Diario de Valladolid

REAL VALLADOLID-NÀSTIC (CRÓNICA)

La peor versión

El modesto Nàstic, que llegó a Zorrilla en zona de descenso, sorprende a un desastroso Valladolid en los contraataques (0-3) / Estéril dominio local con abuso de centros al área / Luis César reacciona muy tarde

Mata no llega al balón ante la presencia de los centrales Molina y Suzuki y de Dimitrievski, ayer en Zorrilla.-J. M. LOSTAU

Mata no llega al balón ante la presencia de los centrales Molina y Suzuki y de Dimitrievski, ayer en Zorrilla.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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No es aconsejable hacer las cuentas de la lechera. Es el gran peligro del fútbol. Uno mira la clasificación y los resultados de los partidos que han abierto la jornada y comienza a hacerse ilusiones. El Nàstic parecía el rival apropiado para romper una racha de tres empates consecutivos y la sorpresa no pudo ser más desagradable. No hubo empate pero tampoco victoria local. El Nàstic se cerró bien en su área -se atrincheró sería más correcto- y sacudió al Valladolid en los contraataques. Los partidos se juegan en el césped y en los banquillos y en ambos ganó ayer el equipo visitante y por goleada.

El Valladolid llevó la iniciativa, tuvo más tiempo el balón y estuvo rondando la portería defendida por Dimitrievski de forma constante, aunque en la mayoría de las ocasiones sus jugadas finalizaban con centros bombeados que facilitaban el trabajo defensivo. El Valladolid lanzó nueve córners en el primer tiempo; el Nàstic, ninguno. Pero la eficacia se mide con los goles y Masip encajó tres, el segundo después de cometer un fallo espectacular al abandonar la portería y marrar también en el despeje, lo que facilitó el remate de Jean Luc. Era el 0-2. Acababa de comenzar el segundo tiempo y las sensaciones en Zorrilla no eran las mejores. El Valladolid también iba perdiendo 0-2 ante el Lugo y empató pero con un juego diferente. Ayer dio la impresión de que los hombres de Luis César disputaban un partido de pelota. Toni trataba de abrir el juego a las bandas porque enfrente vio un frontón con la poblada zaga visitante, primero con cuatro defensas y al final con cinco y con seis.

El Valladolid es el segundo equipo más goleado de la categoría. El dato no es casual. Es el fruto de los reiterados fallos, que empiezan en el centro del campo, continúan en las inmediaciones del área y en ocasiones terminan casi en la línea de meta. El 0-1 fue un claro ejemplo. El centro de Kakabadze desde el lateral derecho fue cabeceado cómodamente por Mesa, que se coló entre los centrales y marcó a placer. Era la primera llegada del Nàstic y el partido comenzaba a complicarse en el minuto 9.

El Valladolid fue el dueño del balón pero no le sirvió para nada. El Nàstic se lo cedió porque no tenía ninguna intención de disputárselo en el centro del campo. El conjunto catalán estuvo más pendiente de Mata y su misión era claramente de contención. Toni volvió a ser uno de los protagonistas del partido. Sus compañeros le buscaron de forma continua y él asumió ese liderazgo pero no tuvo el acierto de partidos anteriores. Muchos de sus centros eran despejados por los centrales y cuando probó con remates a portería lanzó flojo o desviado. Tampoco era su día.

El partido se jugó en el campo del Nàstic. Anuar también buscó las bandas porque era la única forma de romper el cerrojazo, pero no encontró colaboración porque Plano intervino poco en el juego y Salvador tampoco pudo salir de ese laberinto que formó el Nástic entre el área y su zona de medios.

El 0-2 terminó por destrozar al Valladolid. Fue otro regalo, otro fallo, en un vertiginoso contraataque. Masip se precipitó en su salida, marró también al tratar de alejar el balón y permitió que Jean Luc lanzase desde lejos al ver la portería vacía. Este gol pesó como una losa. El triunfo del Nàstic en ese momento se producía también en los banquillos porque el primer cambio de Luis César llegó demasiado tarde. Cuando Gianniotas sustituyó a Anuar (minuto 56) el partido ya estaba cuesta arriba.

El Nàstic, entretanto, seguía fiel a su guión. Había montado su cuartel general con dos líneas muy juntas por delante del área y tenía además jugadores que más bien parecían atletas cada vez que el Valladolid perdía el balón. Si la primera sustitución llegó tarde, la segunda también apareció con varios minutos de retraso. En el momento que Hervías pisó el césped el Valladolid ya estaba al borde del K.O.

El último manotazo llegó en el minuto 63. Delgado realizó un control antológico con el que se quitó de encima la marca de Ángel y cedió el balón a Mesa, que soltó un trallazo descomunal. Fue una goleada sin paliativos. El Nàstic sale por la puerta grande y le ha mandado un serio aviso al Valladolid.

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