CULTURA
Almudena Grandes y Javier Castillo llegan sobre ruedas a los pueblos de Valladolid
El bibliobús recorre 151 pueblos de la provincia /«Tengo apuntados los días en el calendario para que no se me olvide», asegura una vecina de Rueda

Los vecinos mayores de rueda suben al bibliobús en busca de sus libros y autores favoritos
Cada quince días, un pequeño autobús cargado de novelas, cuentos, cómics, revistas y películas recorre desde hace cuarenta años las carreteras secundarias y los caminos de la provincia para dirigirse a las plazas habitualmente tranquilas de los pueblos vallisoletanos, con el objetivo de romper la rutina, crear recuerdos y dejar huella.
Siguiendo su costumbre, cada dos semanas el bibliobús número cuatro, a cargo normalmente de Susana, recorre Valdestillas, Ventosa de la Cuesta, Matapozuelos, San Román, Torrecilla de la Abadesa, y finalmente termina su trayecto en Rueda.
Este último municipio se encuentra a 40 kilómetros de Valladolid capital, y a tan solo 11 kilómetros de distancia de Medina del Campo. Rueda es conocida por ser centro neurálgico de una de las zonas de vinos blancos más importantes de nuestro país, ya que está rodeada por una gran masa de viñedos y pinares.
Con la llegada del bibliobús a las 12.00 horas , la Plaza Mayor, situada justo en frente de la Iglesia de Nuestra señora de la Asunción, se convierte en un punto de encuentro, para personas mayores, atraídas por las historias que contiene ese vehículo tan conocido y querido.
«Normalmente somos 12 personas que venimos fijo» aseguraban los usuarios constantes del servicio de biblioblús en Rueda.
El municipio tiene un total de 1.118 habitantes, que al igual que los clientes de la librería móvil ha ido descendiendo con el paso del tiempo: «Antes éramos más, pero hay algunas que se han hecho mayores y ya no ven bien, y otras que se han ido del pueblo», reconocen.
A pesar de ello, y de no ser «muchos», los vecinos del pueblo están «encantados» con que llegue el autobús literario a su localidad. «Yo lo tengo apuntado en el calendario los días que viene para que no se me olvide» comentaba Joana a sus amigas, a la que respondía Carmen diciendo «yo dejo hecha la comida antes solo para poder venir y pasar más rato hablando»
Este servicio se suele prestar en aquellos pueblos que se encuentran lejos de la ciudad y que carecen de biblioteca pública, ya que tienen menos opciones que los habitantes de ciudades o pueblos más grandes. Aunque, el caso de Rueda es un poco diferente. La localidad cuenta con una pequeña biblioteca llevada por el Ayuntamiento, pero es eclipsada por el bibliobús según comentan los vecinos. «Nosotras leemos mucho y los de la biblioteca ya nos les sabemos» admite Araceli, «por eso nos gusta tanto el bibliobús, porque trae novedades y además podemos pedir libros que nos interesan» reveló la mujer.
En la cabecera de éxitos entre muchos de los vecinos más mayores se encuentran las novelas negras, de misterio, suspense y los thriller psicológicos, con Javier Castillo, Dolores Redondo, Ibon Martín y Miquel Santiago como los preferidos.
También autores como Almudena Grandes e Isabel Allende han conquistado el corazón de los rodenses, que piden y esperan ansiosos sus nuevas novelas de historia contemporánea y romance.
Para los habitantes de este municipio es muy importante, a la par que «necesario» el servicio del bibliobús, ya que sin él muchos de los vecinos leerían mucho menos y tendrían que comprarse los libros o moverse hasta la capital o Medina del Campo a buscar aquellos que les interesan.
«Yo es que no puedo estar sin leer, mucha gente no me entenderá, pero es mi forma de evadirme» aseguraba también Araceli tras llevarse dos ejemplares.
«Antes de que se crease el bibliobús leía los libros que les daban a mis hijos en el colegio, como el barco de vapor» recordaba Carmen.
De la misma manera, gracias a tener tantos tipos de ejemplares a su alcance, han descubierto nuevos estilos de lectura que sino no habrían probado nunca. Una de ellas es Joana, quien admite que ahora se ha apasionado por los cómics, algo que nunca había probado, y que gracias al bibliobús ha descubierto este ultimo año.
