BALONCESTO - LEB PLATA - CRÓNICA COMERCIAL ULSA
El deseo no puede superar a la lógica
Un Comercial Ulsa diezmado y cogido entre alfileres cosecha una nueva derrota en casa ante Alcázar / Las ausencias pesaron demasiado

Gullit Mukendi, muy activo en el primer cuarto, intenta palmear ante Ruiz de Carranza.-MIGUEL Á. SANTOS (PHOTOGENIC)
... Y el globo, aquel globo rebosante de ilusión que hace apenas estaba dispuesto a ascender hasta los cielos y comerse el mundo corre el riesgo ahora, por exigencias de un guión escrito con la mayor de las crueldades, no solo de perder aire, un hecho irrefutable, sino de pincharse. El Comercial Ulsa, un equipo diezmado por las lesiones, privado de su raza (comenzando por su entrenador Paco García, con una puñalada en el corazón lanzada desde el propio club, desde la propia plantilla), volvió a caer. Tan sólo fue víctima de un guión que apuntaba que el deseo, a veces, y más en el caso de un equipo con divisiones o con un más que evidente divorcio, como lo quieran llamar, entre el entrenador y los jugadores, no es suficiente para derribar el muro de la lógica. La lógica de doblegar a un equipo muy superior como ayer fue su rival el Seguros Solís Alcázar Basket.
El Comercial Ulsa lo intentó aunque lo hiciera de forma incompleta. Y es que, digan lo que digan, Paco García, otrora pulmón, resorte y estimulador del equipo, fue una caricatura de sí mismo. No fue un entrenador, el que le gusta ser, sino un simple alineador. Las acusaciones por parte de la plantilla de chillar, de gritar de forma poco educada, en definitiva de exigir en exceso, ‘aplatanó’ al entrenador. Esas acusaciones tuvieron el mismo efecto que la kriptonita en Superman.
Y es que este Comercial Ulsa falto de calidad y con carencias visibles por las ausencias de Izquierdo, Sidibe, Graham-Bell, Astilleros y Miguel González, si no tiene un faro que le alumbre, que ilumine, poco o nada tiene que hacer. Su valiente osadía de mantenerse en partido, lamentablemente, como así ocurrió, tenía fecha de caducidad. Todo era una cuestión de tiempo para unos y de paciencia para otros. Y Alcázar, con un baloncesto efectivo que supo sacar provecho al pésimo trabajo defensivo de su adversario, encontró una y otra vez una autopista ante la ausencia de segundas ayudas. El pase extra lo supo explotar a la perfección en busca del tiro liberado. Así, se dedicó a martillear la canasta rival desde más allá de la línea de 6,75 metros (hasta 33 lanzamientos) para desespero del banquillo local.
Ni siquiera el amor propio de jugadores heridos en su orgullo como Davichu y Mukendi, señalados con el dedo, sirvió para modificar el rumbo de la lógica. Porque en el partido de ayer al acierto de los triples (7 de 17, cuatro de Davichu) hacía falta ponerse el mono de trabajo defensivo, una vestimenta que brilló por su ausencia.
El conjunto de un Paco García más ausente o quizás prudente que nunca en su carrera como entrenador, fue siempre a remolque. Tan solo tras el descanso, después de culminar un parcial de 10-0, pareció ser capaz de enseñar los dientes (41-37). Pero fue un espejismo porque la falta de concentración defensiva dio lugar a cuatro mates y 13 canastas sin oposición de un Alcázar serio y disciplinado.
La impotencia de querer y no poder (sin anotar en los últimos cuatro minutos) se vio reflejada en la falta técnica señalada por protestar a Sergio de la Fuente, ayer sin el protagonismo de otros días, a tres minutos para el final y que suponía recibir la puntilla por parte de un Alcázar terriblemente, pese a algunos cambios, seguro de sí mismo (75-86).