EXPOSICIÓN ‘LA INVENCIÓN DEL CUERPO. DESNUDOS, ANATOMÍA, PASIONES’
EL MUSEO DE ESCULTURA DESNUDA LA BELLEZA DEL CUERPO HUMANO
El Museo recorre la evolución del cuerpo humano en el arte desde el siglo XVal XVIII con obras de Goya, Rubens, Zurbarán o Juan de Juni

En la foto principal: María Bolaños, directora del Museo Nacional de Escultura; Luis Lafuente, director general de Bellas Artes; Miguel García Suela, subdirector General de Museos Estatales y Susana Soto,directora del Museo de San Telmo de San Sebastián-J.M. LOSTAU
Desde Rubens hasta Goya. Desde el siglo XV hasta la Ilustración. El Museo Nacional de Escultura desnuda la belleza del cuerpo humano en la exposición La invención del cuerpo. Desnudos, anatomía, pasiones a través de un centenar de obras de artistas como Rubens, Alberto Durero, Gaspar Becerra, Berruguete, José de Ribera, Juan de Juni, Zurbarán o Goya.
Esculturas, dibujos, tratados anatómicos, pinturas, maniquíes, cartillas de dibujo, reliquias o fragmentos de retablos procedentes de más de una decena de museos y galerías nacionales e internacionales se despliegan en el Palacio de Villena hasta el próximo 4 de noviembre para plasmar la importancia del cuerpo humano como foco de atracción del arte, la medicina y la filosofía.
Así, arte y anatomía dialogan en esta exposición organizada en colaboración con el Museo San Telmo y articulada en seis capítulos:Cuerpos en el taller del artista; Cuerpos en acción, hombres máquina; La anatomía y su sombra; El gran espectáculo de las emociones; La violencia, el cuerpo, lo sagrado y Carnositá:figuras de la plenitud.
Un espectáculo inagotable en torno al cuerpo que recibe al visitante con una obra procedente del taller de Rubens, el artista que ‘inventó’ el cuerpo femenino como nunca antes se había visto. Una imagen que destila carnalidad, exotismo, exuberancia y voluptuosidad. La Fortuna, fechada a mediados del siglo XVI y procedente del Museo del Prado, sirve de prólogo a esta exposición. Sensual y palpitante abre los brazos y lanza al vuelo un manto gris invitando a conocer las audacias que varias generaciones acometerían en el campo del arte siglos después haciendo que emergiera una civilización del cuerpo.
Y es que La invención del cuerpo ordena el pensamiento y golpea los sentidos. Y lo hace sirviéndose de imágenes violentas y sensuales, con esa ambigüedad tejida entre el desnudo y la religión o con el cuerpo femenino asociado a la reproducción pero también hacia su contemplación erótica. «Cuatro siglos de reflexión e invención en torno al cuerpo ya que hasta entonces la figura humana aparecía reducida a un esquema desencarnado», señala María Bolaños, directora del Museo de Escultura.
Bajo el lema socrático ‘Conócete a ti mismo’, las artes afrontan este desafío con audacia e imaginación conjugando sus búsquedas con las propuestas de anatomistas, geómetras y filósofos comenzando a ‘tratar’ con muertos para poder dar forma a los vivos y adentrándose en el incontrolable mundo de las pasiones. «Las célebres disecciones anatómicas de Vesalio inauguraron la fascinación por el cuerpo humano dando claridad a un fenómeno confuso hasta entonces», remarca Bolaños. Así, los artistas comienzan a recurrir a otras disciplinas «para saber qué hay debajo de la piel» y plasmarlo en sus obras.
Lejos de tratarse de una exposición de medicina, La invención del cuerpo ofrece también la posibilidad de disfrutar de un volumen ilustrado de Vesalio o de un tratado de Durero, así como de la obra Lección de anatomía de la escuela de Passerotti procedente de la galería Borghese en la que grandes maestros de la pintura se reúnen en torno a un cadáver con la finalidad de conocer el cuerpo y plasmarlo en las artes. El dibujo comenzará a convertirse entonces en una manera de pensar. «Observando las formas de los cuerpos, un pintor ve más cosas que todos los filósofos reunidos midiendo y explorando el universo», señala una frase de Leon Battista Alberti que aparece escrita en una de las paredes de la sala.
La insaciable curiosidad por el cuerpo humano lleva también a los artistas a empezar a incorporar el movimiento en sus trabajos. Comienzan a representarlos cuerpos en acción a los que la exposición dedica un capítulo especial. Cuerpos concebidos como una ‘máquina moviente’ que giran la cabeza, corren, estiran los brazos o forman escorzos como el que adopta el soldado en La liberación de San Pedro (1575).
Tras la consecución de cuerpos perfectos, con la llegada del barroco y en medio de grandes tensiones espirituales, se abre paso el poderoso mundo de las emociones. «Es el cuerpo el que da cuenta de lo que sucede en el alma actuando como un espejo», apunta Bolaños. Es el caso de Cabeza del apóstol de Pedro Roldán, San Juan, de Juan de Juni o Alma condenada de Bernini. Sus cuerpos son un depósito de emociones que exteriorizan a través de las facciones del rostro. Desde la ira o el miedo hasta la alegría o la compasión.
La invención del cuerpo profundiza también en la fascinación por el cuerpo herido. Y es que, explica Bolaños, las artes figurativas tejieron una intensa alianza «entre el desnudo, lo sagrado y la violencia» poniendo de manifiesto la paradójica relación del cristianismo con el cuerpo. La cima de la desnudez sagrada es la de Cristo, en su agonía y su muerte en la cruz. Pero esta violencia teatral se extiende también a suplicios sangrientos o a martirios como los de Santa Águeda, San Bartolomé o San Sebastián, presentes en varias obras.
El viaje artístico concluye con un apartado dedicado a la plenitud del desnudo. a la materialidad de la carne, a la voluptuosidad, donde el cuerpo entendido al modo clásico pierde la primacía de que había gozado hasta entonces. Obras con la firma de Rubens, de Artemisia Gentileschi o Goya, presente en la muestra con su Magdalena penitente. Él será el punto de inflexión y el que abrirá la puerta a otro mundo.