Luis Pérez, sin novedad
El lateral entrenó junto al resto del equipo tras la agresión a Latasa
El club explica que el reglamento de régimen interno no permite apartarlo hasta que se juzgue su acción en el banquillo pucelano

Luis Pérez sale al entrenamiento del Real Valladolid.
La imagen del cruce de palabras ente Luis Pérez y Latasa, con posterior agresión del primero sobre el segundo, dio la vuelta al mundo. En sentido textual. En todos los idiomas, las informaciones recogían dos palabras: pelea y Valladolid. Una unión dolorosa si la violencia se ejerce sobre alguien ajeno, pero mortal cuando tiene lugar entre jugadores del mismo bando, en un episodio incalificable desde el punto de vista deportivo.
El encuentro contra el Getafe se disputó el domingo a las 18.30. Casi dos horas y media después del final del choque, el club emitió un comunicado con el anuncio de que procedería a la aplicación del Reglamento General de Régimen Disciplinario con ambos jugadores.
El lunes, el vídeo ya había sido visto por casi todo el mundo, como si fuese el nuevo anuncio de Coca-Cola. El equipo celebró su habitual entrenamiento postpartido por la mañana en Zorrilla, a puerta cerrada bajo total secreto, para que ni aficionados ni informadores supiesen quiénes trabajaban sobre el césped, protegiendo a la plantilla. Los futbolistas pasaban directamente del túnel, dejando su coche, a los vestuario, para repetir tras la sesión el camino inverso.
No se sabía quiénes habían entrenado y desde el club tampoco se facilitó la información. Pero Luis Pérez y Latasa estuvieron en la sesión, pese a que no hubiese constancia gráfica de su presencia.
El martes descansó la plantilla. Y el miércoles estaba citada para comenzar su trabajo a partir de las 17.00 horas en los Anexos, a puerta cerrada. Pero como todavía no existe un túnel que una el estadio Zorrilla y los Campos Anexos, se pudo ver desfilar al completo a los jugadores citados para la sesión de trabajo, en los escasos quince metros que separan ambas instalaciones.
Y allí estaban tanto Luis Pérez como Latasa. Su salida fue diferente. El defensa lo hizo en solitario, acompañado por una botella de agua y mirando hacia los lados para ver la reacción de los escasos aficionados presentes, casi todos padres de los niños que van a entrenar al resto de campos.
El delantero fue saludado por algunos seguidores y respondió colocando el pulgar hacia arriba. Incluso se hizo una foto con un niño que se lo solicitó. El veredicto de la calle por el incidente entre ambos jugadores sólo se puede conocer mediante una votación, pero las filias parecen dirigirse tanto en los ayer presentes como en redes sociales (significativas, pero no decisivas) por Latasa, el jugador que no respondió a la agresión física de su compañero, evitando de esta forma que el incidente aumentase aún más su carga explosiva.
La extrañeza de parte de la afición por el hecho de que Luis Pérez no haya sido ya apartado del grupo, a la espera de la sanción definitiva, la explica el club por la imposibilidad de proceder de esta forma. «Hay que seguir escrupulosamente lo que marca la ley respecto a los expedientes disciplinarios», comenta Jorge Santiago, portavoz de la entidad.
El reglamento de régimen interno blanquivioleta, similar al de casi todos los clubes profesionales, no contempla apartar a un jugador mientas se resuelve su expediente.
Para entender el alcance de la presunción de inocencia basta observar el caso más reciente y que toca muy tangencialmente al Real Valladolid, sólo por ser uno de los ex equipos del afectado.
Álvaro Aguado fue denunciado por una trabajadora del Espanyol, su actual club, por una presunta agresión sexual. El club barcelonés ha manifestado que hasta que no haya una resolución judicial, no tomará una decisión sobre lo ocurrido. El centrocampista entrena estos días con total normalidad.
Quien ha salido en defensa de Luis Pérez es su ex compañero y amigo Roberto Jiménez, portero del Real Valladolid en las temporadas 20-21 y 21-22, en las que coincidió con el lateral. En una historia de Instagram, el ex arquero escribió estos dos párrafos: «Los que te conocemos sabemos que te mueres por lo que haces. Y que sufres por ti y por quien siente los colores de sus equipos. Porque así te has criado tú, y nadie te ha regalado nada».
«Equivocarnos... Pffff, ¡que levante la mano el que no! Ganar, perder, fallar, acertar... todo efímero y pasajero. Siempre en mi equipo, querido Luis Pérez Maqueda».
«Sólo puedo darte gracias», le respondió el lateral.
BUNKERIZACIÓN DEL CLUB
Cada vez que hay problemas de grueso calibre, el Real Valladolid se bunkeriza. Y en la última temporada ese cerrojo situado por dentro ha corrido en varias ocasiones.
El club blanquivioleta ha pasado en los últimos años de dejar la puerta abierta en todos los entrenamientos y hablar con quien cada periodista quisiese, a ir restringiéndolas sesiones a puerta abierta y elegir entre todos los informadores un futbolista para hablar. La anteúltima vuelta de tuerca fue una sesión a puerta abierta a la semana (habitualmente la de recuperación, en la que apenas se ve nada) y un jugador en rueda de prensa intersemanal, nombrado por el club.
El siguiente paso estaba al caer: todas las sesiones de trabajo a puerta cerrada y sin que hable jugador alguno. Esta semana lo primero está asegurado en la agenda del club, para que nadie increpe a Luis Pérez y, en menos medida, a Latasa, aunque la afición pucelana es muy pacífica.
Respecto al jugador que hable, el club aún no ha decidido si va a salir alguno, antes de que Álvaro Rubio comparezca en la rueda de prensa previa al partido.

Latasa sale al entrenamiento del Real Valladolid y posa con un niño.
Luis Pérez y Latasa entrenan

Latasa muestra el pulgar hacia arriba antes del entrenamiento del Real Valladolid.
Luis Pérez y Latasa entrenan

Luis Pérez mira hacia un lado antes del entrenamiento del Real Valladolid.