BALONCESTO / FEMENINO
Fuga de talentos
Siguiendo el camino de Celia García, Irene Pérez y Cristina Soriano, la vallisoletana Marta Aranda, gracias a una beca, abrirá la puerta del baloncesto universitario americano

Marta Aranda, con su última camisetam, la de la Universidad de Valladolid.-E.M.
Sin un baloncesto femenino de élite o semi élite arraigado en Valladolid (Ponce y UVa fueron dueños de esta situación en los últimos años hasta sus descensos), la fuga de talentos se convierte en el pan nuestro de cada día. Para las más jóvenes, para las jugadoras que acaban su etapa en la categoría júnior y sin un equipo senior cuanto menos en la Liga Femenina 2 al que agarrarse, la ventana del baloncesto universitario se convierte en la mejor solución. Un territorio por otra parte, el del baloncesto universitario americano, al que no todo el mundo puede acceder. Para ello hay que brillar y estar en el escaparate ante los ojos de los llamados ‘caza-talentos’, ojeadores o representantes, que rastrean el mercado nacional con la intención de proyectar a sus clientes a cambio de una pequeña comisión.
Siguiendo el camino emprendido por tres vallisoletanas, Celia García (Cardinals Incarnate de San Antonio de la NCAA 1), Irene Pérez (Southern Nazaren de Oklahoma de la NCAA 2) y Cristina Soriano (Monroe Mustangs de Nueva York en la NJCAA), otra vallisoletana, Marta Aranda, ha decidido también hacer las Américas. Maleta en mano la alero de la Universidad de Valladolid viajará a Estados Unidos becada por la agencia W2A Management, para embarcarse en la NCAA 2 en las filas del Florida Southern College. «Mis estudios aún están por decidir, pero probablemente me decantaré por estudiar la carrera International Business. EL año pasado se pusieron en contacto conmigo para ofrecerme la oportunidad de jugar en la Liga Universitaria americana con una beca deportiva», asevera ilusionada.
Marta Aranda se muestra positiva de cara a esta aventura en un mundo para ella desconocido. «Mi principal motivación fue poder compaginar los estudios universitarios con el baloncesto de alto nivel, algo que aquí es bastante complicado ya que a los estudiantes-deportistas no se les ofrecen muchas facilidades a diferencia de en EEUU, además de poder vivir una experiencia única en un entorno totalmente diferente al que estoy acostumbrada. Creo que me va a ayudar a crecer como jugadora pero también a madurar personalmente al tener que independizarme y estar lejos de mi familia y amigos. Para el verano me ha mandado la coach un planning físico y de agilidad, y también trabajo para el tiro», concluye.