CURIEL DE DUERO
Yllera quiere que su nueva bodega sirva para internacionalizar el grupo
Entrecastillos ultima la entrada de un enólogo francés como asesor externo que firme sus vinos

Los copresidentes del Grupo Yllera, Marcos (c) y Carlos Yllera (i), junto con su padre, Jesús, en la sala de crianza de la bodega.-Ical
No es la primera incursión de la familia Yllera en la Ribera del Duero, donde elabora desde hace unas cuantas añadas desde que adquirió en los años ochenta una antigua bodega en Boada de Roa donde elabora sus Bracamonte, pero la puesta en marcha de bodegas Entrecastillos marca un punto de inflexión en la historia de esta familia vitivinícola.
Primero por la importante inversión, más de nueve millones de euros que han destinado a la compra de una bodega que se terminó de edificar en junio de 2008 y que no había sido estrenada y a equiparla de tecnología puntera. Y después por el salto de calidad que quieren imprimir a este proyecto, que pretenden que se convierta en el adalid cualitativo de toda su familia de vinos. Por eso han trabajado contra reloj para acabar de montar unas instalaciones en las que elaborar el fruto de la cosecha 2015. No ha sido una mala añada de estreno: las puertas de la bodega se abrieron hace dos semanas para recibir un total de 400.000 kilos de uva que vinificarán esta campaña de una uva de calidad «excepcional».
La bodega cuenta con 25 hectáreas propias (22 de tempranillo y el resto de cabernet sauvignon) y ha trabajado también con el fruto de dos proveedores, uno de La Aguilera y otro de Fuentenebro, para trabajar uva de viña vieja (alguna centenaria) de diferentes suelos (arcillosos, arenosos) y alturas que en el caso de Fuentenebro superan los mil metros.
Esta primera cosecha se ha vivido como un hito en la historia del Grupo Yllera. Y así lo expresaba Jesús Yllera, fundador de esta empresa familiar, quien acudió ayer a ver los últimos compases de la vendimia junto con sus hijos Marcos y Carlos; MonchoMartínez, enólogo de las bodegas del grupo;Roberto García, su director comercial; y, entre otros,Eloy Álvarez, director de viticultura. Los responsables de Yllera pretenden que Entrecastillos se convierta en un centro de innovación y calidad que abandere las producciones de todo el Grupo Yllera y les abra las puertas de los mercados internacionales dentro de la búsqueda de «excelencia y prestigio» que persiguen con la nueva bodega.
Para lograr este objetivo de la internacionalización del grupo familiar, que ahora exporta en torno a un 12% de su producción, la bodega está ultimando la incorporación de un enólogo francés de reconocido prestigio, que firma vinos de talla mundial en un Premier Cru bordelés, como consultor enológico externo que ayude a perfilar los vinos y a darles el prestigio internacional que anhelan en esta nueva etapa.
Este consultor no trabajará cualquier uva:la vendimia en la casa comenzó el martes 29 de septiembre recogiendo uva del término burgalés de La Aguilera, un viñedo centenario situado a 850 metros de altitud con producciones ínfimas y recogido a mano en pequeñas cajas. Tras esta primera partida se han ido recolectando las uvas procedentes de Peñafiel,Anguix, Gumiel de Izán, Fuentelcésped y Fuentenebro, separando pagos de suelos arenosos (que aportan mayor sutileza de aromas y elegancia) de los arcillosos (más cuerpo y potencia aromática).
El resultado se ha vinificado por gravedad con un moderno sistema que poco a poco va llegando a más bodegas de la Comunidad: la uva pasa primero por la tradicional mesa de selección, tras lo que se despalilla y cada uva se dirige a una mesa vibratoria, tras lo que un visor óptico evalúa uva a uva y rechaza las que no cumplan los parámetros de calidad establecidos.
El fruto de esta primera cosecha servirá para dar vida a una familia de vinos de crianza y larga guarda e incluye un ‘top’ procedente de los viñedos más viejos. Éste fermenta en 45 barricas de roble francés de 500 litros separadas en función de su tipo de suelo y, entre otros parámetros, altitud y orientación de la viña. Elresultado se convertirá en 10.000 botellas del vino bandera de la bodega, que emplea en campaña a 15 personas y ocupará de manera estable a cuatro trabajadores.