La región recupera 5.873 trabajadores extranjeros desde el mínimo de 2014
Castilla y León llegó a perder 20.314 y en los últimos tres años suma empleados foráneos L Los rumanos desplazan a búlgaros y portugueses / La proporción de mujeres aumenta ocho puntos

Un grupo de trabajadores extranjeros, en una imagen de archivo .-E. M.
Muchas aspectos de la vida cotidiana de los castellanos y leoneses se vieron afectados por la crisis económica de 2008. Sin embargo, los extranjeros que trabajaban entonces en la comunidad también se vieron perjudicados. En 2007 había 65.161 extranjeros con alta laboral en la Seguridad Social. Diez años después, según los datos de la Junta, hay 50.720 trabajadores extranjeros, 14.441 asalariados foráneos menos.
La lenta recuperación económica ha provocado una mejoría en la tendencia desde 2014, año en el que se produjo un mínimo desde antes de la crisis. En ese momento Castilla y León registró 44.847 trabajadores extranjeros.
Desde ese suelo que tocaron los trabajadores extranjeros en la comunidad, Castilla y León ha comenzado a recuperarse. La Seguridad Social registró 5.873 trabajadores más en 2017 respecto a 2014. Esto supone que la región ha recuperado el 29% de los empleados extranjeros perdidos como consecuencia de la crisis.
Por encima de Galicia
Esta mejoría se produce en la mayoría de las comunidades autónomas, con la excepción de Islas Baleares y Extremadura, que siguen perdiendo trabajadores extranjeros. La recuperación en Galicia del 28% muestra un crecimiento similar al de Castilla y León. La comunidad restaura el número de este colectivo a un ritmo superior al de Asturias (26,6%), Cantabria (23,7%) y Castilla La Mancha (23,7%), aunque está por debajo del crecimiento de la mayoría.
Por otra parte, La Rioja recupera el 31,3% de los trabajadores que perdió después de la crisis económica, como también sucede en comunidades como Murcia (31,6%), Navarra (33,5%), Aragón (40%) o Madrid (45,2%), Andalucía es una de las pocas autonomías cuyo número de trabajadores extranjeros está por encima de la cifra de 2007. Hay, de hecho, 29.954 asalariados foráneos más que antes de la crisis económica. Este mismo fenómeno se produce en el País Vasco, donde hay 9.492 empleados y autónomos más que en 2007.
Por otro lado, la brecha de género era más patente entonces que en la actualidad. El 63,5% de los empleados y autónomos foráneos estaba compuesto de hombres, muchos de ellos dedicados a sectores que en 2007 todavía crecían, como la construcción y la hostelería. En la actualidad, pese a que el número de hombres siga siendo mayor que el de mujeres, la proporción de féminas ha aumentado un 8% hasta suponer el 42,4% de los trabajadores extranjeros.
La Seguridad Social establece dos regímenes: el general –en el que se incluye a los sectores del hogar, el agrario y el del carbón, además del propio general– y el de autónomo. El número de asalariados extranjeros se ha reducido desde 2007 en todos, aunque con diferentes pérdidas.
Hace diez años, más de la mitad de los asalariados por cuenta ajena del Régimen General se dedicaban a la construcción (32,4%), la hostelería (15,9%) y la industria manufacturera (14,4%). Sin embargo, el pasado año la construcción apenas acaparó al 7% de los empleados. Es decir, este sector de actividad pasó de tener 15.163 trabajadores extranjeros a 3.213 personas en diez años.
Otros sectores como la hostelería y la industria manufacturera han conseguido estar entre las que más han mantenido el empleo para estos asalariados, aunque su número también se ha reducido respecto a 2007. La hostelería ahora ocupa al 15,2% de los extranjeros y la manufacturera, al 11,6%.
Por otro lado, varios sectores emplean ahora a un mayor número de extranjeros que antes: el sector de actividades sanitarias y servicios centrales (896 trabajadores más que en 2007), por ejemplo, además del agrario (536 más) y el educativo (499).
Los autónomos extranjeros suponen el 13,1% de los trabajadores foráneos, y se dedican, principalmente, al sector del comercio y la reparación de vehículos de motor y bicicletas (29,1%), la hostelería (19,3%) y la construcción (17,8%).
ORIGEN DE LOS EMPLEADOS
El origen de estos trabajadores también ha cambiado en la última década. En 2007 había 9.447 búlgaros, 9.141 rumanos y 7.908 portugueses trabajando en Castilla y León, además de 7.169 marroquíes, 5.566 colombianos y 4.881 ecuatorianos.
Los búlgaros eran los extranjeros que más trabajaban en el sector agrario (27%). Los rumanos eran los principales autónomos foráneos (22,9%) y los portugueses fueron los que más se dieron de alta en el Régimen General de la Seguridad Social (13,9%). En el sector del carbón, más presente en León, trabajaban sobre todo húngaros (43,5%), y en el hogar, colombianos (15,8%).
En la actualidad, los principales orígenes de los asalariados extranjeros son Rumanía (11.996), Bulgaria (8.567), Marruecos (5.936) y Portugal (3.703), seguidos de Colombia (1.940) y China (1.677)
Los rumanos están más presentes en todos los sectores y son los más numerosos en el Régimen General, el sector agrario, el del hogar y como autónomos. Los 14 mineros extranjeros que trabajan en la comunidad son de Portugal, Hungría, Rumanía, República Dominicana y otro país no europeo que no menciona el informe de la Junta.
Además, el número de chinos autónomos en Castilla y León se ha duplicado en la última década, pasando de 512 en 2007 a 1.129 el pasado año.
El principal núcleo de asalariados y autónomos extranjeros está en Burgos (10.830), Valladolid (10.347), Segovia (7.339) y León (2.861), pese a las fuertes bajadas que han sufrido en la última década León (33,12%) y Burgos (20,25%). La provincia más golpeada en este sentido es Ávila, que pierde el 38,15% de los empleados y se establece como la segunda provincia con menos trabajadores foráneos, 2.789. Zamora es la provincia con menos trabajadores de este tipo, 2.177. Salamanca y Soria se mantienen entre unos y otros, con 4.519 y 3.413 empleados, respectivamente. La provincia menos afectada fue Palencia, que perdió un 4,1%, y tiene 2.861 trabajadores extranjeros afiliados.