Industrializar la construcción

Una empresa con sede en Dueñas apuesta por innovar mediante el diseño y prefabricación de pods de baño modulares listos para ser instalados en obras de toda España

Pedro D. García Fernández junto con parte equipo de la empresa.MODULACCIÓN

Publicado por
Maria Bausela

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El sector de la construcción es uno de los que presenta mayores retos debido a la necesidad de mano de obra cualificada, medidas de seguridad y el control de grandes cantidades de materiales. Es por ello que, en caso de darse algún fallo en esta cadena, puede afectar en gran medida a los plazos establecidos para las obras y retrasar el trabajo.

Desde Palencia llega una iniciativa innovadora que merma esta problemática mediante el diseño y prefabricación de pods de baño modulares listos para ser instalados en obras de toda España. La empresa Modulacción, ubicada en Dueñas, trabaja bajo la dirección de Pedro D. García Fernández, ingeniero de Caminos con más de 25 años de experiencia en el sector de la construcción que le han permitido entrar en contacto con la obra tradicional y los procesos industriales. Algo que quiere unir con su trabajo desde la localidad palentina mediante la industrialización de la construcción.

«Estamos viviendo un momento en el que un sector está empezando a transformarse profundamente y tenemos la oportunidad de participar en ese cambio desde dentro. Modulacción surge precisamente de observar los problemas recurrentes de la construcción tradicional, como la dificultad para coordinar oficios, incertidumbre en los plazos, variabilidad en los acabados, dependencia de mano de obra desplazada a cada obra y dificultad para mantener una calidad homogénea…; y preguntarnos qué parte de un edificio podía trasladarse a un entorno industrial», apunta el CEO de la entidad.

Concretamente, optaron por el diseño de baños prefabricados, ya que son un tipo de estancia que concentra «muchas especialidades en pocos metros cuadrados». Engloba instalaciones eléctricas y de fontanería, impermeabilización, revestimientos, sanitarios, mobiliario, iluminación… «Es probablemente uno de los espacios más complejos de un edificio en relación con su tamaño. En pocos metros intervienen muchísimos oficios y materiales, por ello, cualquier error puede afectar a otras fases de la obra».

Esta relativa complejidad en su construcción y diseño supone que poder industrializar su creación, trabajar con procesos controlados, planificación, herramientas adecuadas, condiciones estables y controles de calidad sistemáticos «pueda aportar un valor añadido a la obra muy importante».

Pero remarca que también les interesaba porque supone un reto «considerable». Esto se debe a que, en general, los baños son espacios que más buscan diferenciarse en un mercado inmobiliario y arquitectónico tan competitivo como el actual, especialmente en el caso de edificaciones que no son viviendas.

Desde la empresa trabajan en otros sectores como el hotelero, las residencias de estudiantes, las residencias de mayores, el coliving, el senior living, los hospitales y edificios de carácter sociosanitario.

Áreas que presentan sus propios retos, ya que existe cierto grado de repetición y aspectos como el plazo, la calidad, la coordinación de instalaciones o la reducción de trabajos en obra adquieren una importancia mucho mayor. «Ahí es donde la industrialización puede aportar especialmente valor».

«Sería relativamente sencillo plantear una fábrica para producir miles de baños exactamente iguales. Pero un hotel no quiere necesariamente el mismo baño que una residencia de estudiantes, dos promociones de vivienda tampoco tienen por qué compartir dimensiones o acabados, etc.».

Por ello, el reto es conseguir esa eficiencia industrial manteniendo la capacidad de personalización. «Queremos desarrollar líneas de fabricación flexibles, capaces de adaptarse al cliente siempre que sea técnicamente razonable, sin perder productividad ni control».

A la hora de abordar un nuevo proyecto, su trabajo comienza antes de entrar en la fábrica. Es fundamental que en primer lugar se establezcan conversaciones con el cliente que detallen el desarrollo técnico del baño, teniendo en cuenta su geometría, estructura, instalaciones, materiales y necesidades específicas, de cara a que, posteriormente, puedan ser trasladadas estas características a la fabricación.

Ya en sus instalaciones de Dueñas comienza la prefabricación de estos baños mediante un proceso secuenciado, incluyendo la estructura, cerramientos, instalaciones eléctricas y de fontanería, impermeabilización, revestimientos, techos, sanitarios, mobiliario, iluminación y los acabados previstos durante la etapa de diseño.