Además, no se trata solo de leer, también es muy útil para aprender o incluso para hacer ejercicios de memoria reconocía Araceli: «Me ayuda mucho, porque al día siguiente tengo que ser capaz de acordarme de que iba el libro y de lo que leí el día anterior.
La ruta llevaba sin realizarse más de un mes, desde antes de Semana Santa, por lo que este miércoles ha sido aún más especial que de costumbre, según han informado a este periódico.
Esta vez al mando del bibliobús venía Luisa, una trabajadora que normalmente se encarga de la línea número tres de este servicio, pero que este 29 de abril fue hasta Rueda. Allí, los vecinos ansiosos por recoger nuevos ejemplares y devolver los que ya tenían totalmente terminados la esperaban con los brazos abiertos y con mucha ilusión.
«Estábamos deseando que volviesen, ya nos habíamos acabado todos los libros que habíamos cogido e íbamos a casa de las otras para cambiarlos» aseguraban las mujeres.
Otra de las muchas funciones que cumple el bibliobús es convertirse en punto de encuentro entre muchos de los vecinos, que normalmente y sobre todo en invierno pasan más tiempo en sus casas, «No se trata solo de ir a coger nuevos libros, sino también de socializar y hablar con el resto de personas que vienen» comentaban.
Después de cuarenta años de servicio, los ciudadanos no tienen ninguna queja acerca del funcionamiento del bibliobús y lo tachan como «impecable», aunque según comentó una de las mujeres podrían tener algún ejemplar repetido, ya que a veces hay algunos que tardan mucho en volver.
Tras pasar media hora aproximadamente en la Plaza Mayor del pueblo, el autobús se dirige al colegio para atender ahora a los cincuenta alumnos del CEIP Nuestra Señora de la Asunción.
Los estudiantes de primaria se colocan por orden de curso y esperan su turno para poder subir a escoger la que será su lectura durante las próximas dos semanas.
En esta ocasión, los niños suelen necesitar algo de ayuda para escoger los libros, por lo que el encargado del bibliobús, en este cas.
Luisa, les prepara los ejemplares que pueden coger en función de su edad o les recomienda según el tipo de cuento que ellos prefieran.
De esta forma, los niños van entrando y saliendo en pequeños grupos de cinco o siete personas normalmente y seleccionando los de su interés.
A pesar de que muchos de ellos aseguran que «no les gusta leer», una vez que suben todo cambia, empiezan a recorrer los tomos con las manos para ver cual les llama más la atención e incluso algunos se pelean por quedarse con algunos ejemplares como «La princesa que se tira pedos».
Como en toda clase, siempre hay alguno un poco más despistado que se deja los libros en casa y se olvida de devolverlos, por lo que cuando llegan a pasar su tarjeta para quedarse con su nuevo libro, tienen que pedir favores al encargado para ver si le deja llevárselo, mientras promete devolver todos el próximo día.
A parte de libros y revistas el autobús presenta también películas en formato CD, pero según Susana cada vez cogen menos, ya que la gran mayoría no dispone un reproductor en sus casas y no pueden verlo.
Además de ofrecerles el servicio de biblioteca, el colegio de Nuestra Señora de la Asunción participa también en el Concurso Literario ‘El cuento ilustrado’, que tiene como finalidad contribuir a la promoción de la lectura y la escritura entre los escolares de la provincia.
Otras de las actividades que ofrecerá el bibliobús en honor a su aniversario se desarrollarán el 22 y 23 de mayo.
Durante el fin de semana los vecinos podrán disfrutar un amplio programa en el que se incluye un encuentro con la autora Carla Montero, así como otros talleres que se llevarán a cabo en la jornada del sábado.
Dentro de las actividades más destacadas está la instalación gigante de algunos juegos como el ‘4 en Raya’, la ‘Oca’ o el ‘Twister’; un taller de creación de chapas; un micrófono abierto donde los participantes podran grabar anécdotas, cuentos y relatos breves; talleres para crear marionetas de cuento; la creación del gusano lector; y para finalizar, la más esperada por la mayoría, un scape room literario.

Los vecinos mayores de rueda suben al bibliobús en busca de sus libros y autores favoritos
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