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La Fiscalía de Valladolid pide hasta 24 años de cárcel para cuatro miembros de una banda de robos en viviendas

Los asaltos se produjeron en marzo del año pasado en las localidades vallisoletanas de Olmedo y Peñafiel

Juzgados de Valladolid

Juzgados de Valladolide. m.

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Cuatro hombres, de origen albanés, se enfrentarán este martes a un total de 78 años de cárcel como presuntos integrantes de una una banda dedicada al robo con violencia en casas habitadas y falsedad documental.

La Fiscalía de Valladolid pide 18 años de prisión y una multa de 4.320 euros por dos delitos continuados de robo en casa habitada y otros dos delitos de falsificación documental a los acusados Mateo S, Florjan P. y Ardian B, alias 'Pelao'. Un castigo que se agrava en el caso de Renato I, alias 'El Barbas', para el que la acusación pública reclama un total de 24 años de prisión e idéntica multa tras sumarle un delito adicional de falsedad documental al figurar en posesión de carnés manipulados.

El fiscal, en su escrito recogido por Europa Press, sitúa a los cuatro acusados como integrantes de un entramado encargado de la planificación de asaltos a viviendas en diferentes puntos de la geografía española en unión a los ya procesados Klaudio P. y Elvis T, investigado que se encuentra actualmente ingresado en un centro penitenciario en Alemania.

El grupo coordinaba los asaltos, todos ellos fuera de Cataluña y entre los meses de marzo y mayo del año pasado, desde dos viviendas alquiladas en las calles Orgues y Agullers de Barcelona.

Robos en Valladolid, Pontevedra y Ourense

Los asaltos recogidos en las diligencias judiciales se distribuyen entre las provincias de Valladolid, Pontevedra y Ourense, aunque la investigación también contempla posibles actuaciones en Madrid y una docena de robos adicionales en distintos puntos de España.

En Valladolid, el primer robo se produjo el 14 de marzo de 2025, entre las 20.00 y las 20.30 horas, en una vivienda de la urbanización El Burgo, en Olmedo.  Según se recoge, los procesados accedieron al inmueble tras forzar la puerta del patio y sustrajeron 500 euros en efectivo y varias joyas, entre ellas dos relojes de alta gama y piezas de oro, valoradas en 1.135 euros. Para cometer el asalto se desplazaron desde una casa rural de Traspinedo en un turismo blanco con matrículas dobladas.

Apenas un día después, y utilizando el mismo vehículo, los acusados volvieron a actuar en la provincia vallisoletana. En esta ocasión, saltaron la verja de una vivienda situada en la avenida Cruz Roja (Peñafiel) y forzaron la puerta trasera para hacerse con medallas, anillos y pulseras de oro valoradas en 1.750 euros.

El 23 de mayo del año pasado, los procesados se desplazaron desde Barcelona hasta Nespereira (Pontevedra), donde escalaron un muro de 1,80 metros para acceder a una vivienda. Una vez dentro, arrancaron un radiador, fracturaron varias ventanas y sustrajeron joyas, teléfonos móviles, ordenadores y dinero en efectivo.

Parte del botín, que incluía relojes de lujo y cadenas de oro valoradas en 16.285 euros, fue recuperado posteriormente en un escondite situado en las inmediaciones del aparcamiento exterior del Hospital Universitario de Bellvitge, en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

Esa misma noche intentaron perpetrar otro robo en una vivienda de Louredo (Pontevedra), donde escalaron una valla de dos metros y dañaron los accesos, aunque no consiguieron sustraer ningún objeto. La investigación también les atribuye un asalto cometido entre el 21 y el 26 de mayo en Veiga Grande-Feás, en el municipio ourensano de Boborás, donde forzaron una ventana y se llevaron 100 euros en metálico.

Las detenciones se produjeron el 28 de mayo de 2025 por orden judicial. Durante los registros practicados en varios pisos de Barcelona, los agentes intervinieron 5.000 euros en efectivo, joyas, relojes y diversa documentación falsificada.

Según las investigaciones de la Guardia Civil y los Mossos de Esquadra, se ocultaban en zonas boscosas próximas a las viviendas seleccionadas y utilizaban vehículos a nombre de terceros con matrículas dobladas para dificultar su identificación. Tras acceder a los inmuebles, regresaban a sus escondites entre la vegetación, donde permanecían hasta comprobar que los dispositivos policiales habían abandonado la zona para evitar su localización y facilitar la huida tras los robos.

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