Es en esta etapa donde trabajar en condiciones industriales realmente beneficia al proyecto, ya que realizan controles de calidad y pruebas antes de que el módulo abandone las instalaciones y sea transportado hasta la obra, donde se instala mediante las conexiones necesarias con las instalaciones generales del edificio.

Llegar a este proceso tuvo sus dificultades para la empresa palentina, puesto que, tras pasar por una etapa de conceptualización y prototipado, necesitaban ir más allá, «entender el producto, fabricar las primeras unidades, cometer errores, aprender y comprobar qué soluciones funcionan realmente».

De esos errores pudieron adquirir los conocimientos necesarios para empezar una segunda fase centrada en convertir ese prototipo, esa idea, en un proceso de fabricación. «No basta con saber construir un baño; hay que ser capaz de fabricar el segundo mejor que el primero, el décimo mejor que el segundo y hacerlo de manera repetible».

Actualmente, continúan creciendo y aprendiendo con la que García Fernández considera como su tercera etapa de trabajo, en la cual están impulsando la industrialización de los procesos, analizando todos los elementos que aportan su granito de arena a la producción de sus baños, como la logística interna, preparación de materiales, diseño, producción, instalaciones…; de cara a dar con posibles aspectos a mejorar.

«Muchas veces la mejora no procede de una gran máquina. Procede de realizar veinte pequeñas mejoras en veinte puntos diferentes y conseguir que todas trabajen conjuntamente. No queremos automatizar un proceso ineficiente. Primero hay que simplificarlo, eliminar movimientos innecesarios, reducir desperdicios, estabilizarlo y después decidir dónde tiene realmente sentido incorporar tecnología o automatización».

A la vez que avanzan con esas tareas, la empresa continúa creciendo en su proyección nacional e incluso cuenta con posibilidades de trabajar a nivel internacional. A día de hoy ya han enviado baños desde Palencia a toda España y están trabajando en proyectos en Mallorca a la vez que preparan ofertas para proyectos en otros países.

«Los retos que están impulsando la industrialización de la construcción, especialmente la falta de mano de obra cualificada, no son exclusivos de España, sino que afectan a buena parte de Europa. Por ello, la construcción industrializada no entiende tanto de fronteras como de logística, diseño, normativa y capacidad productiva».

«Cuando eres capaz de fabricar un producto terminado, controlado y transportable, el mercado potencial se amplía considerablemente. Nuestro objetivo es que Modulacción sea una empresa nacida en Castilla y León, capaz de trabajar en cualquier punto de España y competir progresivamente en mercados internacionales», incide Pedro D. García Fernández.

«Trasladamos el trabajo de un entorno variable en la obra a un entorno industrial mucho más controlado»

Dentro de las principales cualidades que hacen destacar su apuesta por la industrialización de la construcción el CEO de Modulacción, Pedro D. García Fernández, destaca su capacidad para dar certidumbre y seguridad al cliente. «En una fábrica podemos controlar mejor las condiciones de ejecución, los materiales, las instalaciones, etc. Podemos realizar comprobaciones y pruebas antes de que el baño salga hacia la obra y detectar incidencias en un entorno controlado. Eso permite entregar un producto con un nivel de calidad alto y reducir las incidencias y trabajos de postventa».

«En una obra con 80 baños, por ejemplo, el cliente puede saber que va a disponer de esas 80 unidades terminadas dentro de una planificación determinada, sin tener que coordinar en cada uno de ellos la entrada sucesiva de todos los profesionales y oficios que intervienen».

«Y cuantas más personas y operaciones concentremos en una obra, mayor es también la exposición a situaciones de riesgo», incide.

Trabajar en una fábrica, a nivel de suelo, con puestos preparados, herramientas y materiales próximos y sin depender de las condiciones meteorológicas permite «desarrollar muchas operaciones en un entorno más controlado y seguro».

Adicionalmente, apunta que la industrialización permite diseñar pensando en reducir desperdicios. «Podemos optimizar cortes, controlar consumos y segregar prácticamente todos los residuos que generamos; de hecho, en algunos casos llegamos a separar materiales para los que actualmente ni siquiera existe todavía una recogida diferenciada adecuada».

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El CEO de la empresa remarca que su objetivo es «desarrollar una industria capaz de fabricar diferentes soluciones con eficiencia. No queremos que todos los edificios tengan el mismo baño, sino conseguir que baños diferentes puedan fabricarse con eficiencia industrial. En definitiva, es trasladar una gran cantidad de trabajo desde un entorno complejo, variable y congestionado como puede ser una obra a un entorno industrial mucho más controlado».