Diario de Valladolid

Los forenses consideran «factible» que el asesino de Aranda se autolesionase

Las heridas en las manos de Benita Núñez indican «autodefensa» / Es probable que el agresor tratase de «acallar» sus gritos tapándole la boca

José Tomás Villalibre conversa con su abogado, Fernando Vecino, durante la sesión de ayer.-SANTI OTERO

José Tomás Villalibre conversa con su abogado, Fernando Vecino, durante la sesión de ayer.-SANTI OTERO

Publicado por
Diego Santamaría

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La versión de José Tomás Villalibre sobre el presunto forcejeo que acabó con la vida de su exmujer de manera accidental en Aranda de Duero no concuerda con las principales conclusiones de los forenses asignados al caso. No solo por la «energía» y «violencia» con la que Benita Núñez fue atacada, sino también porque consideran «factible» la posibilidad de que el acusado se autolesionase en el antebrazo para simular la legítima defensa que esgrimió el miércoles durante su declaración ante la Audiencia Provincial.

A juicio de los médicos, los tres cortes «superficiales» de Villalibre no tienen «nada que ver» con las lesiones clásicas de defensa, por no hablar de que resulta «altísimamente improbable» que recibiese tres heridas en la misma zona. Además, tampoco se apreciaron signos de contusión provocados por la presunta pelea que, según el homicida confeso, tuvo lugar en la cocina del domicilio en el que residía la víctima. Por contra, los forenses determinaron que Núñez sí presentaba hematomas de distinta índole en su cuerpo, desde un golpe «con energía» y «en vida» cerca del codo hasta las marcas en los bíceps por una posible «sujeción».

Otra de las pruebas que acentúan la culpabilidad de Villalibre se localiza en las manos de la mujer. Todo parece indicar que intentó «sujetar el arma en el momento de la agresión» con sus manos. Es la hipótesis más viable teniendo en cuenta los signos de «defensa» hallados. No obstante, cabría la posibilidad -al menos en un par de cortes- de que Núñez tratase de coger un cuchillo por el filo justo antes de que su agresor se lo arrebatase.

Si algo está claro es la causa del fallecimiento: sangrado interno y externo e insuficiencia ventilatoria por desgarro pulmonar provocado -con bastante seguridad- por el cuchillo de filo liso que se localizó en la escena del crimen. De las dos puñaladas de gravedad sobre el tórax de Núñez, fue la del lado izquierdo la que acabó con su vida tras penetrar 10 centímetros en la cavidad torácica y atravesar el pulmón.

El examen también parece confirmar la versión de los dos vecinos que avisaron a la Policía tras escuchar voces femeninas de auxilio. A tenor de las lesiones en la nariz y la boca de la mujer, lo «más probable» es que el agresor ejerciese «presión» con su mano para «acallar los gritos de la víctima o tapar sus orificios respiratorios». Sobre este punto, la defensa del acusado defendió la teoría de los mordiscos que supuestamente recibió Villalibre. Sin embargo, los médicos se remitieron a la «interpretación más lógica» y descartaron casi por completo dicha opción.

«Miedo» a su mujer

Hubo que esperar a la cuarta sesión del juicio por el presunto asesinato de su exmujer para verle llorar. José Tomás Villalibre se derrumbó al escuchar el testimonio de su cuñado, Isidro Cuesta, quien relató la «nula» relación del acusado con su familia durante los dos últimos años por «miedo» a la reacción de Núñez.

A juicio de Cuesta, la situación se volvió insostenible cuando su mujer -hermana de Villalibre- se sometió a «dos operaciones en un mes» por un cáncer de tiroides. Tras la primera, el acusado fue todos los días al hospital aunque «tenía bastante miedo de que Benita se enterase». Sin embargo, apenas se le vio después de la segunda intervención porque al parecer Núñez le recriminó las visitas anteriores.

Aparte de definir a la víctima como una persona «controladora 100%» con una «forma de ser cambiante», Cuesta justificó la presencia de Villalibre en el domicilio de su exmujer la noche de autos porque era muy tarde para llamar a su padres y porque la casa de su tío está «deshabitada».

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