política
Solo tres ayuntamientos mantienen concejos abiertos
Barruelo , Villalán y Villamuriel continuarán con el sistema asambleario de 2011 / El resto de pueblos menores de 100 habitantes tendrá tres concejales

El alcalde de Villalán Ignacio Sánchez firmando su acta en 2011-El Mundo
A las elecciones municipales de 2011 les precedió el estallido del movimiento 15M, que puso de moda las asambleas como medio de tomar decisiones. Así se gobernaban hasta ese año 38 pequeños municipios de la provincia menores de 100 habitantes, pero fue precisamente entonces cuando un cambio en la ley electoral abrió la puerta a que las corporaciones electas decidieran entre gobernarse con tres concejales o seguir con el sistema de concejo abierto. La inmensa mayoría se quedó con la delegación de funciones, y solo tres aprobaron por unanimidad diluir su poder y continuar con el concejo: Barruelo del Valle (70 habitantes), Villalán de Campos (47) y Villamuriel de Campos (58).
Aquella decisión les sigue comprometiendo para el futuro, ya que la Junta Electoral Central tampoco les permitiría ahora constituirse como corporación de tres concejales –ni viceversa–, por lo que seguirán como tres únicos pueblos asamblearios de los 54 ayuntamientos que ahora mismo gestionan a menos de 100 habitantes en la provincia. «Yo soy partidario del concejo, pero me gustaría que el que entrase pudiera elegirlo de nuevo», protesta Mario de Fuentes, alcalde de Barruelo y candidato por VOX a la reelección, que presentó como segundo a Alberto Vaquero y fue obligado a eliminarlo después de la lista, ya que este sistema obliga a un único candidato por partido que, una vez alcalde, debe nombrar a dedo a su segundo.
Los tres alcaldes defienden su sistema como el más democrático. «Egoistamente es mejor para un alcalde tener un concejo abierto, porque te valida las decisiones, sino te conviertes en un cacique», explica Ignacio Sánchez, de Villalán, que lo ve como un sistema «ideal» para los municipios menores de 500 habitantes. «Pero los partidos quieren manipularlo todo y no lo van a bendecir», reflexiona, y apunta que los legisladores buscaron forzar a los pequeños ayuntamientos a la corporación por lo problemas que suponía alcanzar el quorum suficiente, la participación de la mitad del censo en las asambleas. En Villalán lo resuelven con poderes delegados. «Yo tengo la papeleta de mis hijos que están fuera, de mi madre, de una vecina. Al final somos cuatro y es como si estuvieran 20», explica.
«Cada uno que haga lo que quiera, pero si somos pocos habrá que tomar las decisiones de manera unitaria, me parece lo ético», opina Anacleto Alegre, alcalde de Villamuriel. «Siempre nos pareció la mayor democracia. Al final, somos como una comunidad de vecinos, con menos habitantes», observa De Fuentes.
Curiosamente, el mismo argumento usan los que en 2011 dejaron atrás los concejos y se gobiernan con tres concejales. «Todos sabemos cómo funcionan las comunidades. Si el pueblo ha elegido a tres, tienen capacidad de decidir. Dar gusto a todos es muy complicado, es más fácil ponerse de acuerdo entre tres», explica Álvaro Casares, alcalde de Berceruelo (40 habitantes). En Marzales (53), José Luis Rico define su experiencia de los concejos como «guirigay» porque «la gente no actuaba con sentido común, pensaba en sus problemas individuales» y cree que estos cuatro años de corporación han sido más prácticos.