El dinero no es problema para despedir a Almada
El entrenador anuncia que si el club decide destituirlo, sólo cobrará «hasta el último día que trabaje» / «Tienen las manos liberadas, ya se lo he expresado, no nos aferraremos al contrato»

Almada, de pie junto a sus ayudantes, en el partido de Copa del Rey en Portugalete.
Guillermo Almada ha entrado en bucle en cuanto a su discurso deportivo. Los malos resultados le han separado de la realidad y exhibe, como si fuesen las orejas del toro pasaportado, sus dos trofeos particulares de esta temporada: su trabajo -que considera bueno, como el de su plantilla, pero que se estropea por la falta de puntería de sus jugadores- y las estadísticas. Esas que, como todo político sabe, siempre juegan a favor si se saben moldear.
El uruguayo se queda con los récords que indican lo cerca que se sitúa del objetivo, pero no muestra la estadística suprema del fútbol: la clasificación. Su Pucela es décimo. Por debajo del Ceuta y del Castellón, rivales a los que dio un repaso en los dos primeros partidos de Liga. Desde entonces su equipo se ha ido deconstruyendo, como la tortilla de Adrià. Ni presiona de modo uniforme y adelantado, ni sabe hacer daño por dentro y por las bandas, y le penalizan mucho sus escasos errores defensivos.
Almada sigue empeñado en que la ejecución es cosa de los jugadores y hasta ese apartado, en lo que depende de él, todo se hace bien. Se echa encima la responsabilidad de lo que realiza el equipo pero al mismo tiempo no muestra ni un atisbo de autocrítica, por lo que indirectamente arroja el peso de la falta de gol a los jugadores.
Pura bipolaridad futbolística que además es muy difícil de arreglar. Si se hace todo lo posible para marcar y si se trabaja mucho para ello pero no se consigue, ¿no será que falta calidad? El charrúa elude el envite y muestra su desacuerdo con que su juego más sólido tácticamente sucediese en los dos primeros encuentros de Liga, excepto episodios sueltos como la primera parte de Riazor. Lo prueban... las estadísticas.
«Los mejores partidos no fueron los dos primeros, por más que ganamos. Hubo muchos en los que jugamos futbolísticamente mucho mejor. No voy a discutir la calidad de los futbolistas que tenemos. Muchos están en un proceso de mejora y eso lleva su tiempo. No se tocan con una varita mágica y mejoran de un día para otro. Es un proceso. Y si tenemos todos los números estadísticos, es que algo se está haciendo para generarlos. En todos los partidos, excepto en Albacete, fuimos superiores. Lo dicen las estadísticas, no yo. En otra situación tendríamos más goles pero el principal responsable soy yo. Asumo la responsabilidad».
El gol se tiene o no se tiene. ¿Se puede mejorar con trabajo? Está claro que lo que hay no convence del todo al míster. «Tengo que intentarlo, porque la disposición de los futbolistas es importante. En el periodo de pases intentaremos mejorar con algún jugador que esté a nuestro alcance, con características que no tenemos. Por eso se paga tanto por los goleadores. Traslucen todo lo que genera un equipo».
El lado bueno del suramericano es que conoce demasiado bien el fútbol como para no ser consciente de que son los puntos, y no los tiros puerta, los que marcan el futuro de equipos y entrenadores. Sabe que el suyo está en el aire. Y lo asume con una elegancia y un desinterés económico que no son nada habituales en el mundo del fútbol.
«No estoy atornillado a ningún lado. Se lo dije a los dueños. Siempre fue un proyecto a largo plazo y estamos convencidos, y el club también, de que vamos por bien camino. Pero si en algún momento los dueños quieren tomar alguna decisión, no nos vamos a aferrar al contrato. Me pagan hasta el último día que trabaje y tienen las manos liberadas. Ya se lo he expresado».
Pero no ve su adiós como algo inmediato. «Estamos entre gente de bien y honesta. Nos sentimos muy respaldados por los dueños, los directivos, el director deportivo y sobre todo por los jugadores, que es la parte más importante. Y ellos creen».
Almada percibe cierto hastío en la afición aunque pide su aliento. «La gente puede hacerlo que quiera, pero yo apoyaría a los jóvenes y al equipo, porque es la mejor manera de ayudarlos, a pesar de no estamos dando (a la hinchada) lo que se merece. Lo que puedes exigir a un jugador es que se mate, y eso lo están haciendo. Terminan extenuados por entrega, disposición y sufrimiento. Si les chiflamos, vamos contra nuestro propio equipo y queda muchísimo campeonato. El Málaga, nuestro próximo rival, será durísimo».
Con la mejoría de Latasa, que volvió tras su lesión para jugar la segunda parte de San Sebastián, se abre la duda del dibujo táctico que colocará ante el cuadro andaluz, con uno o dos delanteros. Parece decantarse por la primera opción. «En el último partido tuvimos más fluidez en el primer tiempo que en el segundo. Es una situación que valoro y seguramente insistiremos en ello para que pisen más área Ponceau, Lachuer y los extremos, para acompañar a Marcos André».
Las bajas blanquivioleta son las ya conocidas. «Delgado y Koke siguen con molestias y Garri está recuperándose. No recuperamos a nadie. Y Javi Sánchez sigue con molestias de pubis».